Javier.
Después del atropello mortal de Milagros, Hellín no puede limitarse a lamentar lo ocurrido y continuar como si nada. Hay calles en las que desde hace tiempo se circula a velocidades excesivas y una de las zonas más preocupantes es la de los Cuatro Caminos y sus alrededores.
Los fines de semana, especialmente cerca de la zona de marcha, aquello parece en ocasiones un circuito. Acelerones, derrapes y vehículos que pasan a una velocidad impropia de unas calles transitadas por peatones. Quienes vivimos en Hellín lo hemos visto y escuchado demasiadas veces.
También preocupan los testimonios que señalan que el conductor implicado en el atropello era conocido por protagonizar acelerones y maniobras peligrosas por el municipio. Será la investigación judicial la que determine todas las responsabilidades, pero existían demasiadas señales de alarma para pensar que nunca iba a pasar nada.
Ha muerto una persona. Milagros perdió la vida cuando cruzaba por un paso de peatones. Su muerte debe servir, al menos, para que se adopten medidas y evitar que vuelva a ocurrir una tragedia semejante.
El Ayuntamiento debería estudiar urgentemente la instalación de badenes o resaltos en los puntos más conflictivos, especialmente en las inmediaciones de los Cuatro Caminos y la zona de ocio. También sería necesaria una mayor vigilancia durante las noches de los fines de semana.
Los resaltos pueden resultar molestos, pero mucho más doloroso es lamentar una nueva víctima. No esperemos a que vuelva a suceder para actuar.




