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¿Una historia terminable?

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¿Una historia terminable?

El Espectador

Desde hace un tiempo y de vez en cuando, nos suelen llegar noticias preocupantes sobre la posibilidad de que algún día sea suprimida la estación ferroviaria de Hellín al considerarla la empresa explotadora RENFE deficitaria.

Nosotros, como tantos otros, que hemos nacido y vivido en Hellín, acostumbrados como siempre a ver y oír pasar los trenes, aunque también es cierto cada vez con menos frecuencia, no nos podemos imaginar que un día dejen de pasar para siempre y en la puerta de la vetusta estación se pueda leer un cartel que diga “Cerrada por derribo”.

Y es que desde en 1855 el ingeniero de Caminos, Puertos y Canales, José Almazán, publicara su “Memoria sobre el proyecto del Ferro-Carril de Albacete a Cartagena”, como prólogo para que casi una década más tarde cruzará nuestra estación la primera locomotora a vapor, han pasado muchos años, muchos trenes han bordeado nuestra geografía local y la estación de ferrocarril, que a principios del siglo pasado, tenía una gran importancia social y su paseo, hoy casi abandonado y cambiado de nombre por una interesada cacicada, era el lugar elegido, junto al antiguo jardín de La Glorieta, para realizar sus paseo festivos.

El tren, que significó para nuestra ciudad un enorme paso para su desarrollo y despegue, fue, tras la Guerra Civil, de importancia vital para la industria del esparto en pleno auge, como más tarde para el textil, sin contar claro está, ser el principal medio de transportes desde su ubicación, teniendo en cuenta, los limitados automóviles y el mal estado de las carreteras.

En el tren viajaban ministros y otros políticos de altura (?) que alguna vez se dignaban a visitar la ciudad, en tren viajaba el general Cassola para pasar unos días con sus amigos Pedro Blázquez y Enrique Parras Batuone en su finca de “El Azaraque”, en tren viajó, Francos Rodríguez, que fuera ministro de Instrucción y Gracia, para casarse con la hellinerra Lucía Sánchez, y en tren en fin, por no hacer esta lista interminable, viajaría el arquitecto Justo Millán en 1890, camino de la gloria para construir la Plaza de Toros de París.

“El Gitano” y “Las Aguadas”
Pero no queremos remontarnos a tantos años, para recordar aquellos trenes que pasaban diariamente por nuestra ciudad y que se conocían popularmente como “El Gitano”, “Las Aguadas” o “Los Correos”, y otros más lujosos como fueron el Talgo o el TER de los años 50 y 60 del pasado siglo.

Ahora, en la actualidad dos TALGOS, uno ascendente y otro descendente hacen parada en nuestra vetusta estación donde han desaparecido la sala de espera, los servicios e incluso aquella cantina regentada por el simpático “Juanito”, donde muchos noctámbulos tenían su tertulia diaria hasta el cierre al paso del último tren ya en la madrugada.

Si ahora nos quitan esta estación ya quedaremos totalmente aislados por esta importante vía de comunicación, que, aunque parezca lo contrario es la preferida por muchas personas del municipio de Hellín y que tendrán que verse obligados a trasladarse a Albacete para poder tomar cualquier tren.

Poco es, pero creemos que todos los hellineros, sea cual sea su condición o signo político deberíamos defender con “uñas y dientes” el derecho de mantener nuestra estación ferroviaria y, porque no, hacerla más pujante que en la actualidad.

22 de noviembre de 2003.
M. Andújar

No es por crear confusión el reproducir íntegramente este artículo publicado en EL DIARIO de Hellín, simplemente que al releerlo hemos pensado que casi no necesitaba más palabras para publicar un necesario editorial que reflejase en su totalidad lo que está ocurriendo en estos momentos, de nuevo en Hellín con el tema del ferrocarril.

Son casi ocho años los que han pasado y se puede decir que la situación en este asunto y estamos seguros que para muchos hellineros, ha empeorado y nos encontramos, si se cumplen los planes de RENFE, y tal y como auguraba el alcalde de la ciudad “al borde de la desaparición”.

¿De qué ha servido la creación de la Plataforma en Defensa del Ferrocarril, que tantas tardes sus simpatizantes se trasladaba a protestar a la estación para pedir más paradas para nuestra ciudad? ¿De qué va a servir la promesa de Adif de invertir 7.000 euros en mejoras y mantenimiento de la estación, si como “prometen” la van a tener cerrada cuatro años?, ¿de qué nos ha servido a los hellineros que se realizase con un importante gasto monetario de la variante de Camarillas, tan necesaria para la línea Chinchilla-Cartagena?

