InicioEntrevistasENTREVISTA: Marta Hernández Cano presenta su primer poemario, Es lo que hay

ENTREVISTA: Marta Hernández Cano presenta su primer poemario, Es lo que hay

Marta Hernández Cano (Hellín, 1994) es periodista enfocada en cultura y política. A lo largo de su trayectoria ha publicado trabajos en medios como elDiario.es, La Opinión de Murcia, Jot Down, CTXT y El Salto. Ahora presenta su primer poemario, Es lo que hay, una obra escrita durante una década y atravesada por la conciencia de clase, el feminismo y las experiencias personales.

Es lo que hay es tu primer poemario. ¿Qué va a encontrar el lector entre sus páginas?

Mucha intensidad, desde luego. Creo que es un libro muy íntimo a la vez que muy social y político. Está escrito desde la rabia de clase, desde la incertidumbre, desde la conciencia social… No es un libro pensado para agradar al lector ni hacerle una lectura cómoda; para bien y para mal supongo que le impactará de alguna manera.

¿Cuánto influye tu trabajo como periodista en la poesía que escribes?

Supongo que esa mirada crítica imprescindible en el periodismo se refleja también cuando escribo poesía. Pero no es algo que esté ahí por ser periodista. De hecho, empecé a escribir poesía mucho antes de saber a qué me quería dedicar. Creo que son dos facetas que en realidad no se influyen demasiado, sino que, más bien, las dos tienen el mismo origen, que al final es la vocación por la comunicación y la escritura, y que luego pasan por diferentes filtros: el periodismo por el de la objetividad y el rigor, y la poesía por el de las emociones y esa libertad absoluta a la hora de expresarte, que me encanta.

El libro reúne poemas escritos entre los 20 y los 30 años. ¿Cómo cambia Marta a lo largo de esas páginas?

Creo que en el fondo soy la misma todo el rato, pero con mucho más autoconocimiento y consciencia conforme van pasando los años. Como cualquier persona. Me sigo reconociendo en los poemas más antiguos y eso me gusta.

¿Por qué elegiste el título Es lo que hay para un libro marcado por la rabia y el inconformismo?

Porque resume muy bien el espíritu de mi generación: venimos de crisis económicas encadenadas; unas condiciones laborales pésimas; la vivienda es inaccesible… Además, cuando vienes de un entorno humilde, todo se complica mucho más. Yo no renuncio a mis aspiraciones a pesar de todo, pero mis circunstancias son las que son, y es lo que hay. No es una frase de resignación, es más bien una toma de conciencia. Luchar por lo que queremos a pesar de lo que hay.

Estuviste cerca de no publicarlo. ¿Qué te frenaba y qué te hizo cambiar de opinión?

Dudé mucho porque nunca escribí pensando en que terminaría siendo un libro. Por lo tanto es una escritura sin filtros, muy directa y muy íntima. Pero se me presentó la oportunidad de publicarlo y no podía dejarlo pasar. Me hacía ilusión pensar que dentro de varios años podría volver a este libro y sentirme orgullosa de la chica que fui, y eso pesó más que el miedo a qué dirán. Ahora sí, si publicara un segundo libro, no sé si sería capaz de escribir de la misma manera.

¿Qué autores, artistas o experiencias han influido en tu manera de escribir?

Muchísimos, me encanta conectar con la obra de autores y artistas, me inspira muchísimo cuando eso pasa. Creo que la que más me ha influido a la hora de escribir y de perder el miedo a expresarme sin filtros es Angélica Liddell. También Annie Ernaux, hay poemas que no existirían si no la hubiera leído. Y no es solo con la literatura, también me inspiran mucho Gata Cattana; Mala Rodríguez; la Rosalía; Ana Rujas; Saramago; Valeria Castro; Aixa de la Cruz; Marcela Serrano… Podría pasarme el día hablando de referentes.

Hablas de precariedad, feminismo, familia, relaciones y maltrato psicológico. ¿Qué tema ha sido el más difícil de compartir?

Supongo que los más íntimos, los que no hablan de problemas sociales ni estructurales.

En redes utilizas el nombre de @mika.cattana. ¿De dónde viene ese apodo, si se puede saber?

De la poeta y rapera Gata Cattana, para mí descubrirla fue como encontrar agua en el desierto. Desde muy pequeña me ha gustado mucho el rap, pero siempre ha sido un mundo muy masculino, habían muy pocos referentes femeninos y crecí con esa resignación. Cuando descubrí a la Gata me di cuenta de que ella era justo lo que yo buscaba todo ese tiempo, una tía en el rap sin complejos, cultísima, politóloga, además, y que utilizaba su música para la crítica social. Ahí entendí que de adolescente lo que siempre hubiera querido ser era la Gata Cattana. Por desgracia, falleció a los 25 años, en 2017. Su nombre en mi perfil es un reconocimiento a su figura.

Naciste y creciste en Hellín. ¿Cuánto aparece tu ciudad en estos poemas?

No aparece de forma explícita, pero supongo que a la vez no deja de aparecer. Me fui de Hellín a los 18 años, y no he dejado de volver. Me crié en el barrio de Las Cuevas a la vez que iba al Colegio San Rafael, desde los cuatro hasta los quince años. Son dos entornos muy distintos que yo habitaba a diario y en los que crecí, imagino que ese contraste despertó mucho mi idea de la conciencia de clase y las diferencias sociales desde muy pequeña.

¿Qué influencia han tenido en tu conciencia de clase tus orígenes familiares, como hija de una trabajadora de fábrica y nieta de un agricultor?

Toda, absolutamente toda. Yo siento mucho orgullo y admiración por mis orígenes, a la vez que soy consciente de lo duro que es el trabajo en una fábrica o en el campo, y por eso mi rabia y mi conciencia de clase. Quizá no hubiera querido ser periodista nunca si no viniera de ahí, no lo sé. Gracias al esfuerzo de mi madre en la fábrica yo he podido estudiar esta carrera y ahora siento una responsabilidad por dignificar la clase social de la que vengo y darles voz.

Como muchos jóvenes de Hellín, tuviste que marcharte para estudiar. ¿Qué supuso para ti salir de tu ciudad?

Sinceramente, yo estaba encantada por salir de mi ciudad. Necesitaba conocer más gente, otras experiencias, otros mundos. Me encantaría un pueblo con un movimiento cultural mucho más vivo. De Hellín han salido muchísimos talentos que no han podido volver por la falta de oportunidades. Evidentemente, no le podemos pedir la oferta cultural de otras ciudades más grandes, pero hay muchísimo talento en el pueblo y sería precioso ver cómo lo transforma y lo hace crecer.

Después de vivir fuera, ¿cómo ves ahora Hellín cuando regresas? ¿Desde qué sentimiento le escribirías un poema?

Durante muchos años viví muy desapegada, para mi Hellín era lo único que conocía y salí queriendo comerme el mundo. En los últimos años vuelvo desde otro lugar. Vuelvo a casa y recargo pilas. Mis amigas de toda la vida están fuera también, y solo nos vemos cuando volvemos al pueblo. Mi familia también está ahí. Y me encanta que la Semana Santa sea algo de lo que presumir con todo el mundo, ver a gente que viene de fuera y le encanta porque nunca ha visto nada igual, y que eso en realidad para mí sea mi casa, donde está mi familia y de dónde yo vengo. Así que supongo que el sentimiento desde el que le escribiría un poema sería desde el cariño, desde la sensación de hogar.

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