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José Antonio Martínez Jiménez

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José Antonio Martínez Jiménez

Fructuoso Díaz

Llegó a Hellín con once años procedente de Tetuán (Marruecos), donde nació. Su padre, Dimas Martínez Hernández, era militar. Su madre, Antonia Jiménez Muñoz, dio a luz cuatro hijos: José Antonio, Juan, Dimas e Ildefonso. En Tetuán, que fue capital del Protectorado español de Marruecos entre 1912 y 1956, vivió la familia hasta que, un año antes de la independencia marroquí (abril de 1956), abandonaría tierras africanas para trasladarse a Hellín.

Conocí a José Antonio en la academia del Rosario. Fuimos compañeros de bachiller hasta terminar sexto y reválida en junio, siempre en el mismo curso, un pequeño grupo formado por unos diez alumnos, todos chicos, no había ninguna alumna, pues las que en ese centro estudiaban lo hacían en cursos inferiores. Entre nuestros compañeros: Rafael López Barbudo, Guillermo Garrido, Jesús Sastre, Ramón Prat, Toledo, Pepe Gomariz, Jaime Herencia, Ramón Alarcón, Dionisio Roldán, Luis Roldán. Aquel grupo se mantendría hasta quinto, porque algunos no continuaron hasta finalizar bachiller superior.

Conectamos bien desde el primer momento. Recuerdo especialmente las clases de Física y Química, en las que José Antonio era uno de los aventajados. Don Francisco Alifa, un buen profesor que infundía respeto y a quien teníamos especial consideración, peculiar en ciertos ademanes que no escapaban a la curiosidad de un adolescente, acostumbraba nombrar a sus alumnos omitiendo la primera sílaba del apellido; lo llamaba Tínez. José Antonio, siempre cercano, sencillo, trabajador, lo encajaba con la serenidad y noble ironía del buen estudiante. Es el comportamiento que ha mantenido a lo largo de una vida que le depararía momentos muy amargos. Recuerdo las visitas del grupo a las pinturas rupestres con Pepe Sáez, otras salidas para visitar parajes cercanos a Hellín, el viaje final de curso y la confianza que depositó en mí cuando, siendo él director de Producción en Pantalón John, me llamó para que, durante varias semanas, impartiera cursos a los responsables de cadena para mejorar y agilizar la producción.

El 3 de octubre de 2011 murió su mujer, Pepi Vela, esposa y madre ejemplar. Lo acompañé en los momentos de despedida a Pepi y, en el breve diálogo que mantuvimos, le dije: <<Tienes a tus hijos que te quieren y todavía necesitan tu ayuda…>>. Me contestó: <<A mis hijos les ayudaré siempre pero ellos tienen que hacer su propia vida…>>. En su respuesta pude captar la entereza y sensibilidad de un hombre consciente de la dura situación personal que estaba viviendo. José Antonio también vio morir a dos de sus hermanos más jóvenes: Dimas y Juan. Aunque tuvo que afrontar cierta etapa de dificultad en su vida laboral, supo superarla y desarrollar su trabajo con eficacia y responsabilidad. Su talante de persona extravertida, dialogante, su carácter abierto, afable y respetuoso le han permitido rodearse de muchos amigos y desarrollar una vida fructífera en el ámbito social y profesional.

Estudió Peritaje Industrial, sección eléctrica, que luego convalidaría por el título de Ingeniero Técnico Industrial en la Escuela Politécnica de Cartagena, Universidad de Murcia. Inició su carrera profesional realizando proyectos con dos compañeros. Entre 1972 y 1976 fue jefe de Producción en la empresa Hijos de Abelardo Romero (Pantalón John); de 1976 a 1987 director de Fabricación en la emprea de confecciones Pantalón Derby S. A. De julio de 1988 a julio de 1993 desempeñó el cargo de administrador en la empresa Comodinsa. De diciembre de 1993 a junio de 1996 tuvo un contrato en el Ayuntamiento de Hellín como coordinador del Módulo de Promoción y Desarrollo de la Escuela Taller y en la Oficina de Promoción Industrial Municipal. Desde finales de los años 90 impartió clases de Tecnología en los colegios San Rafael, la Enseñanza y Capuchinos, hasta su jubilación en 2009.

Aficionado a la lectura, a viajar, al cine y al teatro, sus convicciones religiosas lo llevaron a ofrecer su colaboración en la junta directiva de la Cofradía de la Virgen del Rosario durante 25 años y desempeñar el cargo de Hermano Mayor de la Santa Escuela de Cristo.

La mañana del pasado sábado 26 de diciembre, cuando se disponía a salir de casa, cayó al suelo y ya no se recuperó. El próximo martes, 26 de enero, se cumple un mes de su fallecimiento. Deja dos hijos: José Antonio y M.ª José Martínez Vela, a su hermano Ildefonso y también a su cuñada: Mari Carmen Vela, que ha sido como una hermana más e insustituible apoyo de la familia desde los primeros momentos del matrimonio con su hermana Pepi. Adiós al amigo y compañero. José Antonio fue un gran tipo, excelente persona, un hombre bueno.

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