Periódico con noticias de última hora, multimedia, álbumes, ocio, sociedad, servicios, opinión, actualidad local, economía, política, deportes…

Las contradicciones del izquierdismo

Article   0 Comments
Line Spacing+- AFont Size+- Print This Article
Las contradicciones del izquierdismo

Antonio García

Fanfosqueando por las redes (y perdonen el “hellinerismo”) me he encontrado un sabroso artículo, más bien una carta traída al pelo, escrita por un significado socialista francés a su hijo. Y como, presa del hastío no me apetece comentar lo repugnante de lo ocurrido el jueves por la mañana en el Valle de los Caídos, vamos a tocar hoy otro palo que puede resultar de cierto interés. Ya habrá tiempo de glosar la heroica batalla librada por Pedro Sánchez contra Franco. Y su pírrica victoria aparente.

El autor de la carta fue Jean Jaurés, un socialista francés que vivió de 1859 a 1914. Diputado por el Partido Obrero Francés, fue parlamentario en numerosas legislaturas. Fundador del periódico l`Humanité, impulsor de la Sección Francesa de la Internacional Obrera…, en fin, un personaje de suma relevancia en el socialismo galo.

Como la carta es larga, solo traeré a esta página los párrafos que me parecen más jugosos, aunque ninguna de sus líneas tiene desperdicio.

<<Querido hijo, me pides un justificante que te exima de cursar la religión, un poco por tener la gloria de proceder de distinta manera que la mayor parte de los condiscípulos, y temo que también un poco para parecer digno hijo de un hombre que no tiene convicciones religiosas. Este justificante, querido hijo, no te lo envío ni te lo enviaré jamás.

No es porque desee que seas clerical, a pesar de que no hay en esto ningún peligro, ni lo hay tampoco en que profeses las creencias que te expondrá el profesor. Cuando tengas la edad suficiente para juzgar, serás completamente libre; pero, tengo empeño decidido en que tu instrucción y tu educación sean completas, no lo serían sin un estudio serio de la religión… ¿Quisieras tú, por ignorancia voluntaria, no poder decir una palabra sobre estos asuntos sin exponerte a soltar un disparate?

Dejemos a un lado la política y las discusiones, y veamos lo que se refiere a los conocimientos indispensables que debe tener un hombre de cierta posición. Estudias mitología para comprender la historia y la civilización de los griegos y de los romanos, y ¿qué comprenderías de la historia de Europa y del mundo entero después de Jesucristo, sin conocer la religión, que cambió la faz del mundo y produjo una nueva civilización? … En el arte, ¿qué serán para ti las obras maestras de la Edad Media y de los tiempos modernos?… Las letras…, el derecho…, la filosofía…, la moral… Hasta en las ciencias naturales y matemáticas encontrarás la religión: Pascal y Newton eran cristianos fervientes; Ampere era piadoso; Pasteur probaba la existencia de Dios y decía haber recobrado por la ciencia la fe…

¿Querrás tú condenarte a saltar páginas en todas tus lecturas y en todos tus estudios? Hay que confesarlo: la religión está íntimamente unida a todas las manifestaciones de la inteligencia humana; es la base de la civilización y es ponerse fuera del mundo intelectual y condenarse a una manifiesta inferioridad el no querer conocer una ciencia que han estudiado y que poseen en nuestros días tantas inteligencias preclaras.

Ya que hablo de educación: ¿para ser un joven bien educado es preciso conocer y practicar las leyes de la Iglesia? Sólo te diré lo siguiente: nada hay que reprochar a los que las practican fielmente, y con mucha frecuencia hay que llorar por los que no las toman en cuenta… Si no estamos obligados a imitarlas, debemos, por lo menos, comprenderlas, para poder guardarles el respeto, las consideraciones y la tolerancia que les son debidas.

Además, no es preciso ser un genio para comprender que sólo son verdaderamente libres de no ser cristianos los que tienen facultad para serlo, pues, en caso contrario, la ignorancia les obliga a la irreligión. La cosa es muy clara: la libertad, exige la facultad de poder obrar en sentido contrario. Te sorprenderá esta carta, pero precisa, hijo mío, que un padre diga siempre la verdad a su hijo. Ningún compromiso podría excusarme de esa obligación>>.

Años después, la carta fue leída en las Cortes Constituyentes de la II República Española y consta en el Diario de Sesiones de 1 de marzo de 1933.

Esta misiva me ha hecho recordar el llamado Manifiesto Izquierdista Provida, publicado en España en 1982, antes de las elecciones generales, en protesta por estar incluida en los programas de los partidos de izquierda la despenalización del aborto. Sus casi 200 firmantes eran dirigentes y miembros de tales partidos, y de sindicatos izquierdistas. Y sin embargo, ¿qué pasó? Que en 1985 se despenalizó el aborto en cuanto un socialista llegó al poder, sin que un solo cordero del rebaño rojo alzase la voz.

Algo similar ocurre por ejemplo con la actitud de un grupo llamado “Cristianos en el PSOE”, que serán muy cristianos, pero que jamás protestan contra los desmanes y ataques de sus líderes a la religión Católica y sus símbolos.

Estos dos ejemplos españoles que he puesto tras la carta, muestran varias cosas de manera clara. Una es que toda la tropa de izquierdas de nuestro país, está muy lejos de la cultura, la sensatez, la prudencia y el sentido común del camarada francés que la escribió aquella carta. Otra es que la deriva política está por encima de las creencias religiosas, cosa fácilmente demostrable cuando se ve a tanto socialista cristiano justificando las cobardes gamberradas de sus líderes. Y la última cosa que destaco, porque no hay más espacio, es que son tontos o más inocentes que un botijo, además de ignorantes, porque no deben de saber que el PSOE español ha sido y es el mayor perseguidor de la Iglesia desde los tiempos de Nerón, el mayor destructor de edificios religiosos y el más criminal con los creyentes, sus sacerdotes, monjas y prelados.

Pero claro, esto no lo cuenta la idiotizante Memoria Histórica.

Article   0 Comments
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner

Hemeroteca