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La obsesión “vacunativa” y el manejo de las masas

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La obsesión “vacunativa” y el manejo de las masas

Antonio García

El doctor Roger Hodkinson, director ejecutivo de Western Medical Assessments, que además ha sido director médico de empresa durante más de dos décadas, licenciado en la Universidad de Cambridge y hoy en día el patólogo más prestigioso de Canadá asegura que: <<La Covid es el mayor engaño de la historia, promovido por medios de comunicación y políticos>>. <<Existe una histeria pública absolutamente infundada impulsada por los medios de comunicación y los políticos. Es indignante. Este es el mayor engaño jamás perpetrado contra un público desprevenido>>. <<Las máscaras son completamente inútiles. No hay evidencia basada en su efectividad. En absoluto. Tener que ver a estas personas sin educación obedeciendo, sin ninguna base de conocimientos. Y poniéndose la mascarilla en la cara…>>.

También se refiere a las fraudulentas pruebas diagnósticas: <<Estoy en el negocio de las pruebas de Covid. Quiero enfatizar que los resultados positivos NO significan una infección clínica. Simplemente está impulsando la histeria pública y todas las pruebas deberían detenerse>>.

Médicos canadienses, belgas e italianos: <<El Covid es un farsa y un genocidio programado>>.

El microbiólogo más prestigioso de Alemania, Sucharit Bhakdi: <<Creo que la vacuna es francamente peligrosa, y si te la pones va a ser tu perdición>>.

No lo digo yo. Y por si acaso, guardo toda la documentación en que constan los testimonios referidos.

La Universidad Johns Hopkins ha publicado un estudio que demuestra la farsa de las muertes por coronavirus, en un seminario titulado: “Muertes por Covid-19: Una mirada a los datos de EE.UU.” Afirma que el coronavirus no está ni cerca del desastre que nos dicen que es, según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Mirando los datos se observa que hay una disminución significativa de muertes por otras causas. Curiosamente la disminución de muertes por otras causas es casi igual al aumento de muertes por Covid. Las muertes por enfermedades cardíacas, respiratorias, influenza y neumonía pueden recategorizarse como debidas a Covid. No hay evidencia de que el Covid haya creado un exceso de muertes.

Dr. Enrique Costa Vercher, licenciado en medicina y cirugía por la Universidad de Valencia en 1979: <<La pandemia es un fraude, pues milagrosamente ha desparecido la gripe y todo lo cuentan como Covid>>.

Pero atención, amigos. El Secretario de Salud del Reino Unido, Matthew Hancock, acaba de anunciar una cepa de Covid ¡más peligrosa que la actual! O sea, que el Covid-20 ya lo tenemos aquí. <<El análisis inicial sugiere que esta variante está creciendo más rápido que la actual>>. Para aclararnos, que la plandemia sigue su curso, y ahora se inventan el Covid-20, una cepa nueva. Esto ya es de risa.

Pero vayamos a las vacunas. En algún sitio he leído que gracias a la súper tecnología moderna, ha sido posible fabricar una vacuna en un pis-pas. En unos meses, cuando normalmente el proceso para fabricar un vacuna “segura” suele durar de cinco a diez años. Mi pregunta es: ¿Por qué esa súper tecnología no se ha aplicado ya a la gripe? ¿Por qué llevamos 75 años vacunándonos contra la gripe (desde 1945), y todavía no ha sido erradicada? ¿Por qué esa súper ciencia no ha conseguido una vacuna contra la tuberculosis, que cada año sigue matando a un millón y medio de personas? ¿Por qué, tras más de treinta años de investigación no hay vacuna para el sida? ¿Por qué…?

En el documento escrito para pedir la autorización de “uso de emergencia” de la vacuna en EE.UU. por parte de PFICER AND BIONTECH, se leen frases como estas: <<La vacuna “puede ser” efectiva. Esto es una licencia para una “vacuna de investigación”. La investigación continuará en la población. Es razonable “creer” que es eficaz. Quedaría bajo investigación adicional. Tasa oficial de mortalidad del virus: 0,022. Tasa de efectos secundarios: 4,6 (según la misma farmacéutica). Duración de la protección: no es posible evaluarla por más de dos meses. Efectividad en la población de alto riesgo: hemos estudiado un grupo muy pequeño para evaluarlo. Efectividad en infectados: datos insuficientes.

Eficacia en los asintomáticos: se necesitan datos posteriores a la autorización de las vacunas. (O sea, primero vacunamos y luego veremos lo que pasa con la gente).

Eficacia a largo plazo: no es posible evaluarla. Eficacia contra la mortalidad: se necesitan más individuos de alto riesgo para saberlo. Debe evaluarse tras la vacunación. (Es decir, la van a probar con todos nosotros y a ver qué ocurre). Riesgos desconocidos: no hay datos suficientes. Cuando se autorice los veremos. Enfermedades potenciales por vacunas: desconocidas. (Puede pasar cualquier cosa)>>.

Ningún gobierno comprador y expendedor de estas vacunas sabe lo que llevan dentro. Conforme se reciban comenzarán a ponerlas. Además no se olviden ustedes que las farmacéuticas han puesto la condición de que se les exima de toda responsabilidad por los efectos secundarios que puedan ocasionar (y que ocasionarán). ¿Esto no les enciende las alarmas, queridos lectores?

Hasta la fecha, solo un valiente ha sido claro. El lúcido presidente de Brasil, Jair Bolsonaro no dará inmunidad legal a los laboratorios fabricantes de vacunas. <<Quien tenga algún efecto secundario o algún problema ya sabe que no me lo va a poder cobrar a mí, porque voy a ser muy claro>>. No podrá evitar que libremente se vacune quien quiera, pero se aplicará minuciosamente el “consentimiento informado”, que está ligado a lo que en Salud se llama bioética, donde a cada paciente se le debe informar debidamente sobre el tratamiento o medicación que va a recibir, incluidas las vacunas.

Mis queridos lectores, voy terminado. Yo sé que la población está ansiosa por vacunarse (aunque cada vez son menos), pero está descrito que la vacuna por sí sola no acabará con el coronaestafa, que no impedirá que lo tengamos o lo contagiemos, y que las mascarillas y la distancia de seguridad seguirán siendo exigibles.

Si quieren ustedes someterse a este gran experimento genocida, si quieren ser conejillos de indias vacúnense, pero tengan claro que nadie va a responder por los posibles –y puede que fatales- efectos secundarios.

Que pasen Feliz Navidad, y, háganme caso, no se priven de disfrutarlas juntando a todos sus familiares, abrazándolos, besándolos y repartiendo amor y felicidad, y que el Niño Jesús les bendiga y proteja.

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