Conchi Catalán
El siglo XXI es el paradigma de progreso en avances tecnológicos sin precedentes, en conocimiento científico, en digitalización global, en la revolución de la inteligencia artificial y de las comunicaciones…Sin embargo también lo es, sobre todo en estos últimos años, de un declive moral y ético donde el individualismo extremo poco a poco se va comiendo la solidaridad, el humanismo, el respeto a los derechos, la defensa de la paz y en definitiva todos aquellos valores y normas en los que el mundo se ha sostenido desde la Segunda Guerra Mundial.
La sociedad actual se ve inmersa en una notable crisis de valores. La corrupción, la deshonestidad, la intolerancia, la violencia, la desigualdad y la mentira parecen ser las credenciales que subyacen hoy.
La moral, no es un valor único, es el marco que sostiene valores como la justicia, el respeto, la tolerancia, la libertad, la gratitud…
Podríamos decir entonces que nuestro mundo hoy, tiene un gran vacío moral y todavía peor es cuando esa ausencia de valores se normaliza y hasta se justifica.
La era de Trump, Netanyahu, Putin y sus palmeros asumen posturas democráticamente inaceptables e inmorales.
Es inmoral invadir un país, aunque ese país tenga un régimen inmoral. Una guerra, no es la solución, “errores no corrigen otros”.
Es inmoral, machacar un pueblo y sobre sus cenizas proyectar un “Resort”.
Es inmoral adueñarse de la tierra, de la patria, del futuro de miles de seres humanos.
Es inmoral ese desprecio contra los inmigrantes.
Es inmoral la violencia machista, el acoso sexual y el abuso de poder contra las mujeres.
Es inmoral la difamación y la manipulación de la verdad en las redes sociales.
Es inmoral apropiarse de lo ajeno o mentir para obtener beneficios personales.
Es inmoral arrodillarse ante los poderosos y ponerse de su lado, aunque eso signifique estar al lado de la barbarie.
Es inmoral negar el cambio climático y los datos científicos que lo avalan.
Es inmoral votar NO a proyectos y leyes que socorren a los más vulnerables.
Es inmoral estar en contra de subir el salario mínimo cuando se cobra un sueldo 23 veces superior a dicho salario.
Es inmoral lanzar bulos para destruir al adversario.
Es inmoral permitir que la gente no pueda acceder a una vivienda digna por los precios inalcanzables.
Es inmoral lucrarse a costa de los que menos tienen.
Y se quedan muchas más inmoralidades en el tintero, pero lo peor es que todo esto hoy está bien visto y apoyado por una parte del mundo.
El “No A LA GUERRA” del gobierno es una excepción cuando debería ser la normalidad.




