Conchi Catalán
Cada generación tiene sus peculiaridades que la definen y la hacen única. Los nacidos en una determinada etapa de la historia, comparten una serie de vivencias y acontecimientos (sociales, políticos, económicos, tecnológicos…) que les imprimen personalidad propia e influyen en su forma de percibir la realidad y desarrollar sus vidas.
Partiendo de la Segunda Guerra Mundial, las diferentes generaciones se han clasificado con distintos nombres. Así tenemos:
- La Generación “Grandiosa” (Nacidos entre 1915- 1927).
- La Generación “Silenciosa” (Nacidos 1928 y 1950). Es la generación viva con más edad. Tienen hoy 78/ 98 años.
- La Generación “Baby Boomers” (Nacidos 1951- 1964). Comprenden edades entre los 60 y 75
- La “Generación X” (Nacidos entre 1965-1980) Están entre los 40 y los 59 años.
- La Generación “Millennials” (Nacidos entre 1982-1996) Están entre los 24 y los 39 años.
- La Generación “Centennials” (Desde 1997 – a la actualidad): Comprende edades de 8 a 22 años.
La frontera entre unos y otros no es exacta, pero sí una aproximación bastante fiable.
Dicho esto, en esta ocasión quiero centrarme en mi generación: los “Baby Boomers”, hoy a caballo entre la jubilación y el final de la vida laboral.
Los “Boomers” (como también se nos conoce) somos una generación de españoles que nacimos en una dictadura y vimos florecer una democracia, por tanto, hemos sido protagonistas de grandes transformaciones sociales, políticas, económicas… a las que hemos tenido que adaptarnos con rapidez.
Una de esas transformaciones fue sin duda el mundo digital. Nacimos sin internet y vivimos nuestra juventud primera sin pantallas, sin móviles, sin redes, prácticamente al margen de la tecnología, sin embargo, hoy la mayoría de nosotros, utilizamos smartphones, ordenadores, aplicaciones, redes…etc, sin ningún problema, lo que demuestra la enorme capacidad de adaptación, aprendizaje y resiliencia de esta generación.
Fuimos la primera generación que tuvo el privilegio de ver el nacimiento y avance de la televisión, a través de la cual pudimos ver la llegada del hombre a la luna.
Nuestros padres (“Generación Silenciosa”) procedían de una España donde la escasez, el trabajo duro, la disciplina férrea, el patriarcado, la falta de libertades era “lo normal” y en ese entorno y con esos cimientos nos educaron y crecimos centrados, perseverantes y rectos en la cultura del esfuerzo y el trabajo y en la moral católica de un sistema educativo íntimamente ligado al régimen franquista, el “nacional- catolicismo”, que imperaba como la única ideología oficial.
Desde finales de 1950 y mediados de 1970, se produjo en España una extraordinaria explosión demográfica, favorecida por la bonanza económica de esos años, llegando a nacer casi 14 millones de personas, por lo que a esta generación se le ha llamado “Baby Boom” y a los que nacimos entonces los “Baby Boomers”.
Crecimos en una época de prosperidad económica y expansión de los sistemas educativos,” lo que permitió que un gran porcentaje (tanto de hombres como de mujeres) terminara la educación secundaria e ingresara en la universidad”, aunque es importante señalar que, a pesar del aumento en la entrada de mujeres a la universidad, “fue una generación donde los roles de género tradicionales todavía tenían peso. El acceso femenino a estudios superiores se consolidó más con las generaciones siguientes”, sin embargo la incorporación masiva de la mujer al mundo laboral es otro gran logro de esta generación.
El fin de la dictadura y la incorporación masiva al sistema educativo y a la universidad fueron el resultado de una profunda liberación social y cultural que representó un aperturismo sin precedentes en España.
