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Mi aportación desinteresada para salvar a la madre patria

 

Antonio García

Hoy estoy dispuesto a romper una pica en Flandes. Por lo que, dado mi excelente talante -que para sí lo hubiese querido Zapatero-, voy a poner mi caletre al servicio de la Memoria Histórica que tan brillantes resultados está dando en la consolidación de la paz, la reconciliación y el progreso social de la España de mis dolores.

Definamos primero qué es eso de la memoria Histórica: <<la labor legislativa de izquierdistas, sectarios, incultos y fanáticos que, en aras de la actual ignorancia del pueblo llano, desean convertir en sectarios, incultos y fanáticos a todo imbécil que les preste atención>>. Lo que presupone la complicidad, connivencia o conchabanza de las derechas -que con sus santos cojones ha mantenido la ley-, más peores que siete agüelas y más acobardadas y acomplejadas que un barrendero en la corte de Isabel II (con todo mis respetos a los dignos barrenderos). ¿Toda la derecha? No. El alcalde de Pajares de la Laguna (Salamanca) Juan Antonio Benito de Dios, un pueblecito de 112 habitantes, dijo a primeros de año en carta dirigida al Presidente del Senado: <<La ley de Memoria Histórica es aberrante y abyecta, va contra el sentido común y su único fin es manipular la historia, enfrentar a la sociedad y malgastar recursos públicos>>, lo que le ha valido la apertura de un expediente desde su propio partido, el PP. Y es que es verdad, leches. ¡Qué atrevimiento! ¿Cómo osa decir algo así sin ser, por lo menos, por lo menos, alcalde de Bilbado?

Mas, dado mi carácter de por sí bonachón, tendente al aforismo aquél de que las cosas o se hacen bien o no se hacen, voy a prestar, por una vez y sin que sirva de precedente mi colaboración, para que si España se tiene que ir a tomar por saco, se vaya de una pajolera vez y no nos tengan continuamente en vilo.

Yo para mí que la actual ley de la Memoria Histórica peca de timorata, apocada y mojigata. Y eso que el PSOE ha presentado proyectos de ley en donde insta, por un lado a que se considere delito punible hablar bien de Franco y la España franquista, y por otro -no menos determinante para el progreso social-, derribar todas las cruces que se hallen en suelo patrio. Pero con todo y con ello, no es suficiente. De ahí mi desinteresada colaboración para alcanzar, de una puñetera vez, el sueño perseguido por tanto hijo de… la patria. Así que mis propuestas son las siguientes:

En primer lugar, yo no dejaría en pie ninguna presa de pantano o embalse, dado que todas las existentes fueron construidas por el dictador. Cierto es que se ha dado un tímido paso, como es quitar de estos depósitos de agua la típica placa conmemorativa de su construcción e inauguración –para jodienda de los historiadores venideros-, cosa que ofendía al pueblo y alteraba el equilibrio ecológico del paraje, como todo buen ecologista sabe. Y además, ¿para qué coño sirven los pantanos? Un derroche franquista completamente inútil que no ha valido para nada. Así que, dinamita que te crió. De esta manera no nos acudirá la tentación, cada vez que veamos una presa, de caer en tan nefando recuerdo franquista, causa de todos los males que aquejan a los españoles.

A continuación, y con total contundencia, dejaba sin efecto todos las titulaciones académicas otorgadas durante el franquismo –y por ende, impuras y contaminadas de fascismo-. O en su defecto, impediría a todos esos profesionales universitarios seguir ejerciendo hasta que no hiciesen un curso de reciclaje progresista. Hasta les sometería a una terapia de shock con electrodos, tipo CIA o KGB, para que olvidasen todo vestigio de la época en que les fue concedida la titulación.

