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La vergüenza de España tiene nombre

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La vergüenza de España tiene nombre

Antonio García

Corre por las redes el comentario –lanzado interesada y estratégicamente a los cuatro vientos- de que el desenterramiento de Franco le va a dar votos al PSOE. Todavía no entiendo por qué ni a cuento de qué…, salvo si acudo al dicho <<España inculta y cainita>>. En todos mis años, veintiséis con el señor Franco y el resto con la señora Democracia, no había oído jamás a nadie, ni en la calle, autobuses, bares, campos de fútbol, peluquerías y partidas de julepe, ni en público ni en privado, manifestación alguna de español alguno sobre la necesidad de exhumar los restos de don Francisco de donde reposaban. Hasta que llega un jambo impresentable en forma de “Z” al Gobierno de este país en demolición, abre la caja de Pandora y empieza la traca. Comienza el gran derribo, en el que ya se van viendo los escombros, la ineptitud y las miserias y cobardía de unos y otros. Lo que yo no sabía ni sospechaba es que era una urgencia nacional, un clamor popular la exigencia del desenterramiento de un cadáver con cuarenta y cuatro años de antigüedad. ¡Que inocente! Bueno, en mi descargo diré que me parecía esta una democracia a la que le faltaba algo, quizá lo más importante, pero ni me barruntaba lo que podía ser. Hasta que un personaje de última hora, paranoico, vergonzante, manipulado, rastrero y profanador me ha abierto la mente. Una nefasta marioneta que se mueve al son de fuerzas ocultas en las sombras. En concreto, a la sombra de Lucifer.

Tengo muchas preguntas a las que no hallo contestación. ¿Qué han visto sus votantes en un títere que desde que llegó al poder no ha mostrado mayor obsesión que la de profanar una tumba? ¿En qué va a afectar a sus vidas el circo montado con un muerto? ¿Conocen de verdad el programa de demolición y derribo del Estado que lleva en su agenda? ¡Qué útil es tener el arma del BOE a disposición! ¿Qué las leyes no permiten sus tropelías?, ¡pues se cambian! A ver, ¿qué problema hay? Y ni corto ni perezoso, Real Decreto al canto. Que por cierto, ha de firmar y firma el que es Rey gracias al exhumado. Yo no se cuáles son todas las competencias de Su Majestad, pero tengo idea de lo que son la dignidad, el orgullo y el honor. Y para vivir amordazado y utilizado hasta ese extremo, prefiero ser barrendero a Monarca. Antes puta que deshonrá. Pero es solo mi humilde opinión. Mi insignificante punto de vista.

¡Atención, ciudadanos españoles, Pedro Sánchez hace sabeeer… que <<se declara de urgente y excepcional interés público, así como de utilidad pública e interés social, la inmediata exhumación y el traslado de los restos mortales de…>>!

Urgente…, excepcional interés público…, utilidad…, interés social… ¿Pero alguien se lo cree? ¡Embustero, cobarde, sinvergüenza! ¡Estafador! ¡Lacayo! ¡Delincuente!

Dice la correveidile Dolores Delgado que la exhumación del cadáver de Franco significa la <<primera victoria de la España vencida>>. O sea, que era eso, que ahora resulta que la Guerra Civil no había terminado, solo estaba en un alto el fuego esperando vuestra llegada para vencer. Esperabais que se muriese el victorioso general enemigo, que os dio las del pulpo para reanudar vuestro ataque, vergonzosamente ausente y silenciado durante el gobierno del exhumado. ¡Casi cuarenta años aguantándoos las ganas de mear, mientras le hacíais la pelota al Régimen!

Lo terrible, lo que asusta es pensar en que si esta ha sido “la primera victoria de la España vencida”… es que llegarán otras. ¿Qué más nos espera a los españoles? ¿Qué nuevas batallas se ciernen sobre nuestras cabezas, nuestras vidas, haciendas y creencias? ¿Es que a estas alturas todavía quedan en España vencedores y vencidos dispuestos a guerrear? ¿Todavía existe una España vencida? ¡Dios mío! ¿Quiénes son? ¿Dónde están? Porque yo, que no conocí la guerra pero tengo hijos y nietos, correría a pedirles perdón a los “vencidos”, a cambio de paz y concordia –inexistente e imposible antes del desenterramiento-. Yo, que no tengo culpa del resultado de aquella nefasta contienda, me humillaría con tal de salvar a las presentes y futuras generaciones de compatriotas.

“La primera victoria…” ¡Santo Cielo! ¿Es un aviso? Votantes socialistas y comunistas, ¿se sientes ustedes victoriosos de algo? ¿Piensan reanudar la guerra? Y de hacerlo, ¿contra quién? Y entiendan la pregunta. La guerra contra un muerto ya la han ganado –o al menos, se lo creen-, pero… ¿qué va a pasar contra los vivos, que ni siquiera infligimos ninguna derrota a nadie?

Y sin embargo, amigos lectores, el Gobierno socialista no ha ganado ninguna batalla. Es más, quien se la ha ganado a ellos ha sido una mujer ¡Muerta también! Franco nunca dejó indicación alguna de dónde quería ser enterrado, pero su mujer, que falleció trece años después, sí: junto a ella, en el panteón donde por fin está. El matrimonio reunido. ¡Toma victoria, Pedro Sánchez! Que no te enteras, imbécil, que el dictador no hizo el Valle de los Caídos como mausoleo para él. Que la tumba donde estaba enterrado hubo que hacerla deprisa y corriendo tras su muerte y en apenas tres días, por orden del Rey, cacho leño.

Yo si se cual va a ser su próxima “victoria”. Victoria contra la libertad y la democracia: la reforma del Código Penal, para que el que hable bien de Franco o los logros del franquismo, sea reo de castigos. Incluso pena de cárcel. El amo del BOE. Leyes totalitarias. Y no es broma, el asunto está en estudio.

El absolutista Luis XIV dijo: “El Estado soy yo”. Pedro Sánchez afirma: “La Democracia soy yo”. Es decir, que la democracia ha de pasar por el filtro de sus ínclitos cojones.

Alguien escribió: <<No estoy de acuerdo con lo que dice, pero defenderé con mi vida su derecho a decirlo >>. Que por cierto luego reivindicaron algunas corrientes del pensamiento socialista y marxista. ¿Oído, votantes? ¿Vais a defender el significado de esa frase? Porque vuestro jefe, está claro que no. Pues eso.

Me reitero: ¡Cobarde, vergüenza de España!

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