Fue, como indicábamos en el escrito anterior, 1950 un año vital para el desarrollo urbanístico de la ciudad, pues adelantó las obras del Parque Municipal, tanto es así que la Corporación, que encabezaba Mariano Tomás Precioso, decidió que la Feria anual que se llevaba a cabo desde el año XXX, en el Jardín Martínez Parras, se trasladase a esa zona, donde también se encontraban las instalaciones del Campo de Deportes Santa Ana, que asimismo fueron inauguradas en aquellos días.
Así, y siguiendo con el trabajo de Antonio Callejas Gallar, “Evolución Urbana de la ciudad de Hellín (1939-1979). Los años del esparto”: “Esta feria se llevó a cabo en el nuevo recinto ferial, pero con absoluta precariedad”, para después seguir con las tareas hasta bien entrado el año 1951. Así fueron terminando las obras de cerramiento, templete musical, balsa estanque, escalinatas y parterres, por parte de la empresa oriolana de José Almira Bascuñana.
En las actas de las sesiones municipales permanentes, se da cuenta de las propuestas del concejal Justo Millán Pallarés, de adquirir nuevos terrenos en el entorno del parque y el campo de deportes para adecentar y urbanizar, como también la construcción de un edificio de urinarios y servicio de bar en el parque municipal, que aún en la actualidad mantiene su esencia primitiva.
Terminando el año 1951, y ya ocupando el sillón de la alcaldía Francisco Alonso Santos, el Boletín Oficial de la Provincia de Albacete publica el acuerdo de la corporación municipal para la realización de ampliación de obras de jardinería en la Rosaleda del parque municipal por valor de 26.113 pesetas.
Las Pistas Monterrey

Tuvieron que pasar muchos años, exactamente 14 años, para que este recinto “sufriera” un cambio traumático en su estructura, al aprobar —por unanimidad— la Comisión Municipal Permanente la petición del empresario Juan Rubio Bleda, conocido popularmente como “el Tortero”, de la cesión de un cerramiento de una longitud de 125 metros lineales con el propósito de construir en este recinto acotado dos pistas de baile de 70 metros cuadrados cada una, quedando una amplia zona donde se situarían mesas de repostería, todo con la debida iluminación y acondicionamiento a cuenta de Juan Rubio Bleda, mientras el Ayuntamiento cedería el terreno y la actual instalación del quiosco por un plazo no inferior a cinco años, sin pago de canon alguno. Sesión llevada a efecto el 2 de septiembre de 1965, gobernado por Joaquín Muñoz Hernández.
Pasados los diez años, en el acta de la sesión ordinaria plenaria del 24 de febrero de 1976, se podía leer lo siguiente: “Se da cuenta por el Sr. Alcalde que la próxima expiración del contrato existente de las Pistas Monterrey, sitas en el Parque Municipal el próximo 15-4-1976. Tras amplia deliberación, se acuerda: que a partir de la fecha de su terminación y en consideración a que dicho lugar es de dominio y uso público y, por tanto, para disfrute de toda la población, se eliminen las instalaciones complementarias en las que se entregan: un templete, un bar y las pistas de baile, y que quede únicamente el recinto del actual quiosco y el almacén anexo”.
Continuará…