Mas dado que lo hasta aquí descrito no resulta todo lo efectivo, determinante y categórico que el caso requiere, propondría al pleno del Congreso, al Senado y a las amigas del punto de cruz: que de un plumazo fuesen eliminadas todas y cada una de las siguientes, injustas y aberrantes leyes franquistas: la del subsidio de vejez, la del descanso dominical y días festivos, la ley del seguro obligatorio de enfermedad, la del contrato de trabajo… Así mismo dejaría sin efecto las pagas extras de Julio y Navidad. Las insultantes y fascistas vacaciones retribuidas. Toda la legislación sobre accidentes de trabajo. Naturalmente irían fuera las del Seguro de desempleo y la Ley de bases de la Seguridad Social. Y por no ser exhaustivos, pues el artículo no puede ser ídem, identificaría para su derribo, todas y cada una de las 292 residencias hospitalarias construidas por el tirano, los 500 ambulatorios, los 425 consultorios y la 96 residencias concertadas. ¡Ah!, se me olvidaba que es preciso derribar las miles de viviendas sociales construidas en tan negro período histórico. A sus actuales moradores, les daría un salvoconducto de okupas, que viviendas ajenas no les iban a faltar.

Evidentemente, y como colofón progresista, no dejaría rastro ni de un solo monumento grande o chico, que recuerde mínimamente al cristianismo. Lo de quitar cruces de los espacios públicos, como en Callosa de Segura, es una memez. Es como un quiero y no puedo. Lo suyo, si se han de hacer las cosas bien, es derribar cuanta catedral, convento, capilla o similares se localicen en suelo patrio, empezando por la Catedral de Burgos.

Naturalmente, ni que decir tiene que todo historiador que no cuente el pasado de acuerdo a las orientaciones del progresismo imperante, será encarcelado, se le cortarán los dedos y la lengua, o será deportado a una isla remota rodeada de voraces pirañas.

Y a partir de ahí, arrasado todo lo que estorba al avance de la civilización, construir “un mundo feliz” amorfo y amnésico, que ni hubiera soñado Aldous Huxley para su famosa novela.

Así pues, hagamos bien las cosas o no las hagamos. Y por favor, absténganse de pagarme el servicio prestado. Los consejos los doy gratis.

O semos, o no semos.

De hospital modelo a hospital…

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A los organismos y personas que competen

Como usuario de derecho del sistema sanitario de Castilla-La Mancha, me encuentro en la obligación como ciudadano, de denunciar la deficiente atención sanitaria en que se encuentra nuestro hospital comarcal de Hellín.

En mi caso concreto, la solución idónea y que me va de maravilla han sido ¡unas simples plantillas de silicona en los talones!, que tras 30 meses y varias pruebas, seguro que algunas carísimas, con las consiguientes demoras en las citaciones al hospital, unas simples radiografías de los pies, que es de lo que desde el principio me quejaba, han sido la solución a mi problema, como trabajador autónomo (motores y ombligos del sistema laboral de este país), he tenido que perder de trabajar en más de una ocasión.

Ojalá y algún día funcione la seguridad social de la misma forma que automáticamente me cobran los seguros sociales a final de cada mes, con la precisión de un reloj suizo.

¡Pero esto no termina!

Ahora es a mi mujer a quien la ha tocado pasar por lo mismo, tras 4 meses y varias visitas a su médica de cabecera, está en espera de cita de medicina interna, ¡no, no es verdad que esté esperando cita, es que ha sido citada en 2 ocasiones y las 2 citas se las han cancelado!, ¿qué opinan ustedes?.

M.A. M.M.

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Cesárea Arnedo denuncia irregularidades en la contratación de profesionales en el Hospital de Hellín

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La diputada regional del PP señala que tres cirujanos y un anestesista trabajan si la necesaria homologación

La diputada regional y secretaria provincial del Partido Popular, Cesárea Arnedo, llegaba a Hellín, con el fin de intentar aclarar, el problema surgido en la región, tras la denuncia llevada a cabo por un jefe de servicio del Hospital de Puertollano, sobre los médicos que están trabajando en centros sanitarios de la región sin la necesaria homologación.

Arnedo quiso aclarar que concretamente en nuestra ciudad, eran tres cirujanos y un anestesista los que carecían de dicho documento acreditativo oficial para desempeñar el puesto, preguntando por que los responsables regionales de Sanidad no dan la cara, cuando es una situación que se viene arrastrando desde hace tiempo.

Más adelante aclaró que los médicos contratados en el Hospital de Puertollano era cuatro ginecólogos que no estaban trabajando en labores de apoyo, sino al frente de una consulta, sin tener la titulación homologada española.

