Periódico con noticias de última hora, multimedia, álbumes, ocio, sociedad, servicios, opinión, actualidad local, economía, política, deportes…

Mahoma y el Islam (I)

Article   0 Comments
Line Spacing+- AFont Size+- Print This Article
Mahoma y el Islam (I)

 

Antonio García

El mundo al que llegó Mahoma estaba configurado por un extenso territorio –Arabia, Siria, Irak, Irán (antes Persia), en donde se daban las culturas locales y las influencias de los dos grandes imperios de la época: por un lado el Imperio Bizantino, parte oriental del antiguo Imperio Romano con su centro de poder en Constantinopla, y por otra el Imperio Sasánida en Asia central, aunque ambos, en su afán de expansión y conquista avanzaron y retrocedieron en varias ocasiones, enzarzados en prolongadas guerras entre el año 540 y el 629. De manera que, tanto la cultura greco latina como la Oriental llevaron su influencia a los territorios ocupados por los árabes. Hubo artesanos, comerciantes y agricultores judíos en oasis de Arabia occidental y monjes cristianos en Arabia central.

La mayor parte de la península arábiga era estepa o desierto, con oasis aislados que suministraban el agua suficiente para los cultivos regulares. Los habitantes hablaban distintos dialectos y tenían diferentes modos de vida. Unos eran nómadas dedicados al pastoreo de camellos, ovejas o cabras que, tradicionalmente han recibido el nombre de <<beduinos>>. Algunos eran agricultores sedentarios que dependían de los cereales o de las palmeras de los oasis. Otros, comerciantes y artesanos que vivían en pequeños pueblos, y los había que combinaban ambas formas de vida. Pero el equilibrio entre los pueblos nómadas y sedentarios era precario. Los nómadas, montados en camellos y armados, unidos a los mercaderes de los pueblos, dominaban a los cultivadores y artesanos. No estaban sometidos a un poder de coerción estable, pero sí a la jefatura de los hombres que pertenecían a las familias alrededor de las cuales se reunían los grupos de adeptos, fieles al idioma del linaje común. Estos grupos reciben el nombre de tribus. Tampoco existía una religión común, cada grupo tenía sus dioses locales, que se encarnaban en cosas naturales como rocas, árboles, etc. El poder de los jefes tribales se ejercía desde los oasis, manteniendo estrechos vínculos con los mercaderes que organizaban el comercio en el territorio que controlaba la tribu. El haram era el lugar o pueblo donde, en un santuario, moraban los dioses, al margen de los conflictos tribales, al cuidado de una familia bajo la protección de una tribu cercana. Dicha familia podía conquistar poder o influencia utilizando su prestigio religioso y ejercer de árbitro en las disputas tribales, amén de sus oportunidades para comerciar.

En este escenario nación Mahoma, en el año 570. Su familia pertenecía a la tribu de los Quraish, aunque no a su rama más poderosa. Eran comerciantes que tenían acuerdos con las tribus de pastores de los alrededores de La Meca y relaciones con Siria, así como con el sureste de Arabia.

Mahoma se casó con Jadiya, una viuda rica dedicada al comercio, y atendió los negocios de su mujer. Según la tradición, Mahoma conoció a un monje durante un viaje comercial al sur de Siria, quien <<contempló la espalda de Mahoma y vio el sello de la profecía entre sus omoplatos>>. Desapareció por un tiempo, convirtiéndose en un nómada solitario y un día, cuando tenía alrededor de cuarenta años, un ángel se le apareció (el arcángel San Gabriel) y le exhortó a convertirse en el mensajero de Dios. Algunos en su entorno reconocieron esta pretensión sobrenatural, lo que a su vez lo confirmó en su propia mente. Los que respondieron era un grupo reducido que incluía a Jadiya, su esposa y prima. A partir de ese momento comenzó a comunicar a sus adeptos una sucesión de mensajes que él decía revelados por un ángel de Dios. El nombre asignado a Dios era <<Alá>>, que ya era usado por uno de los dioses locales. Los que se sometían a Su voluntad, serían denominados musulmanes. Islam, el nombre de su religión, que se traduce casi unánimemente por <<sumisión>>.

Poco a poco se formó alrededor de Mahoma un pequeño grupo de creyentes: algunos miembros jóvenes de los Qurais, otros miembros de familias menos importantes, clientes comerciales de otras tribus, artesanos y esclavos. Pero a medida que crecía el apoyo a Mahoma, sus relaciones con las principales familias de los Quraish se deterioraban más y más. Su situación se agravó cuando Jadiya y Abú Talib –su tío y protector- fallecieron, y llegó a ser tan difícil que en el año 622 abandonó La Meca y se dirigió a un asentamiento establecido junto a un oasis, a más de trescientos kilómetros al norte: Medina (Yazrib). Ese traslado se llama “la hégira” y constituye el comienzo de la era musulmana. En realidad, consistió en una fuga en busca de protección distinta a su ciudad de origen. Aunque en los siglos islámicos posteriores, se emplearía para aludir al abandono de una comunidad pagana o malvada a favor de otra que vive en concordancia con la enseñanza moral del Islam.

Los hombres de Medina que prepararon su huída, eran comerciantes que llegaban a la Meca. Pertenecían a dos tribus en disputa necesitadas de un árbitro para sus pugnas. Como habían convivido con habitantes judíos en el oasis, estaban preparados para aceptar una enseñanza en términos de “un profeta” y “un libro sagrado”. Y Mahoma supo aprovechar la ocasión. Cada parte debe conservar sus propias leyes y sus costumbres, pero en el área total del haram (zona de paz) las disputas no se resolverán mediante la fuerza, sino que serán juzgadas por <<Dios y Mahoma>>, y la alianza entre ellos unirá fuerzas contra los que quebranten la paz, cuyas condiciones él dictaría.

(Continuará)

Article   0 Comments
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner

Hemeroteca

error: Content is protected !!