Cartas al Director
Desde que se tuvo noticia de la instalación de una macrogranja de terneros en esta pedanía y nos activamos frente a tal proyecto el nombre Torre Uchea está presente en los medios de comunicación. Vaya por delante que no estamos en contra, per se, de la iniciativa particular y empresarial, pues entre nosotros además de agricultores también hay emprendedores, autónomos, personas que igualmente tiemblan cuando llega el fin de mes, y por supuesto no desconfiamos de los técnicos al servicio de la administración, como interesadamente se quiere mostrar, pues también algunos nos ganamos el pan siendo funcionarios. Nuestra verdad inapelable es que defendemos un medio rural habitado y auténticamente vivo, trabajamos en la protección de un espacio agrícola singular, a favor de la honestidad con la tierra, y nos aunamos en contra de una política que nos defenestra como núcleo de población al que reconoce pedanía y le otorga servicios básicos, al tiempo que rechaza su reordenación y desarrollo como núcleo rural tradicional, y consiente con espejismos de legalidad que una macrogranja se levante subrepticiamente y pueda ahogar el futuro de esta forma de vida generacional. Torre Uchea late en el corazón de personas discretas y sencillas que cultivamos la tierra y la queremos, pues con estos principios nos acunaron y educaron. Formamos una comunidad que necesita la vida en el campo fértil y la defiende como lo haría cualquiera con miedo a perder sus raíces, como lo haría cualquier ser cuando intuye que algo suyo apunta la extinción, con independencia de que resida en una pedanía, en un barrio de Hellín o en una gran ciudad. Pero dicho esto y en aras de sumarle claridad al sentir que albergan las palabras le invitamos a usted, que lee amablemente estas líneas, a un breve ejercicio de imaginación que bien poco le costará. He aquí la propuesta: imagínese que abre la ventana de su casa y a una distancia de ciento setenta metros, lo que mide de largo el recinto ferial por ejemplo, en lugar de ver lo esperado, dícese el balcón del vecino, otro edificio, más casas, un parque … lo que usted distingue son unas mastodónticas naves industriales, blancas y lustrosas, que poco a poco van tomando más volumen y nuevas formas; imagine además que estas imponentes construcciones registran a diario actividad de personas, maquinaria, camiones…hasta que en unos meses perfilan una instalación real de macrogranja; añádale, como extra, una iluminación imponente que despierta la noche y la hace visible a kilómetros. Quizá su imaginación haya configurado ya este paisaje de metal y progreso, pero no sobrará un dato más para que el dibujo se complete: las citadas naves descansan en la falda de un cerro amigo de ramblas y aguas de correntía, de modo que ahora imagine el lodazal de estiércol y agua contaminada que esos caudales arrastrarán hasta morir en un ingenuo río. Para redondear esta semblanza le sugerimos que piense en tal proyecto llevándose a cabo sin la obligada autorización del ayuntamiento y, por un instante, razone que sería de usted, en calidad de hellinera o hellinero de a pie sin cargo político, si osara construir o reformar su hogar evadiendo las normas y permisos municipales. Solo queda preguntarle del modo más directo cuál es la impresión que tiene y qué sensación le recorre el cuerpo. Tal vez sea incredulidad, tal vez injusticia, consternación… No dudamos de que es usted persona sensible y empática y como tal podrá sentir el dolor de esta pedanía y comprender la lucha emprendida por nuestra asociación, y fácilmente se unirá a nosotros cuando nos vea en los medios de comunicación o en los calles. Por último, si usted ha considerado hacer este pequeño ejercicio de imaginación y de resultas no ha quedado indiferente le invitamos a reflexionar sobre algunas cuestiones que nos mantienen estupefactos: con qué impunidad se modifican y renuevan unas instalaciones abandonadas desde hace veinte años (antigua Socotherm ) para que ahora parezcan recién llegadas, con qué atrevimiento se pone a punto una macrogranja a la espera de 1.416 terneros cuando el proyecto aún no tiene licencia de actividad, por qué quienes amamos esta tierra y la cuidamos en pro de un entorno sostenible que beneficie a todo el municipio de Hellín estamos perdiendo la esperanza de seguir en ella, con qué soberbia se defenestra el campo, el aire, el agua, todo lo que, más allá de la titularidad privada, es patrimonio común.
La respuesta queda implícita en nuestras reivindicaciones y de ellas sacamos la fuerza, pero quizá usted ya tenga algunas certezas. Por desgracia, nosotros no necesitamos imaginar, puesto que la desolación entra cada día por la ventana de nuestra casa.
En Torre Uchea, Hellín, a 8 de junio de 2026
Junta Directiva de la Asociación en Defensa de la Torre Uchea.




