Las lluvias y la escasa incidencia de plagas permiten esperar una cosecha superior a las últimas campañas, mientras los viticultores aguardan el inicio de la recogida de la Monastrell
Los viñedos de los Campos de Hellín se preparan para entrar en uno de los momentos más importantes del año. Tras el inicio de la vendimia en las zonas más tempranas de la Denominación de Origen Protegida Jumilla, la actividad comenzará a extenderse durante las próximas semanas por las explotaciones de Hellín, Tobarra, Ontur, Fuente-Álamo y Albatana.
La campaña arrancó el pasado 27 de julio en los parajes situados a menor altitud del término de Jumilla con la recogida de la variedad syrah. Posteriormente se han ido incorporando algunas uvas blancas y tintas tempranas, aunque el grueso de la vendimia todavía está por llegar.
La Monastrell, variedad mayoritaria y símbolo de la DOP Jumilla, es más tardía y concentra buena parte de los viñedos existentes en la comarca. Su recolección comienza habitualmente entre finales de agosto y septiembre, dependiendo de la altitud, la orientación de cada parcela y el estado de maduración de la uva.+

Una denominación que también es albaceteña
Aunque su nombre puede llevar a identificarla únicamente con la Región de Murcia, la mayor parte del territorio de la DOP Jumilla se encuentra en Castilla-La Mancha.
La zona de producción reúne alrededor de 22.700 hectáreas de viñedo. Aproximadamente el 60 % está situado en la provincia de Albacete y el 40 % restante en el término murciano de Jumilla. La parte albaceteña incluye Hellín, Tobarra, Ontur, Fuente-Álamo, Albatana y Montealegre del Castillo, según los datos del propio Consejo Regulador.
Cinco de esos municipios forman parte de los Campos de Hellín, lo que convierte a la comarca en uno de los principales territorios vitivinícolas de la Denominación.
Buena parte de las explotaciones son de secano, con viñas cultivadas en vaso sobre terrenos calizos y bajo unas condiciones especialmente exigentes. Los inviernos fríos, los veranos muy calurosos, la escasez de precipitaciones y la diferencia de altitud entre unas zonas y otras marcan el desarrollo de cada campaña.
Estas condiciones reducen el rendimiento de las parcelas, pero también permiten obtener una uva concentrada y adaptada a un territorio en el que la viticultura forma parte del paisaje desde hace generaciones.

Mejores perspectivas que en los últimos años
Las primeras previsiones apuntan a una campaña favorable. Las lluvias registradas durante el último año hidrológico han permitido aliviar la sequía que venía castigando a numerosos viñedos y mejorar el desarrollo de las plantas.
A ello se suma una incidencia reducida de plagas y un buen estado sanitario de la uva en la mayoría de los parajes. Si no se producen tormentas, granizadas o nuevos episodios de calor extremo, la DOP Jumilla espera superar las cosechas de los tres últimos años tanto en cantidad como en calidad.
Sin embargo, todavía quedan semanas decisivas. Las temperaturas elevadas pueden acelerar la maduración y reducir el tamaño del grano, mientras una tormenta de pedrisco puede echar a perder en pocos minutos el trabajo realizado durante todo el año.
El momento elegido para vendimiar también resulta fundamental. Las bodegas buscan alcanzar el equilibrio adecuado entre el azúcar, la acidez y la madurez de la uva, especialmente en el caso de la Monastrell, que todavía se encontraba en pleno proceso de envero al comenzar agosto. La campaña completa podría prolongarse hasta finales de octubre en las zonas más altas y tardías de la Denominación, de acuerdo con las previsiones publicadas al inicio de la vendimia.
El precio decidirá el resultado de la campaña
Una mayor producción supone inicialmente una buena noticia, pero no garantiza por sí sola la rentabilidad de las explotaciones. Como ocurre con otros cultivos de la comarca, el resultado final dependerá de los precios que reciban los agricultores por cada kilo de uva.
Los costes de producción han aumentado durante los últimos años. El combustible, los tratamientos, los fertilizantes, la maquinaria, los seguros y la contratación de trabajadores reducen cada vez más el margen de unas explotaciones que, además, están sometidas a una elevada incertidumbre meteorológica.
La preocupación es todavía mayor en las parcelas antiguas y de secano. Estas viñas ofrecen menos kilos por hectárea y necesitan más trabajo, pero producen una uva muy valorada por su calidad y por su capacidad para expresar las características del territorio.
Mantenerlas resulta esencial para conservar el paisaje, evitar el abandono de tierras y proteger un patrimonio agrícola construido durante generaciones. Sin unos precios suficientes, muchos agricultores tienen dificultades para continuar con una actividad que exige trabajo durante todo el año y concentra sus ingresos en unas pocas semanas.

Una campaña que mueve la economía de la comarca
La vendimia no afecta únicamente a los propietarios de los viñedos. Durante varias semanas aumenta la actividad en cooperativas, bodegas, empresas agrícolas, talleres, transportes, gasolineras, comercios y establecimientos de hostelería.
También genera empleo temporal en la recogida y en las instalaciones donde se recibe, clasifica y transforma la uva. Su importancia resulta especialmente visible en municipios como Ontur, Fuente-Álamo, Albatana y Tobarra, donde el viñedo continúa ocupando una parte destacada de la superficie agrícola.
La campaña de 2026 llega con mejores perspectivas después de varios años marcados por la sequía y las bajas producciones. Los viñedos presentan un buen estado general y las previsiones permiten cierto optimismo, pero el balance definitivo no dependerá solamente de la cantidad y la calidad de la uva.
También será necesario conocer cuánto se paga por ella.
Los Campos de Hellín vuelven así a prepararse para una vendimia que forma parte de su economía, su paisaje y su identidad. En las próximas semanas, miles de hectáreas cambiarán el silencio habitual del viñedo por el movimiento de agricultores, tractores y remolques. Comienza el momento de recoger el resultado de todo un año de trabajo.
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