El científico hellinero continúa en la primera línea mundial de los estudios sobre rejuvenecimiento celular y enfermedades asociadas a la vejez
El bioquímico hellinero Juan Carlos Izpisua Belmonte, cofundador de la empresa Altos Labs, una de las compañías biotecnológicas más potentes del mundo, continúa situado en la primera línea de la investigación científica internacional. La empresa cuenta con un presupuesto de más de 2.600 millones de euros, algo que, según publica el diario EL PAÍS, nunca antes se había visto en una empresa emergente de biotecnología financiada por algunas de las personas más ricas del mundo.
El objetivo principal de Altos Labs es rejuvenecer las células humanas y, con ello, tratar de combatir enfermedades asociadas a la vejez, entre ellas el cáncer o el alzhéimer, según recoge el periodista Nuño Domínguez en un amplio reportaje publicado en el citado diario madrileño.
Izpisua Belmonte disertó la pasada semana en el salón de actos de la Real Academia Nacional de Medicina de Madrid, en una conferencia organizada por la Universidad Católica de Murcia, institución con la que colabora desde hace años.
Allí, “a pocos pasos del sillón donde se sentaba el Nobel español Santiago Ramón y Cajal”, el científico explicó que “hasta que cumplimos aproximadamente 30 años, si no padeces una enfermedad genética o sufres algún accidente, no tienes que ir al médico”.
Más adelante, Izpisua señaló que el paso del tiempo y la respuesta de las células al estrés dan lugar, entre otras anomalías, a la fibrosis, origen de muchas enfermedades relacionadas con la vejez.
El periodista también hace referencia al trabajo desarrollado junto al científico japonés Shinya Yamanaka, Premio Nobel de Medicina, con quien trabaja en Altos Labs experimentando con ratones y obteniendo resultados esperanzadores.
“Estamos tocando el corazón del proceso que da lugar a las enfermedades”, llegó a declarar el investigador.
No obstante, el científico hellinero quiso mostrarse prudente durante su intervención en Madrid, señalando que aplicar este tratamiento en humanos es posible, pero también muy complejo, ya que antes debe asegurarse que la reprogramación parcial de las células no provoque daños, especialmente la aparición de tumores.
En este sentido, afirmó que “hemos tratado más de 7.000 ratones y en ningún caso hemos visto esa diferenciación hacia una célula embrionaria”.
Finalmente, Nuño Domínguez señala en su artículo que Juan Carlos Izpisua Belmonte estudia junto al Hospital Clínic de Barcelona si este tratamiento experimental podría regenerar órganos humanos dañados y hacerlos aptos para trasplantes.
“Sabemos que un ratón no es un humano, pero tenemos que empezar de alguna manera a aplicarlo en personas”, concluyó el científico hellinero.