Por último quiso enviar un recado al presidente Emiliano García-Page, al consejero de Sanidad y demás responsables de Sanidad, para que explicasen estas contrataciones y decir si era verdad o mentira.

Page miente a los hellineros

Aparte de esta cuestión, no desaprovechó la ocasión la diputada regional para volver a criticar con dureza la gestión del Emiliano García Page, al que pidió, con sorna, que volviera a Hellín a celebrar de nuevo un consejo de gobierno, como el llevado a cabo en octubre del 2015, realizando unas promesas, que dos años y seis meses después sigue sin cumplir.

“Page ha mentido a los hellineros y se ha reído de ellos”, después volvió a enumerar esa promesas tantas veces repetidas; el El Palacio Auditorio, el Museo de Semana Santa, el Tolmo de Minateda, el Colegio Cruz de Mayo y el Centro de Salud nº 1, que seguían sin solucionar, este último, aseguró, por falta de voluntad política.

“Es vergonzoso, la manera de despreciar a Hellín por parte del gobierno de Page. Que venga y de la cara ante los hellineros, y no venga solo al postureo y a las fotos, y que diga porque estos cinco proyectos están durmiendo el sueño de los justos, olvidados en un cajón”.

Adiós a enero

Sol Sánchez

Dicen que estamos hechos de retazos de vida, de todo aquello que hemos vivido. Y creo que es muy cierto.

Cuando vamos cumpliendo años, más comparamos lo que vamos conociendo, con las experiencias que hemos tenido tiempo atrás. Yo, por ejemplo hablo mucho del frío que antes nos hacía en el mes de Enero, en cambio ahora parece más bien un mes de primavera avanzada, o casi verano. Y lo mismo me pasa con casi todo.

Me encanta comparar y además como todo ha cambiado tanto y nada tiene que ver con nuestra infancia, reconozco que me estoy convirtiendo en una “clásica”.

Hace unas semanas escribiendo esos dos relatos sobre la alcantarilla por la que me trasladaba junto a mi amiga a los años setenta en Hellín, al pensar en calles, personas y formas de vida, sentí como si hubiese formado parte de otro planeta diferente y lejano. Y por mucho que intentemos recuperar alguna parte, será imposible. Lo que pasó…, pasó, y ahora estamos en otra etapa.

Por eso creo que me bautizaré a mí misma como “Doña Recuerdos”. Eso sí, no vendré con los rulos y las batas de boatiné, pero afortunadamente, al mirar por los cristales todavía puedo llevaros un poco de lluvia y al pisar la calle sentir ese frío intenso que te hace tiritar. Os invito, por unos minutos, a adentraros en el mundo mágico de los recuerdos, para pisar ese planeta del que casi todos venimos y en el que aún nos quedan cosas por rescatar.

Cuando era pequeña, recuerdo que sobre el pupitre del colegio, cuando aún mis pies no llegaban al suelo, me gustaba imaginar y dibujar a los meses del año como si se tratara de una persona, y curiosamente para mí, enero no me parecía el mes más joven por ser el primero del año.

Enero era similar a un señor rechonchón, de edad avanzada, con aire aristocrático, caminando por las calles mojadas y frías de Hellín, jugueteando con su bastón, imitando en pasos de baile, la distinción, particularidad, chispa y precisión de Fred Astaire.

¡Bienvenido a la Villa Hellinera!

A muchos de nosotros, enero nos saludaba entre partituras con el clásico Concierto de Año Nuevo a través de la televisión, mientras contábamos los días que quedaban para la llegada de los Reyes Magos.

¡Bendita ilusión!

El simple hecho de pensar que sus Majestades llegarían cuando el sueño nos derrotara…, que entrarían por el balcón a cada casa, conociendo nuestra existencia…

¡Era el mejor de todos los regalos!

La madrugada del día seis, cuando el sol apenas despuntaba por el horizonte, nuestros pies tocaban el frío suelo. Corríamos hasta el salón bailando con las ilusiones, comprobando cómo la casa olía a camellos, a capas de terciopelo con hilos dorados. Momentos en los que estructurábamos una parcela íntima con la magia, lugar en el que todo puede ser, y al que a lo largo de nuestra vida, volveríamos a escondernos de vez en cuando de la racionalidad.

