Julián Fernández Quílez consigue además una mención Highly Commended con otra de sus imágenes en el prestigioso Bird Photographer of the Year 2026
El fotógrafo Julián Fernández Quílez ha conseguido situar nuevamente su trabajo entre los mejores de la fotografía internacional de naturaleza tras lograr la medalla de bronce en la categoría Aves Urbanas del Bird Photographer of the Year 2026, uno de los concursos de fotografía de aves más prestigiosos del mundo.
El reconocimiento ha llegado gracias a su fotografía “La ventana de los sueños”, una cuidada composición realizada en Hellín en la que naturaleza, arquitectura y luz se combinan para crear una escena de enorme fuerza visual.
La imagen muestra a un ave integrada en el interior de una antigua construcción, rodeada de libros, flores, madera y una gran ventana desde la que entra la luz del atardecer. Una fotografía preparada y trabajada durante numerosas horas y que finalmente ha conseguido subir al podio internacional con el tercer puesto en Aves Urbanas.
El valor del reconocimiento aumenta teniendo en cuenta la dimensión del certamen. En la edición de 2026 se han presentado más de 24.000 fotografías, por lo que entrar entre las imágenes premiadas supone situarse entre una selección muy reducida de trabajos procedentes de todo el mundo.
Doble reconocimiento

Además del bronce conseguido con “La ventana de los sueños”, Fernández Quílez ha obtenido una segunda distinción con “El túnel de la contaminación”, que ha recibido la consideración de Highly Commended.
En esta segunda fotografía, el autor muestra a un ave avanzando por el interior de una conducción en la que aparecen diferentes residuos, entre ellos una lata y una mascarilla. Una imagen con una marcada lectura medioambiental que contrapone la belleza de la fauna con la contaminación provocada por el ser humano.
El propio fotógrafo ha reconocido su emoción tras conocer los resultados. “Todavía me cuesta asimilarlo”, señalaba al compartir la noticia, mostrándose “muy feliz y, sobre todo, muy orgulloso” por el bronce y por la segunda distinción recibida.
Fernández Quílez recuerda que detrás de cada imagen existen muchas horas de trabajo, paciencia, madrugones e incertidumbre, además de una pasión constante por la naturaleza y por utilizar la fotografía como una forma de contar historias.
El fotógrafo también ha querido agradecer el apoyo de todas las personas que siguen y comparten su trabajo y que contribuyen a que la fotografía de naturaleza alcance cada vez a un público mayor.
Un reconocimiento internacional que, en esta ocasión, tiene además un marcado sello local: una fotografía realizada en Hellín ha terminado subiéndose al podio de uno de los grandes concursos mundiales de fotografía de aves.




