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Los padres y la escuela

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Los padres y la escuela

Conchi Catalán

Cuando un niño acude a la escuela por primera vez, no es una página en blanco. Cada uno trae consigo en su “pequeña mochila” una serie de experiencias, conductas, habilidades y valores ya aprendidos e interiorizados en el seno familiar.

El papel de la familia es vital en el desarrollo madurativo de los niños. En todo el proceso educativo de un niño y de manera especial en los primeros años, las experiencias, comportamientos y actitudes tienen una fuerte conexión con los lazos familiares.

La familia, en definitiva, es el cimiento base de aprendizajes , es donde se van forjando las primeras relaciones afectivas , sociales e intelectuales de una persona, así como la transmisora de unas pautas o valores que nos van a acompañar y van a contribuir poco a poco a ir configurando nuestra personalidad.

Por otra parte, el papel de la escuela, es fundamental como complemento esencial a la educación familiar.

No estoy de acuerdo en absoluto con aquellos que dicen que el papel de la escuela es “enseñar” y el de la familia “educar”.

Quienes así piensan, despojan a la escuela de su papel humanizador y la relegan a ser únicamente una mera transmisora de conocimientos.

Cuando los padres se plantean elegir colegio para sus hijos (y ahora estamos en época de reservar plaza), piensan-o al menos eso sería lo normal- en una enseñanza académica de calidad con un profesorado altamente capacitado, un buen nivel en Idiomas, Informática… En definitiva que los chicos salgan “bien preparados” académicamente; pero además quieren que sean disciplinados, responsables en sus tareas, ordenados, respetuosos, amables… Es decir, que salgan “bien educados”.

Queda claro que hoy a la escuela no solo se le pide que ENSEÑE, necesitamos –y mucho- que también, EDUQUE.

Vivimos tiempos de continuos cambios, en los que la influencia de los avances tecnológicos, los medios de comunicación , el fenómeno de la globalización, el consumismo, el individualismo, la competitividad, la incorporación plena de la mujer al mundo laboral, los diferentes conceptos de familia…etc.etc.

Todo este vertiginoso cambio está forzando a la sociedad a ir asimilándolo de manera rápida y veloz. La escuela, por tanto, también tiene que integrarse en esta realidad y hoy más que nunca es necesaria una EDUCACIÓN EN VALORES porque una educación de calidad “no puede consistir sólo en la transmisión de saberes, sino que debe orientarse también hacia la formación de personas capaces de afrontar los desafíos que la sociedad plantea”.

Dejando claro que los padres son la piedra angular en la educación de los hijos, la escuela y los maestros, como educadores comprometidos, se sienten implicados en los problemas de sus alumnos , quieren conocerles, conocer su realidad, saber qué les preocupa o qué les hace felices y para ello, la comunicación cercana y estrecha familia-escuela es vital.

Todo esto, no quiere decir en absoluto que los padres deleguen sus responsabilidades en los maestros, creyendo en algunos casos, que el Centro Educativo es un simple depósito de chicos, sin mayores responsabilidades para educarlos adecuadamente.

Familia y escuela han de trabajar unidas. Los padres deben apoyar la labor de los profesores y así EDUCAN a sus hijos en el respeto, en la coherencia, en la responsabilidad .Si desde la casa no se perciben estas actitudes hacia el colegio y hacia los maestros, difícilmente la escuela puede enseñar y mucho menos educar. Si ante una queja del niño los padres le apoyan descalificando al profesor, si descalifican las normas del centro o refuerzan a los hijos para que no

las cumplan ( como, por ejemplo darles el móvil cuando van a la escuela sabiendo que hay una norma que no lo permite), protestan cuando el niño no ha sacado la nota esperada, o le defienden y sobreprotegen en exceso cuando se comporta de manera inadecuada en clase, minando así la autoridad moral del profesor ante el hijo en lugar de reforzarla , o tomando partido incondicional y ciegamente por sus hijos al menor problema en el centro, incluso antes de escuchar a los profesores. Estas conductas son enormemente dañinas, no favorecen que los chicos hagan autocrítica, asuman errores y mejoren sus comportamientos. Flaco favor les hacemos…

Los niños aprenden continuamente de sus padres y madres, pero no sólo de lo que les transmiten sino también de lo que ven día a día, de sus comportamientos y maneras de proceder.

A veces los padres exigen a los profesores que consigan de sus hijos lo que ellos mismos no logran conseguir en casa.

La familia transmite valores y la escuela educa en valores, pero unidas.

Creo que la falta de sintonía entre padres y profesores es un grave problema a la hora de educar por el malestar que provoca en la Comunidad Educativa, además de generar dificultades en el aprendizaje y grandes inseguridades en los alumnos.

Hay circunstancias en las que la colaboración entre padres y profesores está casi condenada al fracaso cuando nos encontramos con actitudes por parte de los padres como las que he señalado anteriormente, pero en esta tarea común también los maestros deben evitar comportamientos que impidan la buena relación. Por ejemplo cuando el profesor reacciona a la defensiva, previamente a cualquier solicitud, visita o requerimiento de los padres. Cuando el maestro habla con los padres solo telemáticamente sin facilitar el encuentro personal y cercano.( En este tiempo de pandemia está muy justificado), pero en condiciones normales el hablar con los padres físicamente de manera relajada es muy beneficioso y enriquecedor.

Si en el hogar se respira respeto hacia el centro y los profesores. El trabajo con los niños en la escuela es mucho más positivo y gratificante para todos.

En esta labor todos han de colaborar. Los padres , que confían a sus hijos a la escuela y por tanto –se supone- que están de acuerdo con el tipo de educación y valores que allí se respiran y la escuela siendo puente de comunicación con la familia, escuchando, ofreciendo posibilidades de encuentro, estando disponible siempre desde el diálogo cercano y constructivo.

Familia y Escuela son los puntales de la educación. Las dos enseñan y educan. Una como “cimiento base” y la otra como” colaboradora necesaria”. Así pues, cuando padres y maestros se ponen a trabajar juntos, cada uno desde su parcela en esta “tarea profunda de educar” solo entonces,se estará consiguiendo una verdadera educación integral.

 

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