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Entrevista a Álvaro M. Ibáñez Mora

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Entrevista a Álvaro M. Ibáñez Mora

“A pesar de que la trama principal sucede en Sevilla, Hellín no podía faltar en la novela. El antiguo Convento de Santa Clara es uno de los escenarios que aparecen a lo largo del libro”

Entrevistas Radio Hellín 107.6 FM

Por Charo López

Álvaro M. Ibáñez Mora, acaba de publicar su primera novela “Lo último que se pierde”, una historia de intriga que gira en torno a la Hermandad de la Esperanza de Triana. Este joven hellinero que estudió el grado superior en Administración y Finanzas, ya publicó su primer poemario en 2005, titulado “Pasan los penitentes”; para seguir en 2011 con otro libro del mismo género bajo el nombre de “Confesiones”, presentado en la casa hermandad de la Esperanza de Triana. “Lo último que se pierde” ya está a la venta en Hellín en Librería del Carmen y Macanaz y promete no defraudar a los que se pierdan entre sus páginas.

“Lo último que se pierde” es tu primera novela ¿qué aspectos destacarías de la misma para que resulte atractiva?
A.I.M:
He tratado de administrar los contenidos de la mejor forma posible para suscitar en el lector una profunda intriga desde el primer momento, y espero que el público se sienta enganchado desde las primeras páginas del libro. Además, creo que su lectura es una forma de comprender cómo otras personas viven una afición compartida, como es la Semana Santa.

¿Qué tipo de novela es? ¿En qué género la podemos encuadrar?
A.I.M:
Se trata de una historia policiaca, plagada de misterio y con tintes de novela negra. Si bien es cierto que en Andalucía, y más concretamente en Sevilla, ya existe un camino en la novela cofrade, creo que esta obra puede llegar también al público que no siga la Semana Santa.

Haznos un breve resumen….
A.I.M:
Una serie de acontecimientos ocurren en la ciudad de Sevilla en la Cuaresma de 2010, entre ellos un impactante altercado en la Capilla de los Marineros, a raíz del cual la Esperanza de Triana desaparece. El protagonista tiene que adentrarse en la historia de la corporación y hacer un intenso seguimiento de la evolución estética de la Esperanza de Triana a través de sus restauraciones para conseguir entender que esos acontecimientos que decía al principio están relacionados y, con ello, intentar resolver el caso. De hecho, se da una solución novelística a la incógnita de la autoría de la Esperanza de Triana, que encaja perfectamente con los resultados de los estudios realizados sobre la talla.

¿Es una trama bien medida (para no molestar a nadie) porque estamos hablando de sentimientos en la Semana Santa más importante del mundo, Sevilla?
A.I.M:
Siempre recalco el respeto con el que he creado la trama, llamando a la puerta de las personas o entidades que intervienen en la acción, modificando los aspectos que han sido necesarios y documentándola con el mayor rigor histórico posible. Desde luego que habrá puntos de vista diversos, pero es un trabajo literario que nace de una creatividad y con un objetivo devocional, nada oportunista.

¿Aparece Hellín en algún momento de la novela?
A.I.M:
¡Por supuesto! Hay unas páginas que relatan una escena en nuestra ciudad. Más concretamente, en el convento de Santa Clara, donde se hace un pequeño homenaje a la labor asistencial y artesanal que se desarrolla allí.

¿Cuéntanos tu vinculación con la Hermandad de la Esperanza de Triana?
A.I.M:
Hace poco más de diez años que pisé Sevilla por primera vez. Mi afición por la Banda de CC y TT Stmo. Cristo de las Tres Caídas hizo que me acercara a la hermandad, generándose en mí un sentimiento devocional que me llevó a hacerme cofrade. Posteriormente, publiqué allí mi segundo poemario, destinando los beneficios al Centro de Apoyo Infantil de la corporación.

¿Cómo vives la Semana Santa de Hellín?
A.I.M:
Actualmente como espectador, con lo que puedo ver momentos que, formando parte de los desfiles procesionales, no podría sentir. No obstante, sé que me estoy perdiendo otras cosas, pero igualmente es el punto de vista que quiero tener ahora.

¿Tienes vinculación con la Cofradía de Ntra.Sra. del Dolor de Capuchinos, tú que estudiaste en ese cole?
A.I.M:
Hoy en día no, pero cerca del final de mi etapa como estudiante fui acólito de Ntra. Sra. Del Dolor y, posteriormente, miembro de la banda de cornetas y tambores de la cofradía. Desde luego, por mi forma de entender la Semana Santa, su personalidad se acerca más a mi percepción de cómo debería ser una hermandad, teniendo además una imagen de cara a los cultos externos e internos que me resulta muy agradable.

¿Qué es lo que más te gusta de nuestra Semana Santa?
A.I.M:
Su inquietud por mejorar.

¿Y lo que menos? ¿Qué aspectos crees que deben mejorar de la misma?
A.I.M:
Pienso que hay muchas situaciones que distorsionan la esencia de esta festividad. En cuanto a las cosas que mejorar, siempre hay aspectos pendientes, como en todos sitios, y para resolverlos hay que tomar medidas; pero me da la sensación de que se deja que sea el tiempo el que asiente un nuevo esquema en la Semana Santa, y ello arroja en el camino a un capital humano que no se aprovecha. Por último, también soy consciente que la solución a los problemas no es sencilla, así que muestro un gran respeto por los dirigentes de las hermandades y su asociación, además de una sincera convicción sobre su voluntad por corregirlos.

El libro lo presentaste primero en el Círculo Mercantil de Sevilla ¿cómo fue la presentación, acudió alguna personalidad de relevancia en la Semana Santa sevillana?
A.I.M:
Efectivamente, presentamos el día 21 de febrero en el Círculo Mercantil de la calle Sierpes, un lugar emblemático e histórico en la ciudad hispalense, por lo que fue un placer organizar allí el acto. Fueron unos momentos muy emotivos, y tuve la suerte de compartirlos con amigos y familiares que viajaron desde Hellín, debiendo destacar también la presencia de don Adolfo Vela, antiguo hermano mayor de la Esperanza de Triana.

¿Y la presentación en Hellín? ¿Quiénes fueron los elegidos para presentar tu libro?
A.I.M:
La presentación en Hellín fue muy satisfactoria. Además de la gran afluencia de público (casi un centenar de asistentes), se vendieron muchos ejemplares. Fue un placer compartir esos momentos con más familiares y amigos, además de una suerte ver que más gente desconocida para mí se interesó por mi trabajo. En el acto conté con Pilar Yago y Francisco Jesús Genestal. Ambos guardan un rincón muy especial en mi vida (Pilar por ser profesora de Lengua y Literatura en bachillerato y Francisco por haber oficiado mi matrimonio) y entendí que podían aportar unos puntos de vista sobre la novela que podrían ser de interés a la gente que acudiera a la presentación.

¿Qué palabras destacarías de tus presentadores en Hellín?
A.I.M:
Ambos tuvieron unas intervenciones muy especiales para mí, resultaron halagadoras; pero yo extraería un resumen, y es que ambos vieron en una novela con una clara temática cofrade, ingredientes suficientes para que el lector no “capillita” se sienta atraído por la trama.

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