Periódico con noticias de última hora, multimedia, álbumes, ocio, sociedad, servicios, opinión, actualidad local, economía, política, deportes…

Es de bien nacidos ser agradecidos

Article   0 Comments
Line Spacing+- AFont Size+- Print This Article
Es de bien nacidos ser agradecidos

Antonio García

Bueno, pues aquí estamos una semana más, queridos lectores, dispuestos a contarles algo y colaborar de mil amores a que pasen ustedes un ratico entretenido con las informaciones y los monólogos de El Faro de Hellín. Monólogos del articulista de opinión que, sinceramente, yo cambiaría muchas veces por una charla amistosa envueltos en olor a café. Así, viéndonos las caras y soltando el lastre de nuestros pensamientos y opiniones sobre el más acá, el más allá y el entremedias. Aunque la soledad del escribidor también tiene sus ventajas, porque una charla que comience distendida y con buen humor, según el tema puede terminar como el rosario de la aurora. Lo que curiosamente casi únicamenteocurre cuando se habla de política. También puede ocurre con el fútbol, solo que en ese caso yo no abriría la boca. ¡Ay, las adhesiones, las identidades, las militancias…! Así que, bien pensado, mejor como estamos, y aquí paz y gloria.

Pero hoy no es un sábado más. Hoy es el <<sábado 500>>. Y francamente, una efemérides tal se merecería mejor pluma que la mía en el cachito de periódico que me corresponde por gentileza de este medio de comunicación. Pero esto es lo que hay, y con esto ocurre como con las lentejas. Les aseguro que tanto yo como mis vecinos de páginas lo hacemos lo mejor que podemos y sabemos. Y tengo por cierto en mis dos fueros, el interno y el externo, que el resultado es sobresaliente. El Faro de Hellín es el mejor periódico que se edita en la ciudad, sin menosprecio de la competencia. En el presente y en el pasado. Sin quedarme otra.

Hacer un panegírico de esta, al fin y al cabo modesta publicación semanal, no se me daría bien ni creo que sea lo procedente. Son ustedes los que juzgan. Pero sí quisiera resaltar algo que me llena de satisfacción y que, en esencia, es lo que tiene la culpa de que yo permanezca fiel a mi compromiso de cada semana: El Faro no tiene ideología. La podrán tener sus editores, redactores, escribidores, colaboradores y demás tropa que hace posible su contenido y su salida a la calle, pero el periódico, no.

El Faro acoge y lo publica todo: lo azul, lo rojo, lo naranja… ¿Me entienden, verdad? Es decir, no tiene color político ni ideología a la que adherirlo. Me consta que cualquier persona educada y seria que tenga algo interesante que decir puede publicar en sus páginas. Y eso, queridos amigos, tiene un valor impresionante que solo se debe a sus creadores y director.

La mayoría de los medios de comunicación más conocidos, periódicos y cadenas de televisión muestran antes o después una tendencia ideológica. Unos más moderadamente, otros con total descaro. Ha sido así de toda la vida, y lo sigue siendo. Ello conduce a que gran número de profesionales del periodismo no puedan trabajar con total libertad, si no quieren perder las habichuelas. Y saben ustedes que hay escritores consagrados y cotizados que denuncian la precaria situación de esta profesión, ostensiblemente degradada por un periodismo servil y plebeyo. Ya saben, la voz del “amo”.

Una publicación debe contener información y opinión. La información ha de ser veraz y contrastada y, por otro lado, menos selectiva. Callar y ocultar también es mentir. Hay hechos y acontecimientos importantes, de verdadero interés que se producen a diario en el mundo, y que los grandes medios callan. O los manipulan y deforman o, con frecuencia, y si no tienen más remedio los colocan en un rinconcito de alguna página interior cual si desearan que pasasen inadvertidos.

En cuanto a las columnas de opinión, pues eso, todos deberían admitir, en la medida del espacio disponible los distintos pareceres. Pero no suele ser así. Casi se puede saber de qué pie cojea cada columnista por el medio en que publica. Al menos mientras llene el buche cada día a sueldo de ese medio de comunicación. Como decía Groucho Marx: tengo mis principios, pero si no les gustan, tengo otros. Pues eso, que el que paga, manda.

Yo tengo mucho que agradecer a El Faro de Hellín el espacio que me da, el respeto con que me trata y la oportunidad que semanalmente me ofrece para expresarme con la mayor libertad del mundo. He de confesar que, en algunas ocasiones, he temido que no publicase algunos de mis artículos, por lo políticamente incorrectos que suelen ser. Aunque también he de aclarar que, en esas contadas ocasiones no lo temía por mí, si no por el propio periódico. Jamás desearía que se viese metido en algún problema por dar acogida a mis opiniones. Pero no. Siempre ha sido ecuánime, justo y considerado. Y sabe mantener gallardamente su línea respetuosa con la libertad de expresión, con los naturales requisitos exigibles a cualquiera que se muestre en público educada y civilizadamente. Pero nunca le exijo al director de este digno medio llegar al límite o verse en serios compromisos, y siempre respetaré lo que él decida hacer. Recuerdo una ocasión, una, en que vio conveniente borrar de la página Web de El Faro un artículo mío editado en papel, allá por los comienzos de 2017, cuando el bombardeo del lobby gay hacia el periódico y a su propia persona se hizo insoportable a causa de mi escrito. Lo entendí, lo vi razonable. Pero añado que antes no tuvo empacho alguno en publicar una carta abierta dirigida a mí por la persona que ostentaba el cargo de Presidente de la Asociación Abanico por la Diversidad Sexual de Albacete, poniéndome “bonico”. Ítem más, El Faro tuvo a bien publicar a continuación mi “Carta abierta a… esa persona”, con lo que se acabó el conflicto. Ya no tuvimos más respuesta.

Enhorabuena a El Faro de Hellín, a su director y a todos los que hacen posible que este extraordinario periódico local vea la luz cada sábado.

Feliz “cumplequinientos” y que cuuumplas muuuchos maaas.

Article   0 Comments
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner

Hemeroteca