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Agárrenme ese bulo

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Agárrenme ese bulo

Antonio García

Ya saben ustedes que los bulos han quedado terminantemente prohibidos. Pero como tenemos ese vicio tan arraigado de decir mentiras, falsedades y trolas de todos los colores, ha sido necesario por parte del Gobierno crear una Comisión de la Verdad -y su policía encubierta correspondiente-, que cuide y vigile la pureza de lo cierto y lo falso, la realidad y la mentira en todo ámbito público, y cómo no, en las redes sociales. Y esto debe ser así porque es público y notorio -todo el mundo lo sabe-, que solo el Gobierno social-comunista y sus comités de expertos son los únicos capacitados y legitimados para guiarnos por el camino de la certeza.

Especial atención merece el proceloso mundo del “internete”, por donde pululan a sus anchas eso que llaman las “redes sociales”, donde cualquier mindundi quiere meter mano, dictamen, opinión, juicio, criterio…, sin tener en cuenta las directrices gubernamentales sobre cualquier materia. Y eso no puede ser. No hay que confundir la libertad con opinar libremente. Pero a esta labor se han sumado multitud de voluntarios que, como guardianes celosos de la pureza democrática, se entregan con toda diligencia a la vigilancia y defensa de lo políticamente correcto, o sea, de las verdades oficiales, desde sus atalayas internáuticas. Los más gordos, como Facebook, Google, Youtube, ya aplican las consignas dadas por los dominadores del planeta, borrando cualquier comentario o vídeo que “les estorbe”. Pero he aquí que hasta en pequeñas ciudades, pueblos y aldeas –al menos de mi España cañi- surgen comisarios espontáneos, que ejercen de celadores de la verdad (no sé si por el morro o gratificados).

Les voy a mostrar un ejemplo vivido en persona personalmente, solo como ilustración del mensaje que me permito transmitirles, y sin ánimo de ofender.

En mi ciudad, un usuario de Internet –cuyo nombre omito- creó una página conocida como Foro de Hellín, de la que es administrador, que yo veo porque aparece en la autopista de Facebook y donde, mayormente, se comentan cosas de nuestra patria chica. Pero también otras de amplio alcance. Y como no podía ser de menos en la situación actual, el tema de la famosa plandemia.

Pero antes de pasar al meollo del asunto, me gustaría ver algunas cuestiones previas. La primera es el significado de “foro”, que según nuestra Real Academia de la Lengua, en su acepción más cercana dice que es una <<reunión de personas competentes en determinada materia, que debaten ciertos asuntos ante un auditorio que a veces interviene en la discusión>>. Comprenderán que no es el caso. Pero admitamos que esta acepción la hacemos extensiva a cualquier reunión abierta y pública donde cada cual participa manifestándose sobre cualquier tema local, nacional, etc.

Llamo la atención sobre este término: “debatir”: <<Dicho de dos o más personas: Discutir un tema con opiniones diferentes>>. Es decir, cada una con su parecer, juicio, criterio, sentir o convencimiento. Y la única, repito, la única forma de llevar esto a cabo con honradez y eficacia es haciéndolo con libertad y respeto a los demás participantes. Es obvio que si todo el mundo estuviésemos de acuerdo en todo, no habría lugar a debate alguno.

Dicho esto, el señor creador y administrador del Foro de Hellín me ha borrado ya dos publicaciones. ¿Y saben por qué? Porque no estoy de acuerdo con la existencia de la plandemia del coronaestafa. Y tengo mis razones, basadas en una nutrida información obtenida fuera de los “canales oficiales” y ajena los medios de información masivos –prensa y televisiones- sobornados por el Gobierno. Y cuando digo nutrida, no exagero. Numerosas personalidades del mundo de la medicina y la ciencia, que se identifican a la perfección en sus vídeos, entrevistas y conferencias ofrecen testimonios claros y más que suficientes, que contrastan con la verdad oficial. O mejor dicho, con la mentira oficial. Hay quien me ha dicho, cuando he manifestado mi parecer, que no se fía de mis fuentes. La pregunta obvia es: ¿Y cuáles son las tuyas?

Pero el asunto de fondo no es este: les admito a ustedes que estas personas tampoco tengan la verdad absoluta agarrada por los güevos. Vale. Pero ¿por qué los medios adoctrinados les tratan de ocultar, ningunear, desprestigiar, difamar, desacreditar…? ¿Por qué ha de ser más creíble el inexistente Comité de Expertos de la Moncloa, o la corrupta y politizada Organización Mundial de la Salud, o este Gobierno de delincuentes que solo piensa en encerrarnos, separarnos y amordazarnos para actuar a sus anchas con la vil excusa de una inexistente pandemia? ¡Ay, si conocieran ustedes los movimientos a nivel mundial que hay detrás de este engaño!

Volviendo al Foro de Hellín. Primero me borró un comentario en que yo decía que no he usado la mascarilla desde el principio en espacios abiertos, porque “la mascarilla no protege del contagio vírico”. Según las normas del Foro, este comentario se me clasificó como “bulo”, porque las mascarillas “sí protegen”. Oigan, la inmensa mayoría de ustedes podrán no estar de acuerdo, vale, lo acepto, ¿pero por qué en vez de borrar, nadie me pregunta qué razones tengo para opinar eso? O-PI-NAR -¿recuerdan el concepto de debate?- ¿Pero qué autoridad intelectual, científica y moral tiene el señor administrador del Foro para erigirse en juez de lo verdadero o falso e impedir que un ciudadano exprese su parecer? Tal vez tiene complejo de <<guardián del rebaño>>, y así evita que las cosas malas que decimos los malos no lleguen a los corderos.

Y hace apenas dos o tres días me ha borrado un vídeo que publiqué –sin añadir comentario personal alguno- en el que el director de una revista española salía diciendo que tampoco cree en esta plandemia, exponiendo además sus razones. En esta ocasión me ha castigado duramente: Un mes sin poder publicar. ¡Dios mío, no sé si podré soportarlo!

Amigos lectores, donde el pensamiento es único y monótono, no hay posibilidad de comparar, cotejar, dilucidar, confrontar, contrastar diferentes posiciones. Y eso es lo que se pretende desde los “estamentos”. Hurtarle al pueblo la posibilidad de otros horizontes para que cada cual, en su adultez y libremente, elija el que mejor le parezca. O se es dócil a lo políticamente establecido, o caen sobre uno toda clase de estigmas y afrentas. Además de la retahíla de insultos acuñados al efecto.

Sí, lo he dicho bien, dóciles, mudos y aborregados.

En definitiva, el señor administrador del Foro de Hellín, presuntamente no está de acuerdo con aquella frase atribuida a Voltaire: <<No estoy de acuerdo con lo que dice, pero defenderé con mi vida su derecho a decirlo>>. El “sistema” no se lo permite.

Presuntamente.

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