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De Carlos I a Pedro Sánchez

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De Carlos I a Pedro Sánchez

Antonio García

Carlos I de España y V de Alemania, nieto de los Reyes Católicos, reinó en España durante cuarenta años en el siglo XVI. Y fue Emperador Del Sacro Imperio Romano Germánico desde el año 20 hasta el 58 de dicho siglo. Como Emperador, tuvo un gran enemigo: el fraile Martín Lutero, “inventor” del Protestantismo, quien en 1517 promulgó sus famosas 95 Tesis, dando comienzo la desmembración del Imperio.

Guerras y más guerras, en que los Tercios españoles ganaron la merecida fama de ser la mejor infantería del mundo. Pero vayamos a lo que nos interesa.

Las tropas imperiales conquistan la ciudad de Wittenberg, el 23 de Mayo de 1547, en donde estaba enterrado Lutero, fallecido el año anterior. Cuando Carlos entró en la ciudad se dirigió cabalgando al lugar de enterramiento de su peor enemigo. Cuenta una tradición luterana que hallándose ante la tumba, algunos de sus consejeros le pidieron que los restos del hereje fueran entregados a la hoguera que, dicho sea de paso, era costumbre y práctica legal en aquel tiempo. Pero el magnánimo Emperador les respondió: <<Ha encontrado su juez. Yo hago la guerra contra los vivos, no contra los muertos>>.

Cerca de quinientos años después, un espantajo español con ínfulas de césar y alma de ratón se enfrenta a otro muerto cuarenta y cuatro años después de su inhumación en el interior de una basílica. Y se presenta ante su tumba como capitán victorioso de una guerra que él no ha ganado ni jamás ganará. Una guerra que el espantajo ni conoció ni sufrió. Una guerra de la que nada sabe. Una guerra, en definitiva, que el bando al que representa en la actualidad instigó, provocó y perdió para bien de España y los españoles.

Carente de ideas y de programa, inútil para la gobernanza del país y antítesis perfecta del “hombre de Estado”, se erige en el vengador supremo de un ejército derrotado hace ochenta años. El colmo de la cobardía. Y de la estupidez. Porque solo a este espantajo se le ocurre decir ante la Asamblea General de la ONU, sin temor alguno al ridículo, lo que él dijo: <<Hoy es un gran día para España, hoy hemos cerrado simbólicamente el “círculo democrático” (¿…?). Hoy cerramos un capítulo oscuro de nuestra historia y comenzamos las labores para sacar los restos del dictador Franco de donde han reposado “inmoralmente” (¿…?) durante demasiado tiempo. Los españoles eligieron la paz, libertad y democracia, y con estas herramientas vamos a seguir construyendo el futuro>>… Y muchos compatriotas le creen. ¡Pobre España mía!

Si, la Guerra Civil fue un capítulo oscuro de la historia de España, pero ese capítulo estaba ya cerrado con siete llaves. Y precisamente la tarea a la que las izquierdas se han entregado con vehemencia desde el de “la ceja” hasta hoy es a abrirlo de nuevo, a rasgar heridas restañadas y olvidadas, a provocar nuevos enfrentamientos, a indisponer de nuevo a los españoles unos contra otros. Esa fue la especialidad de las izquierdas durante la II República, que no conoció ni un solo día de paz por su culpa. ¿Y por qué? Porque no saben hacer otra cosa, y porque llevan incubada la filosofía revolucionaria marxista en sus entrañas. El obrero, el proletariado, el pobre, el marginado… os interesan una mierda, a vosotros, nuevos ricos de salón. No tenéis mensaje sólido, ni propuestas esperanzadoras, ni programa de gobierno, ni nada de nada. Solo demagogia, cuentos de la lechera y mala fe, mucha mala fe.

Pero también es oscura aquella etapa porque todos, izquierdas y derechas os encargáis con ahínco de distorsionarla, manipularla, ocultarla. Ignorarla. ¿Cabe mayor oscuridad? Sois todos tan ineptos y cobardes, izquierdas y derechas, que ante la envidia a la obra de Franco y la conciencia de vuestra incompetencia para construir un verdadero desarrollo a partir de aquél que dejó el dictador de la “dictablanda”, habéis optado por profanar vilmente su tumba creyendo que vais a borrar el pasado y ocultar vuestra ineptitud. Promotores de la ignorancia, alentadores de la incultura del pueblo, no tenéis más mérito que el saber engañar, engatusar, adormecer. Oh, tenéis al país pendiente de la exhumación de Franco, profanando tumba y Basílica, con el apoyo rastrero de un tribunal politizado, mientras el indigente ciudadano se olvida que España está en quiebra: política, económica y moral.

Lo he contado alguna vez pero no me resiste a hacerlo de nuevo: mi padre, al que quiero rendir una y otra vez un postrero homenaje, se casó con 26 años en marzo de 1936. En julio estalla la guerra y se va al frente a defender sus ideales con el ejército republicano. Tres años de contienda, en que ascendió a capitán y cuatro como preso de guerra. Gobernando Felipe Gonzáles, nos hallábamos tomando juntos café una mañana. Él leía el periódico y, en un momento determinado (no recuerdo a qué se refería el artículo o noticia) levanta la cabeza y, triste y como para sí exclama: <<este no es el socialismo por el que yo luché>>.

Jamás me he explicado cómo tantos españoles aún no han abierto los ojos. Amigos y desconocidos simpatizantes y votantes de izquierdas, os propongo una reflexión: ¿Veis en estos gobernantes y aspirantes el mundo que queréis? ¿Sentís y confiáis en que van a cumplir vuestras ilusiones de vida, para vosotros y vuestras familias? ¿No os sentís avergonzados, ruborizados e inquietos por que un líder de vuestro bando celebre una rastrera, ridícula, inútil y cobarde victoria sobre un muerto? ¿Os habéis preguntado alguna vez el por qué de resucitar una Guerra Civil que España había olvidado en concordia y en paz, en vez de centrarse en el presente y futuro de la nación? Si alguien se ve impelido a contestarme, le ruego por favor que antes se documente bien y estudie la Historia sin apasionamientos. Con la mente lúcida y abierta.

Y luego hablamos

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