Enero…

Sin remedio, implicaba la vuelta al cole. Las voces de las madres nos susurraban, sacándonos de las profundidades del sueño.

El primer madrugón, tras varias semanas de vacaciones que nos volvía a reencontrar con las responsabilidades y obligaciones aparcadas.

La sensación entre bostezos y legañas, de esa primera mañana poniéndonos de nuevo el uniforme. Los zapatos nuevos apretándonos los pies. El olor que desprendía la vieja cartera de cuero, la de todos los años.

El plumier de plástico, o estuche de cremallera con lápices de colores desgastados de tanto sacarles punta. La goma blanca de nata Milán. El sacapuntas, un lápiz con la tabla de multiplica, una regla pequeña para hacer el margen en las hojas de las libretas. El semicírculo y uno de esos bolígrafos de varios colores, que nunca escribía.

El Diccionario de la lengua española con las puntas dobladas entre centenares de palabras subrayadas que terminarían dando forma a nuestro lenguaje. Libros forrados de plástico, ya raídos por todas partes, heredados de vecinos, primos y hermanos. Algún talismán…

Pequeñas cosas que eran nuestras, que a veces prestábamos, vendíamos, regalábamos, comprábamos, e intercambiábamos.

Enero…

Llegábamos al cole, comprobando que nos habíamos olvidado con las prisas, el babi de cuadros, con nuestro nombre de pila bordado en el bolsillo.

El aprendizaje se convertiría en la mano que iría esculpiendo parte de nuestra personalidad en el mismo pupitre, con la misma profesora y compañeras, entre trazos de tizas que desgastaban la pizarra, restas y multiplicaciones, puntadas de cadeneta, Sociales y Naturaleza…

Enero…

Días de cielo cubierto por nubarrones grises bajo los que volaban gorriones y golondrinas.

De barrios desangelados tras la salida del colegio, excepto alguna vecina corriendo, cubierta con una bata de boatiné y zapatillas de estar en casa, en busca de algún ingrediente para la cena que había olvidado en su visita mañanera en la tienda de ultramarinos.

Atardeceres en los que nos gustaba hacer los deberes, jugar con plastilina, leer cuentos, y crear manualidades sobre la mesa camilla en la salita familiar, mientras que la luz del día se adormecía y nuestras rodillas se rozaban con la ropa tendida bajo esa mesa, al calor del brasero.

Días en los que destronando al anterior, aparecía un nuevo almanaque colgado en los azulejos de la cocina, con la publicidad de un supermercado o taller de coches, bajo las fotos de Santos o paisajes inalcanzables.

De intentar atrasar el tiempo, para que no llegara el día de San Antón, con su media hora más de luz en las tardes y quitar el árbol de Navidad. Los niños habríamos dejado ese árbol durante todo el año. Entusiasmaba ver lucir en la oscuridad sus decenas de pequeñas bombillas de colores.

La mayoría de las madres, a esas alturas del mes, estaban deseando recoger todo rastro navideño.

¿Por qué tenían tantas ganas de guardar en un rincón de la despensa, a la magia?

Enero…

Madrugadas de escarcha. De cristales cubiertos de vaho. De botas cachuscas y charcos perseverantes. De trencas con botones de madera que se nos iban quedando pequeñas y nos reconfortaban al calor del paño, o la lana. De hacer trampas dejándonos el pijama, debajo del uniforme.

Raro era el año que durante el mes de enero, no nos levantáramos una mañana con fiebre alta y tiritando. Era entonces cuando aparecía la figura de los médicos, hombres de una clase ilustre. Siempre vestidos con traje, de aspecto serio, imponiendo un gran respeto. Señores a los que todos saludaban de forma distinguida. ¡Eran héroes!

Los médicos de entonces, nos atendían en sus casas. Aunque la mayoría de las veces venían a la nuestra y eso hacía la relación más cordial, cercana y humana.

