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Panegírico a Paco Huerta

Por José Miguel Vela Ríos

Con el corazón aún sobrecogido por la triste noticia del fallecimiento de Paco Huerta no puedo, sino rendirle un humilde pero sentido homenaje dedicándole unas líneas intentando contribuir a su eterna memoria en Hellín.

Una persona que ha contribuido activamente en todos los ámbitos en los que se ha situado, a la que tuve la inmensa fortuna de conocer muy joven, como alumno de Isabel la Católica, y que a lo largo de mi vida siempre he tenido y tendré presente.

Paco Huerta era un maestro con mayúsculas, un apasionado de su profesión que no veía su trabajo como aulas, sino como alumnos con nombres y apellidos, como retos personales a los que incentivar por encima de un sistema educativo en muchas ocasiones mediocre, que se involucraba, que incentivaba, que animaba y que fomentaba más allá de su obligación académica.

Dirigente de Hellín durante diversos períodos en el Ayuntamiento, en algunos desde el propio equipo de gobierno, otros desde la oposición, siempre con responsabilidad política, coherencia y buen hacer en pro de los intereses de todos los hellineros.

Un político municipal que miraba a los ojos al adversario político con respeto y con el ánimo de contribuir a mejorar nuestra ciudad, nuestra calidad de vida, el funcionamiento de nuestras instituciones; un político referente de los que hoy día apenas quedan.

Mis últimas reuniones con él, en calidad de concejal pero siempre como alumno, pidiéndole consejos, pidiéndole ayuda para entender el funcionamiento del abstracto engranaje que conforma el Ayuntamiento, serán mi mejor y más preciado recuerdo.

Siempre recordaré verle esperándome en la puerta de su casa, con la ternura y cercanía de una persona mayor a la que acompaña su mascota, con la fuerza, ganas e ímpetu de un adolescente dispuesto a comerse el mundo, su mirada clara y directa con la que no necesitaba apenas verbalizar una respuesta; siempre quedará su clara disposición y apoyo como reflejo de lo que fue y guió su vida.

Guardaré como un gran tesoro dos libros que me regaló hace un escaso mes y medio: “Manual del Alcalde” y que le pedí que me dedicase a lo que añadió: “ Con cariño para mi exalumno Miguel, Paco”.

Siempre recordaré nuestras conversaciones sobre Hellín, sobre el Ayuntamiento, sus consejos, sus conocimientos sobre el funcionamiento y sobre todo, la finalidad de todo, mejorar la vida de los hellineros.

Siempre guardaré un bonito recuerdo de Don Paco Huerta, de mi maestro que nunca dejó de ser, del político que siempre contribuyó a esta ciudad, del respeto que infundía su conocimiento, su coherencia, su cultura, su cercanía, humildad y su educación.

Hasta siempre.

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