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Sospecho que…

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Sospecho que…

 Antonio García

Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar, que decía don Antonio Machado. Todo llega y todo pasa, que digo yo plagiando un poco al gran poeta sevillano. El coronavirus ha llegado, el coronavirus pasará. Y quedará, para una posterior reflexión serena, lo que este bicho asiático ha provocado en nuestra sociedad. Y las estadísticas.

¿Recuerdan la tremenda alarma que causó el Ébola? El Ébola llegó, se hizo presente de 2013 a 2016, se fue, y ya nadie se acuerda de él. Pero saltaron todas las alarmas y hasta la OMS tocó a rebato. Emergencia mundial. Pues bien, el número de muertos censados en todo el orbe fue de 11.300, mayoritariamente en África.

Entre 2009 y 2010 nos ataca la Gripe A. Según la organización Mundial de la Salud, hubo 18.500 muertes. Retrocediendo, allá por 2003 hace su presencia en escena la cacareada “gripe aviar”, que se llevó para adelante 400 vidas humanas. Y esto solo en el siglo XXI, que de momento está siendo más llevadero, con diferencia, que el siglo XX, del que después contaré algunas cosas.

Y por fin entra en escena el “coronavirus”. La última moda en virus invernales. Los datos que se nos ofrecen hasta la fecha en nuestro país son de doscientos contagiados y dos muertos, uno de ellos, en el País Vasco, un hombre de 82 años que ya padecía enfermedades crónicas. No sabemos cómo acabará la cosa, pero sospecho que no provocará grandes desastres. La simple opinión de un servidor.

Oigan, les ruego que no piensen que no le doy importancia a estos contagios. Una sola muerte provocada por estos bichos de mal agüero ya es trágica. ¿Pero saben? Jamás nos desprenderemos de los virus. Jamás. De toda la vida la humanidad ha luchado contra el sufrimiento y la muerte, y hoy contamos con una ciencia avanzadísima que nos protege de muchas males. Y más que avanzará. Sin embargo la enfermedad estará siempre presente. Lo que quiero decir es que, dado que el final del camino es evidente e inevitable, lo menos que debemos hacer es poner las cosas en su sitio, en su justa medida. Y les voy a ofrecer un dato. El coronavirus ha provocado, como siempre ocurre, una tremenda alarma social, pero el año pasado, la gripe común mató en España el triple de gente que el coronavirus en todo el mundo. La ya tan familiar enfermedad causó en nuestro país, en un año, 525.300 casos de contagio y 6.300 muertes. Y no sonaron a rebato las campanas ni vi a nadie con mascarillas por la calle. ¿Cómo se les queda el cuerpo?

Permítanme que de ahora un repaso por el siglo XX.

Desde 1981 hasta nuestros días, el sida se ha cobrado la vida de 32 millones de personas. Solo en 2018, cayeron 770.000.

La llamada “gripe de Hong Kong”, que se desató a finales de los años sesenta y que llegó a Europa en 1969, causó un millón de muertos.

La gripe asiática, desatada entre 1957 y 1958, provocó 1,1 millones de muertes.

La conocida “gripe española”, que atacó entre septiembre de 1918 y abril de 1919, y que no se inició en España, tuvo las consecuencias más desastrosas del siglo: aproximadamente 50 millones de muertos. Los primeros casos se detectaron en Estados Unidos, se propagó a Europa y posteriormente se expandió por todo el mundo. Mató cinco veces más que las batallas de la Primera Guerra Mundial.

Podríamos seguir, pero para qué. Este artículo no pretende ser una historia de las grandes epidemias mundiales. Mi única pretensión, como ya dije, es poner las cosas en su sitio. Con toda sinceridad les diré que, personalmente, estoy hasta los cojones de la alarma mediática provocada por el dichoso coronavirus, dicho en Román paladino, o sea, en lenguaje llano y claro. Y que no me la trago. Que las autoridades sanitarias tienen que actuar, desde luego, ¡faltaría más!, pero que ya aburre conectar la radio, la televisión o abrir un periódico, y sentir el acojono sobre nuestras cabezas. Estoy más allá del coronavirus que de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, que ya es mucho decir. Bueno, quizás no he calibrado bien la comparación, porque el hartazgo que producen esos políticos raya la desesperación, el vómito. Pero en serio que aburre el bombardeo del bicho-no bicho que vive-no vive. Digo esto porque la ciencia aún no es unánime sobre si un virus es un ser vivo o no.

Y me temo, sospecho, que todo este follón es una maniobra más para acojonarnos y para espantar a los mercados. O un experimento para ver el efecto de un posible atentado biológico. Y ahora que estamos a ver quién se lleva la hegemonía, si USA o China, pues que todo es posible en este patio de Monipodio que es el mundo mundial y sus equilibrios comerciales y financieros.

Que si se cierra este o aquél estadio, que si se suspende tal competición, o tal feria, que si se clausuran puertos y aeropuertos, que si se pone cerco a tales o cuales ciudades… que si la madre que los parió a todos.

Están jugando con nosotros, los indefensos ciudadanos, con la amenaza de un contagio que, según científicos y médicos autorizados, es más leve y menos contagiosa que la gripe común. Y menos letal.

O sea, que sospecho que nos la están metiendo, como siempre, y como hacen con tantas cosas. Pero es solo una opinión.

Dicho todo lo cual, cuídense lo mejor que puedan. Y no respiren al salir de casa.

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