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La otra cara de la Navidad

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La otra cara de la Navidad

Por Antonio García

Lo sé, amigos. Algunos o muchos de ustedes pensarán que me repito más que el ajo, pero así es como yo me aprendí los verbos y la tabla de multiplicar. Eso sí, con una gran diferencia entre hoy y aquellos tiempos didácticos en que el maestro esgrimía en su mano una vara de olivo y… atrévete a fallar, a no saberte la lección. O sin vara, que la mano docente se bastaba por si sola para imponer una pedagogía de lo más contundente.

Resulta que el ayuntamiento de Córdoba, gobernado por la coalición PSOE-IU ha decidido retirar la subvención a REDMADRE, una organización no gubernamental dedicada a ayudar a las mujeres en situación de riesgo de exclusión social. Madres que han parido y se ven en una precaria y angustiosa situación económica, o futuras madres en estado de buena esperanza que quieren seguir adelante con el embarazo de sus hijos, pero carentes de medios para su crianza. Asistencia prestada mediante el suministro a estas mujeres de productos alimenticios, de higiene y de otros menesteres para sus bebés.

La organización REDMADRE ayuda en Córdoba a cerca de sesenta mujeres necesitadas que tomaron la decisión del SI a la vida, mujeres que, desde el primer momento, sintieron en sus entrañas la grandeza de llevar un hijo con derecho a existir y supieron que no se da mayor grandeza que amar y alumbrar una nueva vida con todas sus consecuencias. Seguramente muchas de ellas se vieron animadas a tan hermosa aventura y reforzadas en su decisión, cuando supieron que había gente preocupada en hacer realidad el mandato del amor, la virtud de la caridad. Cuando, instintivamente quizás, sin saber incluso razonarlo, percibieron que no todo en este mundo es individualismo egoísta, y que muchas personas de buena voluntad saben que ningún clan, ninguna tribu, ninguna nación a lo largo de la historia hubiera podido sobrevivir sin el sentimiento de ayuda mutua. Sin la generosidad, la donación y la entrega colectiva de sus miembros para protegerse unos a otros y proteger la vida del grupo.

Y esa, queridos amigos, es la palabra clave: caridad. Que no es tanto la limosna como la actitud solidaria con el sufrimiento ajeno, con las penurias y necesidades del hermano. Es decir, el amor al próximo. El amor eficaz.

Yo no se que pasa que –sin meterme con individualidades, que de todo hay-, a la izquierda en general le molesta, le chirría la palabra “caridad”. Llenan sus discursos de “justicia”, “solidaridad”, “bien común”, etc., pero la caridad, que no es atributo de ningún sistema político, de ninguna institución estatal y de ninguna ideología, les molesta. Abominan de ella. Yo diría que les estorba. ¿Por qué? Porque la caridad, el amor, sale de los corazones humanos, no de los programas. Los programas se confeccionan, se apañan, se cumplen o no se cumplen. Lavan los cerebros, engañan las mentes, engatusan voluntades. Manejan a las sociedades, alienan a los pueblos, pero no pueden dominar los corazones de los hombres y mujeres generosos.

Cuando este artículo vea la luz, habremos celebrado gozosos –muchos no habrán podido- la Nochebuena. Buena comida, reunión de familiares y amigos, alegría, villancicos tal vez, los pastores, los pastores, los peces en el río, fún, fún, fún… Y quizás muchos hasta se hayan acordado de lo que en realidad significa esa celebración. Algo común de festejar en las familias. Algo tan común como la venida de un nuevo niño al mundo. Solo que esta vez, nos ha nacido el Niño más importante de la Historia de la Humanidad. Que no es para una familia en concreto, sino de todos y para todos. Porque es el Niño Dios. Nació pobre por amor a los pobres. Nació humildemente e indefenso por amor a los excluidos, a los marginados, a los indefensos. A los despreciados por el Sistema. A los que necesitan de la caridad de los demás para sobrevivir.

Y eso al PSOE-IU de Córdoba no le mola. Les repatea que haya personas capaces de llegar, por sí mismas, a donde el Estado ni puede ni sabe. Porque a esa parte generosa y caritativa del pueblo no la dominan. A esos que llevan alimentos y regalos

al niño recién nacido o todavía en gestación no los pueden manipular. Se les escapan. A esos no les pueden convencer –no nos pueden convencer- de que “el bienestar” no depende del partido, de la ideología, del “sistema”. Nunca nos podrán convencer, sean de las siglas que sean, que las instituciones gubernamentales son más eficaces y poderosas que el amor a los demás. Que jamás, jamás, habrá un sistema político que nos pueda conducir a la felicidad como el Evangelio de Jesús, la Buena Nueva para los hombres y mujeres de todos los tiempos. Ni nunca ningún sistema alcanzará el nivel de justicia que se expresa en la Doctrina Social de la Iglesia… si ustedes se tomaran la molestia de leerla.

He elegido para hoy esta anécdota cordobesa, pero ustedes saben que hay, por desgracia, muchísimas más. REDMADRE, Cáritas, Cruz Roja y un largo etcétera, porque la lista es larga, se están viendo privadas, en bastantes partes de España de las ayudas que, con el dinero de todos los españoles –de la gran tribu de los españoles, y gestionado por manos decentes- eliminan o palian la angustia de tantos hermanos desheredados.

¿Cómo se puede gobernar y hacer feliz a un pueblo desde el odio, el rencor y la más ignominiosa de las ignorancias?

Que Dios nos perdone.

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