Otra pesadilla: el recrecimiento de la presa de Camarillas

Pero no acaba aquí las cosas; el 29 de junio del 2007 , escribíamos sobre otro tema que podía ser un nuevo desastre para esta zona: el anunció del recrecimiento de la presa del embalse ce Camarilla, cuando por aquel entonces ministro de Fomento, Iñigo de la Serna anunciaba “a bombo y platillo”, sin dar la más mínima explicación a los responsables regionales, provinciales o locales, futuros afectados, tras realizar una visita oficial para visualizar las obras de dicha variante, acompañado por el presidente de la región de Murcia, Fernando López Miras.

Unas obras, según rezaba el comunicado, encaminadas a mejorar la comunicación ferroviaria de la línea Chinchilla-Cartagena, la adaptación de las estaciones de Agramón y Cieza, para trenes de 750 metros de longitud y la supresión de ocho pasos de nivel, con una inversión de 43,5 millones de euros.

La indignación en nuestra ciudad fue “in crescendo”, Ramón García hablaba “de tomadura de pelo y falta de respeto, para el municipio de Hellín, mientras el presidente de la Diputación, Santiago Caballero, declaraba que “haremos todo lo que sea necesario, dentro de la legalidad, para detener ese recrecimiento, una acción que sería muy perjudicial para los intereses de la zona”. Más adelante llegaron las protestas de Emiliano García-Page, que calificó «como una ofensa este proyecto, contra los intereses de los agricultores de la comarca Campos de Hellín y un maltrato al medio ambiente. El PSOE no se va a quedar impasible, frente a los agravios del PP que nunca ha demostrado respeto e interés por esta tierra”.

Por su parte EL FARO de Hellín, en las últimas palabras de este largo editorial titulado “Escupir al cielo” escribía lo siguiente:
“Nosotros sobre las obras de recrecimiento de la presa de Camarillas, volvemos a mostrar nuestro pesimismo, igual que ocurrió con el travase Talave-Cenajo, por ello pensamos que antes o después esa obra va a ser una realidad, como lo fue la otra, quizás por ello habría que ser más cautos en las declaraciones y las negociaciones para tratar de conseguir el máximo beneficio para nuestras comarcas”.

Después, para no hacer más largo este resumen de todo el malhadado asunto, simplemente hacer mención de lo ocurrido para conseguir que el tren hibrido ALVIA -730 parase en la estación de Hellín, fueron muchos días saliendo a el andén de la estación ferroviaria a protestar cuando el este tren pasaba a toda velocidad sin detenerse, portando pancartas con textos tales como “Hellín existe” o “El tren es nuestro futuro”.

El día 24 de mayo de 2019, este semanario publicaba en su portada el siguiente titular:
Por fin paro el tren hibrido Alvia S-730 en la estación de Hellín
“ Fueron muchas las personas que acudieron a la cita en el andén de la estación de Hellín para recibir al tres híbrido ALVIA-730 que llegó, procedente de Murcia, a las 9,11 horas para regresar a las 17,47, entre ellas los dos candidatos a la alcaldía de Hellín , Ramón García, actual alcalde y la cabeza de lista de AEH, María Jesús López- eran tiempos de elecciones- y miembros de la Plataforma Ciudadana Ferroviaria, con su representantes José Antonio Macía , a la cabeza, que, tras mostrar su satisfacción, daba algunos detalles sobre esta circunstancia asegurando que a partir del 3 de junio se pondría un horario más indicado para viajar a a Madrid, ya que el tren pasaba por la estación de Hellín a las 6. 45 horas para llegar a Madrid a las 9,11 h. y regresar a las 19:45 h a Hellín. El tren fue recibido y despedido con una cerrada ovación”.

Lo que sucedió después, no hace falta que lo contemos otra vez, con la llegada de la pandemia provocada por el coronavirus, los trenes híbridos ALVIA 370 dejaron de parar en Hellín, con apenas un año de circulación, en cambio, como regalo por habernos portado bien, nos llegaba la amenaza del cierre de la estación por un mínimo de cuatro años para llevar a cabo las obras de electrificación de la línea Chinchilla-Cartagena. Si este es el futuro que nos espera nos hacemos eco de los que piensan muchos hellineros:
Apaga y … vámonos.

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