Don Alberto, Don Eulogio, Don Antonio, Don Fernando, Don Carlos…, eran algunos de sus nombres.

Profesionales con los que nuestro mundo se tocó en algunas ocasiones.

Entraban en las habitaciones con su maletín de piel, destapando un aire de misterio y rectitud. Siempre sacaban el mismo artilugio, con nombre difícil de pronunciar: fonendoscopio. Cada vez que nos lo posaban sobre el pecho y la espalda nos producía escalofríos, debido al contraste de temperatura con la fiebre del cuerpo.

Después venía la clásica cucharilla que introducían en nuestra boca para bajarnos la lengua, echando un vistazo a nuestra garganta, revolviéndonos el estómago. Seguidamente, con letra ilegible, nos recetaban supositorios, algún jarabe y penicilina.

Inyecciones cuyo líquido blanco dolía horrores.

Nuestras madres avisaban al “practicante”, una palabra ya en desuso.

Llegaba un señor de estatura baja, al que llamábamos cariñosamente, “el Pollico”. A veces era sustituido por la señora Lola. Ambos tenían el mismo ritual: sacaban un pequeño estuche de hojalata en el que ponían alcohol, prendiéndole fuego con una cerilla. Era la manera de desinfectar las agujas con las que pinchaban a todos los enfermos. Aspiraban el líquido del pequeño frasco. Ponían la jeringuilla boca arriba, dándole un golpecito con los dedos antes de pasarnos el algodón por el culete e inyectarnos, decían:

-¡Es para que no tenga aire y te duela menos!

Enero…

Días pegajosos de Vicks VapoRub embadurnándonos gran parte del cuerpo.

De aspirinas infantiles rosas, que nos tomábamos como caramelos.

De pastillas Juanola y azúcar tostá. De termómetros que al romperse esparcían las bolitas de mercurio por la casa.

Enero…

Botas de lana tejidas por nuestras madres y abuelas.

Bolsas de goma forradas de tela de algodón, o botellas de cristal llenas de agua caliente que nos templaban las frías sábanas.

Noches en las que, una vecina nos traía a casa, una pequeña caja de madera sujetándola de un asa, cuya puerta de cristal nos mostraba en su interior la figura de la Virgen que se quedaría unos días con nosotros. Era una tradición en los barrios pasarla de casa en casa una vez al mes.

Fines de semana de cine en los que al salir nos sorprendía la lluvia. Corríamos hasta casa refugiándonos bajo los aleros de los tejados, escuchando el sonido del agua colándose por las alcantarillas, viendo brillar el asfalto de las calles, inundándonos de una profunda melancolía.

Enero…

Noches de un fuerte viento combatiendo con las cuerdas que sujetaban las persianas de madera, atizando sin mesura en los cristales, haciéndonos pensar que saldríamos volando.

Enero…

Desde las distintas ventanas, a veces veíamos caer algunos copos de nieve cubriendo con un manto blanco a los grises campos.

A su vez, observábamos marchar por un camino de estrellas, con sus treinta y una jornadas, al hombre rechonchón, con sombrero londinense, llevándose los primeros días de ese nuevo año, en una página marchita ya en el calendario de nuestra vida.

¡Era el señor Enero!

Campaña contra el Hambre de Manos Unidas

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Los días 9 , 10 y 11 de febrero

Manos Unidas de Hellín, con motivo de la Campaña contra el Hambre, organiza las siguientes actividades:

– Viernes, 9 de febrero, Día del Ayuno Voluntario:

A las 8:30 de la tarde se procederá a la lectura del manifiesto en la Plaza de la Iglesia.

– Sábado, 10 de febrero:

Campaña del Euro, de 10:30 a 13:30 de la tarde.

Se colocarán mesas informativas.

Presentación del nuevo proyecto en las Parroquias durante la Eucaristía de la tarde.

– Domingo, 11 de febrero:

Presentación de la Campaña Nacional en la Parroquia de Ntra. Sra. de la Asunción durante la misa de 12 y del nuevo proyecto en las demás Parroquias durante la Eucaristía.

