El casco antiguo, demasiado valioso para convertirse en vertedero
El casco antiguo de Hellín lucía este fin de semana una de esas estampas que invitan a pasear sin prisas. Cielo limpio, luz de atardecer casi primaveral y el blanco de las fachadas devolviendo esa identidad tan nuestra que conecta con siglos de historia.
Calles estrechas, escalinatas y muros de cal y piedra que hablan de un pasado medieval a los pies del antiguo cerro del castillo. Un entramado urbano declarado Bien de Interés Cultural y Conjunto Histórico que conserva la esencia de la antigua medina y que tiene como epicentro la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.
Pero en medio de esa postal, una imagen rompe la armonía.
En distintas zonas del casco —calle de los Colchones, calle Rosario y la calle San Jerónimo, situada tras la parroquia de la Asunción— varios colchones abandonados permanecían en plena vía pública, apoyados en muros históricos o junto a puntos de recogida de basura.

No es solo una cuestión estética.
Es una cuestión de respeto.
El casco histórico no es un barrio cualquiera. Es el alma de Hellín. Es memoria, identidad y patrimonio. Cada rincón suma a la experiencia de vecinos y visitantes. Cada detalle importa.
El abandono de enseres en la vía pública fuera de los canales habilitados no solo afea el entorno, sino que proyecta una imagen de descuido que no se corresponde con el valor real de esta zona. Un espacio que debería ser motivo de orgullo y también de cuidado.
Cuidar el casco no es responsabilidad exclusiva de la administración. Es un compromiso colectivo. Existen servicios municipales para la retirada de enseres y su uso es un gesto sencillo que marca la diferencia.
Hellín posee uno de los conjuntos históricos más singulares de la provincia. Sus miradores, sus cuestas, sus callejones y su patrimonio merecen algo más que convertirse en improvisados vertederos.
Presumimos —con razón— de nuestras tradiciones, de nuestra historia y de nuestras fiestas.
Pero también debemos presumir de limpieza, de civismo y de respeto por lo que somos.
Porque el patrimonio no solo se protege con declaraciones oficiales.
Se protege con pequeñas decisiones diarias.