Fuimos una generación menos dependientes de nuestros padres en comparación con generaciones posteriores, quizá porque la situación económica de la época permitió acceder más fácilmente a empleo, vivienda y educación en comparación con las enormes dificultades a las que se están enfrentando los jóvenes actuales. También porque nuestros padres (la mayoría) tenían menos preparación cultural y confiaban más en nuestras posibilidades, lo que sin duda nos hizo asumir mayores responsabilidades a edades tempranas.
A los 25 años, la inmensa mayoría de la gente tenía ya un hogar independiente y casi una familia formada. Hoy la inmensa mayoría de los boomers tienen una casa propia como mínimo.
Socialmente, los boomers fuimos la generación de los “Guateques”, (que celebrábamos en las casas cuando los padres no estaban).
Crecimos escuchando a Freddie Mercury, Madonna, Simon & Garfunkel , Bruce Springsteen, Elton John, Raphael, Julio Iglesias, Camilo Sesto, Miguel Ríos…y la Canción Protesta, que fue la banda sonora de los movimientos estudiantiles, en lucha por los derechos civiles y una potente herramienta de denuncia. Artistas como Serrat, Victor Manuel, Aute, LLuis Llach, Cecilia…son figuras emblemáticas para los boomers españoles.
“Los baby boomers fueron los encargados de dinamitar las barreras conservadoras del régimen franquista, empujando la cultura de la emancipación y la liberación de costumbres” lo cual trajo como consecuencia (entre otras cosas) que el cine y las revistas abandonaran la censura, reflejando el deseo de libertad de una generación joven que vivía una profunda transformación. El destape fue la respuesta cultural y erótica de esta generación al cambio político.
Hoy esta generación, una de las más numerosas de la historia, que ha llevado como bandera la cultura del esfuerzo y la superación, está en edad de retiro o jubilación, aunque estos términos no son en absoluto significativos para los boomers, pues la edad es solo un número. Siguen – seguimos – siendo gente de corazón joven, absolutamente interesados en seguir aprendiendo, viajando, estando activos, practicando ejercicio físico.
La esperanza de vida se ha alargado de manera muy notable en esta generación en comparación con las que les precedieron. Hoy una persona de 70 / 80 años puede tener una vida de calidad, cuando antes a los 50 ya se veían muy mayores. Las abuelas y abuelos boomers, son una excelente ayuda para los hijos a los que apoyan en el cuidado de los nietos y en muchas ocasiones económicamente.
En definitiva, esta generación ha dejado una huella significativa en la historia por todo lo que ha significado en el cambio y la transformación de una sociedad rural y cerrada a una moderna, urbana y democrática.
Hoy, en esta etapa de sus vidas, también se enfrentan a numerosos problemas y nuevos retos a los que hacer frente.
A muchos les preocupa no poder retirarse cuando lo desean porque su pensión sea pequeña o porque sus ahorros no sean suficientes, lo que les obliga a retrasar la edad de jubilación.
Los problemas de la brecha tecnológica que, aunque muchos van aprendiendo, a un gran número les supone una gran dificultad el ser atendidos de forma online en las diferentes plataformas y estamentos oficiales.
El síndrome del “abuelo estresado” por asumir responsabilidades excesivas en los cuidados de los nietos.
Sus hábitos de vida independiente están llevando a muchos a afrontar una soledad no deseada cuando los años empiezan a pesar.
Una gran corriente de algunos sectores de opinión está enfrentando a los boomers con las generaciones siguientes, acusándoles se ser los culpables de la penuria habitacional y económica de los jóvenes por el cobro de sus pensiones o por haber tenido la oportunidad de adquirir un patrimonio logrado a través de una vida de trabajo duro y ahorro.
En mi modesta opinión, me parece muy injusta esta ola de acusaciones, cuando han contribuido durante muchos años con sus cotizaciones para ahora poder tener una pensión justa. Creo que los altos coste de la vida y la precariedad laboral actual son problemas de políticas económicas y de vivienda, que vienen arrastrándose desde hace décadas y no son el resultado de las acciones individuales de una generación a la que tanto debe la sociedad española.
Conchi Catalán