Manos unidas pide la colaboración de todos los hellineros y hellineras y les invita a participar en estas actividades. También recuerda que el fin que persigue es sensibilizarnos acerca de la realidad del Tercer Mundo y ayudar en la realización de Proyectos de Desarrollo en estos pueblos. Por ello se les informa de que la recaudación obtenida durante el año 2017 fue destinada a la capacitación y formación de la población de Muna (Panamá) para el desarrollo y consolidación del proceso de producción agrícola de alimentos para su subsistencia y para comercial los exedentes.

Los portavoces municipales del PSOE e IU defienden el proyecto de suministro de luminarias LED para el alumbrado público

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Juan A. Andújar y Javier Morcillo criticaron la postura negativa de María Jesús López

Continúa la polémica sobre el pliego de condiciones técnicas y administrativas para la adjudicación del contrato de suministro de luminarias LED y el mantenimiento de las instalaciones eléctricas del municipio de Hellín

Si ayer fue el portavoz de Grupo Municipal del Partido Popular, Juan A. Moreno Moya, hoy le llegaba al turno al dúo formado por miembros del Gobierno municipal, Juan A. Andújar, que en la actualidad figura como alcalde provisional por ausencia viajera de Ramón García, y Javier Morcillo, en representación de IU.

Fue Andújar el primer en tomar la palabra para reincidir en lo que ya habíamos oído el día anterior a Moreno Moya, aunque sí quiso hacer una reseña historia de todo este proceso que como indicó “no es flor de un día”, sino que había llevado muchas horas de trabajo con el fin de solucionar este problema “candente, que estaba sobre la mesa” y había que afrontar de una forma u otra.

El edil socialista indicó que en el último trimestre del 2016 se adjudicó una auditoria con una consultora, dentro de los presupuestos municipales, con el fin de realizar los trabajos de campo, consistente en visitar cada uno de los casi ocho mil puntos de luz de Hellín y pedanías, para informar del estado del alumbrado público y dar las posibles soluciones, entre ellas afrontar el cambio total de las luminarias, o realizarlo por fases, siempre pensando en las normas que marca la Comunidad Europea (20-20), con el fin de conseguir un importante ahorro energético.

Pleno extraordinario
Así, continuó, era necesario confeccionar un pliego de condiciones técnicas, contando con el informe de la auditoría, y los servicios del Ayuntamiento y la valiosa ayuda de los técnicos de la Diputación Provincial, que fue el que llegó a la Comisión y tendrá que ser aprobado en un pleno extraordinario que tendrá lugar el próximo martes, día 13, a las 9:30 horas.

Para finalizar con esta parte de su intervención, el concejal recordó que la pretensión con todo este proyecto es la de ahorrar un mínimo del 65% de la factura eléctrico, con el fin de sufragar el gasto en inversión y mantenimiento de esta instalación, pues para ello el Ayuntamiento pagaría una importante cantidad de más de 5 millones de euros a la empresa que se adjudique este contrato.

Tras asegurar que los cuatro trabajadores de los servicios eléctricos municipales, seguirían siendo funcionarios y que se dedicarían a sus trabajos de atención al municipio como ferias u otras actividades en la ciudad y sus pedanías, el alcalde en funciones resaltó las últimas declaraciones de María Jesús López, con un tono donde sobresalió la ironía en alguna de sus manifestaciones.

Así, le reprochó su postura negativa en este asunto comparándola con el famoso episodio del escritor Francisco Umbral cuando solamente quería hablar de su libro, “pero lo malo es que su libro solo tenía una frase: Esto se puede hacer de otra forma” sin dar más explicaciones de qué forma era esa.

Sin hacer los deberes
También le criticó el “no haber hecho los deberes” por estar metida en otras cosas y no estar en su despacho “que es donde se estudian las cosas y se trabajan estos proyectos”.

Por último no quiso dejar de hacer público el malestar que existía en el equipo de Gobierno municipal, por la advertencia de poder estar incurriendo en un delito de Administración Desleal de Fondos Públicos, algo que, desde su visión como licenciado en Derecho, no veía el ánimo de delinquir por ninguna parte.

Javier Morcillo, en su intervención como concejal de IU habló de la desinformación que estaba dando la concejala de Ciudadanos, que solo servía para crear confusión entre la población.

