Los vecinos denuncian que el proyecto para más de 1.400 terneros les “ignora” en el expediente y alertan del impacto ambiental, sanitario y agrícola
Torre Uchea irrumpió con fuerza en el pleno ordinario de abril del Ayuntamiento de Hellín. Vecinos de la pedanía tomaron la palabra en el turno de ruegos y preguntas para trasladar públicamente su rechazo al proyecto de una explotación ganadera de gran tamaño prevista en su entorno más cercano.
La intervención, realizada por Carmen Roldán en representación de la Asociación en Defensa de Torre Uchea, puso voz a una preocupación que, según explicó, se extiende entre buena parte de los vecinos. “No estamos en contra del desarrollo, pero sí de cómo se está planteando”, vino a trasladar durante su exposición.
El proyecto, con capacidad para 1.416 terneros, ha encendido todas las alarmas en la pedanía. Los vecinos denuncian que Torre Uchea ni siquiera aparece reflejada como núcleo de población cercano en el expediente, pese a la proximidad real de viviendas, cultivos y servicios. En su lugar, se menciona a Nava de Campaña, situada a mayor distancia.
“Nos hacen invisibles”, resumieron, en una de las frases que marcó la intervención.
La preocupación va más allá de lo administrativo. Los vecinos alertan de un posible impacto directo sobre su calidad de vida y su entorno: consumo de agua, aumento del tráfico pesado, gestión de residuos, malos olores y riesgos para la salud, además del efecto sobre explotaciones agrícolas, muchas de ellas ecológicas, que superan las 300 hectáreas en la zona.
También pusieron el foco en una cuestión clave: la situación urbanística de la pedanía. Aunque Torre Uchea cuenta con población, viviendas y servicios municipales, sigue clasificada como suelo rústico de reserva, lo que, a su juicio, la deja en una posición de desprotección frente a este tipo de proyectos.
En este sentido, cuestionaron si se están respetando las distancias mínimas que marca la normativa para explotaciones ganaderas respecto a núcleos habitados, un aspecto que consideran determinante.
Por parte del equipo de gobierno, el alcalde, Manuel Serena, trató de rebajar la tensión insistiendo en el carácter técnico del proceso. Explicó que la solicitud se presentó en octubre de 2025 y que el expediente está actualmente sometido a una evaluación ambiental ordinaria, un procedimiento más exigente que el inicialmente previsto.
Mientras no se resuelva ese trámite por parte de la Junta, subrayó, el Ayuntamiento no puede conceder licencia alguna.
Serena animó a los vecinos a presentar alegaciones durante el periodo de exposición pública, señalando que es la vía legal para influir en el proceso, y aseguró que, en caso de salir adelante, la explotación no afectaría al suministro de agua de la pedanía.
Aun así, el malestar quedó patente en el salón de plenos. La intervención de Torre Uchea no fue una más: abrió un debate que va más allá de un expediente concreto y que apunta directamente a cuestiones de fondo como el modelo de desarrollo rural, la protección del territorio y el futuro de las pedanías de Hellín.




