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La ONU o el arte de dar por saco

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La ONU o el arte de dar por saco

Antonio García

Es su mayor afición, o, mejor dicho, es a lo que se dedica. Si uno se toma la molestia de echar un vistazo al currículo de sus fundadores, la cosa queda meridianamente clara. Y si uno se preocupa un poquito por seguir la pista de las declaraciones de sus más preclaros personajes y la actuación de sus distintas ramificaciones o brazos ejecutantes –todos ellos saturados de “especialistas”- pronto se dará cuenta de por dónde van los tiros. Y además entenderá por qué la mayoría de sus componentes son masones. Y por qué, todos a una Fuente Ovejuna, promulgan con fe inquebrantable eso que se llama el Nuevo Orden Mundial. Pero dicho análisis lo dejo en manos de los interesados en la materia.

Hoy el asunto va de este titular con el que me he tropezado en mi caminar fanfosquero: <<Naciones Unidas describe al cristianismo como una amenaza para los Derechos Humanos por su crítica a la ideología de género>>. Y algunos pensarán: Si lo dice la ONU…

Lo cachondo del caso es que todas las neurosis de los expertos de dicho organismo internacional van dirigidas contra el cristianismo y, en particular, contra el catolicismo. ¡Y miren que hay religiones en el mundo! Pues nada, caña al mono que es de palo. Algunos autores dicen que en el planeta que nos alberga existen 4.200 religiones vivas, siendo las más destacadas en el ranking el cristianismo, el islam, el budismo, el hinduismo y la religión tradicional china. De entre ellas, el cristianismo es la religión con más creyentes, seguida del islam y el hinduismo. Miren si hay dónde escoger. Pues nada… ¡Qué fijación! ¿Por qué será?

Yo me pregunto, y le pregunto a las mentes mínimamente despejadas, sean creyentes o no si consideran que el cristianismo representa una amenaza para los Derechos Humanos. Si las enseñanzas de Jesucristo suponen riesgo para la Humanidad. A su vez pongo en duda que muchos sepan sobre qué valores se fundamentó la civilización europea y, por ende, la Occidental. Y si seguimos con las preguntas, me atrevo a hacerles ésta: ¿No será que a alguien o “alguienes” –con mucho poder- les molestan, para llevar a cabo sus planes los principios éticos y morales del cristianismo? ¿Serán estos un estorbo para sus fines? Dicho lo cual, concluyo el interrogatorio: ¿Cuáles serán esos planes?

Amigos, a tenor de lo que dice la ONU, yo también soy una amenaza para los Derechos Humano, porque critico la Ideología de Género. Y no visceralmente, sino con argumentos. Un servidor, y otros muchos.

Les he hablado muchas veces sobre la citada ideología, por lo que algunos me tildarán de monomaníaco. Pues ahora fíjense, la mismísima Organización de Naciones Unidas está tan interesada en ella y en su expansión e implantación en todos los países –incluso tiene un relator especial para dirigir la promulgación y establecimiento mundial de la Ideología de Género- que sale al paso, con luz y taquígrafos del entorpecimiento que representa la religión cristiana. ¿Por qué será? ¿Quién está más obsesionado? Y en todo caso, ¿quién soy yo ante un organismo internacional tan poderoso? Por lo menos es para pensarlo, ¿no? O no, que cuesta trabajo y es políticamente incorrecto. Y si saca uno las paticas del tiesto, a lo mejor le señalan.

Yo no sé cuánta gente se estará dando cuenta de que cada vez somos menos libres. Por supuesto no me refiero a la libertad de elegir oficio, bar para tomar las cañas, dónde viajar en vacaciones, de qué sabor usar el condón y cosas así. Me refiero a la libertad de pensar y expresar públicamente el pensamiento. La libertad de opinar abiertamente sin ser perseguido, atacado o vituperado de una u otra forma. La libertad de exponer y decir sin que haya represalias laborales o de cualquier otra índole. La profusión de leyes mordaza, de pura esencia ideológica que poco a poco nos van colando sin vaselina y encerrándonos en lo impersonal, en el pensamiento único, en la anulación de nuestra capacidad cognitiva independiente, secuestrando la libre expresión o, mejor dicho, redefiniendo “libertad de expresión” como sólo aquello que está en concordancia con el sistema.

Resumiendo: lo que quiere decir la ONU es que nos metamos por donde nos quepa nuestra capacidad de análisis, de crítica. Y si lo dice la señora ONU que no les quepa duda de que serán removidos, con la colaboración de gobiernos corruptos, todos los fundamentos en que se basa la dignidad y la libertad humanas.

Díganme ustedes dónde queda aquella frase –atribuida erróneamente a Voltaire- que rezaba así: <<No estoy de acuerdo con lo que dice, pero defenderé con mi vida su derecho a decirlo>>. Preciosa, ¿verdad? Pues ahora van y se lo cuentan a todos los “expertos” albergados en esa cueva de delincuentes con sede en Nueva York. Y de paso, pídanles explicaciones de por qué el cristianismo es una amenaza para los Derechos Humanos por tener su propia visión sobre la Ideología de Género. Que por cierto, no es la única religión que está en desacuerdo y critica semejante imposición ideológica.

No sé cuánto durará esta lucha, ni cuánto costará, pero sé que el triunfo final no será de los malos.

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