Padre e hijo completaron de nuevo los 5.900 metros de la Tabarca-Santa Pola, con podio para Ricardo Fernández Fernández en la categoría Acero de Barco S6-S10.
Ricardo Fernández Fernández y Ricardo Fernández Roldán volvieron a dejar el nombre de Hellín en la meta de la Travesía a Nado Tabarca-Santa Pola, una de las pruebas de aguas abiertas más emblemáticas del calendario nacional. Padre e hijo completaron este domingo 5 de julio los 5.900 metros que separan la isla de Tabarca de Santa Pola, y lo hicieron con una mejora notable respecto al pasado año.
En la edición de 2025 ambos habían cruzado la línea de llegada tras 2 horas y 38 minutos. Este año, sin embargo, rebajaron su marca en casi 25 minutos: Ricardo Fernández Fernández finalizó con un tiempo de 2:13:45 y Ricardo Fernández Roldán lo hizoen el mismo tiempo.
El resultado tuvo además un valor añadido para Ricardo Fernández Fernández, veterano nadador hellinero, que volvió a competir en la modalidad Acero de Barco y logró subir al podio con una tercera posición en la categoría S6-S10.
Más allá de los tiempos, la imagen volvió a ser la de siempre: padre e hijo compartiendo brazadas, esfuerzo y llegada en una prueba que exige resistencia física, serenidad mental y una enorme capacidad de superación. No se trata solo de cubrir una distancia en mar abierto, sino de hacerlo en una travesía marcada por la dureza del entorno y por la emoción de alcanzar tierra después de más de dos horas de nado continuo.
Para Ricardo Fernández Fernández, que acumula ya una larga trayectoria en esta prueba, Tabarca-Santa Pola es mucho más que una cita deportiva. Es una forma de seguir demostrando que la constancia, la ilusión y el amor por el deporte no entienden de límites.
Y para su hijo, Ricardo Fernández Roldán, volver a acompañarlo supone repetir una experiencia que va más allá de la competición. La meta, una vez más, fue compartida. Y este año, además, llegó con mejor marca, mejores sensaciones y otro recuerdo imborrable para la familia.
Hellín volvió a estar presente en una de las grandes travesías del verano. Y lo hizo con una historia sencilla, pero poderosa: la de un padre y un hijo que siguen nadando juntos, mejorando sus tiempos y demostrando que algunas victorias se miden mucho más allá del cronómetro.