Quiso dar las gracias a todos los técnicos del Ayuntamiento y la Diputación por el trabajo realizado y reiteró que los trabajadores de los servicios eléctricos seguirían siendo funcionarios del Ayuntamiento.

También recordó el episodio de la grabación de la Comisión de Cuentas, como asimismo la advertencia que hizo María Jesús López sobre la posibilidad de incurrir en un delito.

La Feria Intersectorial de Stock Expohellín se va a llevar a cabo en los días 2, 3 y 4 de marzo

Ubicada en el Pabellón Adolfo Suárez

Durante los días 2,3 y 4 de marzo se va a llevar a cabo la 6ª edición de la Feria Intersectorial de Stock Expohellín ubicada en el Pabellón “Adolfo Suárez”.

Abierta a todo tipo de comercio y empresa en cualquier ámbito sectorial de Hellín y su comarca, que tenga necesidad de liquidar sus stock, pensada para todos los comerciantes que estén o no asociados a FEDA.

El precio por stand es de 100€. El pabellon cuenta con 56 stand de los caules más de la mitad está ya ocupados. Para apuntarse dirigirse a las oficinas de FEDA en Hellín en C/ Juan XXIII, 5 bajo o bien por telefono al 670434314 o email javiermontoya@feda.es

Encarnita Onrubia Caballero Y Rafael Fernández Guerrero serán los presentadores de la revista Tambor y el cartel de la Tamborada

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En el acto que se llevará a cabo el próximo día 14 en el Teatro Victoria

Foto Rafael Fernández / TVHELLÍN

Según ha comunica la Junta gestora de la Asociación de Peñas de Tamborileros de la Semana Santa de Hellín, Encarnita Onrubia y Rafael Fernández Guerrero, serán los presentadores de la revista Tambor 2018 y del Cartel Oficial de la Tamborada de Hellín 2018, en el acto que se realizará en el Teatro Victoria el día 14 del presente mes.

Encarnita Onrubia Caballero ha sido presidenta de esta asociación entre 2010 y 2013. Con un dilatado currículo de colaboración con movimientos asociativos de nuestra ciudad. Hellinera, cofrade y tamborilera, amante de Hellín y sus tradiciones. Colaboradora habitual con los pueblos hermanos del tambor y el bombo y el Consorcio Nacional. Gran conocedora de la revista Tambor, en la que introdujo significativas novedades durante su periodo al frente de esta Asociación.

Rafael Fernández Guerrero es profesor del departamento de Dirección de Empresas de la Universidad de Valencia. Hellinero apasionado de la ciudad y su Semana Santa, fue presentador en 2003 del cartel realizado por Alejandro Barra y ahora, a petición de su hijo José Gabriel Barra, autor del de este año, hará su presentación.

Exposición “Reflejos de José Zamorano” en el Museo Municipal de Albacete

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Como homenaje y recuerdo al genial escultor hellinero

La exposición que lleva por título, “ Reflejos de José Zamorano”, en recuerdo y homenaje a la figura del tallista hellinero fallecido hace ahora diez años, se ha inaugurado en la tarde del pasado martes en Museo Municipal de Albacete.

En sus salas se podrán contemplar hasta once grupos escultóricos que el artista hellinero creó a lo largo de su vida y que, actualmente, procesionan en semanas santas de varias localidades de la provincia.

A lo largo del recorrido se podrán admirar dos vírgenes de La Amargura, de Albacete y La Roda; dos “magdalenas”, de la capital y de Chinchilla; La Caída, que pertenece a la Cofradía de La Dolorosa, también de Albacete; Nuestro Señor de la Misericordia y la Negación de San Pedro; una Oración en el Huerto; una Macarena, de La Roda; La Verónica, de Liétor, y La Dolorosa, de Alcadozo.

Son sólo algunas de las imágenes que, para distintas ciudades de España, incluida Hellín, creó José Zamorano “que tiene obras cumbre que le hacen ser uno de los grandes en la historia de España”, aseguró el comisario de esta muestra, Antonio Martínez. La exposición permanecerá hasta el 3 de marzo en este Museo ubicado en la Plaza del Altozano.