Educar en valores
Conchi Catalán
“Hay que tratar de entender al diferente. Solo entendiendo al diferente encontraremos el futuro” (Joan Manuel Serrat)
Con estas palabras de Serrat, quiero empezar este escrito dedicado a otro de los valores morales que junto al respeto y la honestidad constituyen la clave y la base de una sociedad en paz y armonía.
LA TOLERANCIA, es reconocer la dignidad y los derechos de cada persona, evitando todo tipo de discriminación, prejuicios, aislamiento o rechazo por diferentes motivos (religión, sexo, ideas, raza…) Así como también aceptar y respetar las opiniones de los demás, aunque sean distintas a las nuestras…
¡Madre mía, qué difícil parece aplicar esto en el mundo actual! donde las tensiones, los desacuerdos, los conflictos y la deshumanización son los que marcan la pauta.
Si echamos la vista atrás, es verdad que se han logrado grandes avances en la aceptación de muchas identidades, pero al mismo tiempo, en los últimos años, ha habido un aumento de los totalitarismos, que han resucitado el discurso de odio, la xenofobia, la intolerancia y la homofobia en otros muchos contextos.
El totalitarismo es intolerante en sí mismo, porque busca el pensamiento único reprimiendo cualquier forma de diversidad, no admite el pensamiento crítico, ni todo lo que no concuerde con su ideología oficial. Busca el control total de la sociedad.
España, después de haber vivido cuarenta años en una dictadura, hoy es un país, en general, tolerante, afortunadamente muy tolerante. “Hemos pasado de ser una sociedad completamente reprimida a una de las más emancipadas del mundo”, pero resulta muy doloroso observar cómo, una gran parte de las generaciones nuevas y no tan nuevas, se van cargando, poco a poco y paso a paso, lo que tanto esfuerzo y dolor costó conseguir a las generaciones que nos precedieron. Estas nuevas corrientes autoritarias, represoras e intolerantes, se nutren la mayoría de las veces, de noticias falsas y plataformas digitales que, alimentadas de prejuicios e ideologías radicales, están facilitando la difusión de discursos de odio, de rechazo a la diversidad, de discriminación y violencia que, calan en una población desinformada y descontenta, fracturando tristemente la sociedad.
Ser tolerante, no es aguantar. Es respetar al diferente y como consecuencia aceptar y comprender su situación. “Es sentir que, un negro, un moro, un gitano, un homosexual, un inmigrante, un pobre…etc, son personas exactamente igual que tú y que yo, con la misma dignidad y con el mismo derecho a vivir en paz y a ser respetados sin importar la diversidad de sus creencias, su modo de vida o su identidad…
“Cuando se es tolerante se entiende que, si alguien es de una raza distinta a la suya o proviene de otro país, otra cultura, otra clase social, o piensa distinto a él, no por ello es su rival o su enemigo”. De eso va la tolerancia.
La educación desempeña un papel vital en la promoción de la tolerancia. Todos somos conscientes de los problemas de Bullying y Discriminación a los que se enfrentan muchos niños y jóvenes en su entorno escolar.
La tolerancia no solo es aceptar las diferencias, también es combatir la discriminación y el acoso. Las escuelas y los institutos, desempeñan un papel crucial en la formación de las actitudes y valores de los chicos. Son espacios idóneos para fomentar la empatía y el diálogo. En mi opinión, la educación en valores, debe estar integrada en el currículo escolar y la tolerancia y el respeto en el corazón de la educación.
Los centros educativos tienen un papel primordial en el desarrollo de sociedades más justas y tolerantes, pero también la familia y la comunidad que, como siempre, a la hora de educar son un trío inseparable.
Educar en la tolerancia, no es el “todo vale”. La tolerancia, tiene sus límites, claro que sí. No es permitir o aceptar cualquier cosa. Es saber diferenciar entre respetar los derechos del otro y consentir acciones destructivas que dañen o vulneren otros derechos, por eso escuchamos: “Tolerancia cero” contra todas aquellas acciones contrarias al bien común e individual.
En definitiva, el valor de la tolerancia, es imprescindible si queremos vivir y construir una sociedad en paz donde todos podamos coexistir, siendo capaces de reconocer la realidad del otro como una riqueza y no como un ataque.




