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La mayor mentira jamás contada y la mejor tragada (y III)

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La mayor mentira jamás contada y la mejor tragada (y III)

 

(Presuntamente)

Antonio García

Se cuenta la siguiente anécdota: <<En una de sus reuniones, Stalin solicitó que le trajeran una gallina. Agarró fuerte a la pobre con una mano y con la otra empezó a desplumarla. Y la gallina, desesperada por el dolor intenso intentó fugarse, pero no pudo. Así, logró quitarle todas las plumas y les dijo entonces a sus ayudantes: “Ahora observen lo que va a suceder”. Stalin puso la gallina en el piso, se alejó de ella un poco y agarró en su mano un puñado de trigo, mientras sus colaboradores observaban asombrados cómo la gallina, asustada, dolorida y sangrando corría detrás de él e intentaba agarrar su pantalón, mientras éste le iba tirando granos de trigo y daba vueltas en la sala. La gallina lo perseguía por todos lados. Entonces Stalin mira a sus ayudantes -totalmente sorprendidos- y les dice: “Así de fácil se gobierna a los estúpidos. Vieron cómo me persiguió la gallina a pesar del dolor que le causé. Así son la mayoría de los pueblos: siguen a sus gobernantes y políticos a pesar del dolor que les causan, por el simple hecho de recibir un regalo barato o algo de comida por uno o dos días>>.

Definición de “Ineptocracia”. Autor: Jean d`Ormesson, novelista y cronista francés: <<La ineptocracia es el sistema de gobierno en que los menos preparados para gobernar son los elegidos por los menos preparados para producir, y los menos preparados para producir su sustento son regalados con bienes y servicios pagados con los impuestos confiscatorios sobre el trabajo y riqueza de unos productores en número descendiente, y todo ello promovido por una izquierda populista y demagoga que predica teorías que sabe que han fracasado allí donde se han aplicado, a unas personas que sabe que son idiotas>>.

Si alguien se ha sentido aludido y se ha molestado, que me perdone –o que se rasque-, no era mi intención. Pero creo que estos dos párrafos precedentes retratan muy bien la situación española. Alguien dijo por ahí que llegará el día en que agradeceremos que se nos permita trabajar quince horas diarias a cambio de un plato de lentejas. Esto parece exagerado, pero a veces es necesario caricaturizar una situación premonitoria para que se le preste atención.

Yo no voy a jugar a hacer predicciones, pero si esto llega –que ya está aquí para mucha gente-, no les quepa duda de que será de la mano del social-comunismo. Y no les quepa duda de que una gran masa, corriendo tras los puñados de trigo o el plato de lentejas, les seguirá votando, agradecida y esperanzada. Y ciega.

Quizás la predicción no sea exagerada sabiendo, como sabemos que España está en quiebra. Y que, o nos rescatan, o nos vamos derechicos a tomar por saco. El rescate ya está en marcha y, aun así, creo que nos vamos a… eso. Sin remedio.

¿Y por qué? Pues porque este Gobierno no vale ni pa tacos de escopeta. Además de ser un embustero, traidor y felón, es un derrochón en cualquier cosa que se le ocurra, menos en el bienestar de los españoles. Y quien se piense además que el rescate va a salir gratis, todavía cree en los Reyes Magos y en la cigüeña. Más deuda, más trampas y más imposiciones políticas y sociales de los prestamistas. Situación por otra parte provocada para abocarnos precisamente a la ruina –más todavía, porque ya estábamos- y a la pérdida de nuestra soberanía nacional. Esto forma parte de una “agenda” bien diseñada, lo crean o no, y de la que son colaboradores necesarios los actuales gobernantes.

Y me he chupado casi el artículo sin hablar del coronavirus, que era de lo que se trataba. Pero es que las cabezas a veces toman unos rumbos…

Yo quería decirles que, como todo el mundo ya sabe, ni comité de expertos de la “plandemia” ni leches en vinagre. Inexistente. O sea, que el okupa de la Moncloa nos metió una trola bien gorda y que después lo ha reconocido sin caérsele los anillos ni la cara de vergüenza. Y en vez de dimitir, que sería lo propio en un país decente y democrático –y lo correspondiente a un poco de dignidad- el presi ilegítimo, lacayo de Soros, se va de vacaciones a una mansión que fue un regalo personal al Rey emérito, aunque éste lo cedió a Patrimonio Nacional. Que sí, que mucho empeño en derribar a la monarquía, pero el lujo y las vacaciones no se tocan. Y gastar hasta el derroche más desvergonzado de los fondos públicos, que esto son cuatro días y hay que vivir la vida.

Pero como yo suelo decir, eso no es lo más grave. Lo más patético de todo es que muchos seguirán defendiendo y votando a esta chusma, <<a pesar del dolor que causan>>, como decía Stalin de la gallina, y secundando a una << izquierda populista y demagoga que predica teorías fracasadas a unas personas que sabe que son idiotas>>, como glosaba Jean d`Ormesson.

Y esta es la gran pupa que tiene España, al menos desde que entró el liberalismo en nuestro suelo patrio, allá por el siglo XIX, tras la invasión francesa, de la mano de la masonería. Pero esa es otra historia.

La culpa de la ruina de España, su decadencia, su inquietante posible aniquilación no la achaquen a un virus, que por cierto nadie ha conseguido todavía secuenciar y aislar. No tiremos balones fuera y nos hagamos los locos, por muy asustados que estemos. Que todo este montaje no tiene nada de casual. Y si aún no nos hemos percatado es que somos más tontos que hechos por encargo.

Aparece en España la organización llamada Médicos por la Verdad: profesionales de la medicina, científicos, etc., que se van sumando día tras día, hartos de esconder una verdad que ellos saben, desenmascarando las falsedades de esta “plandemia” y las injustas y anticonstitucionales medidas coercitivas impuestas a toda la sociedad. Y los medios de comunicación apesebrados se les lanzan al degüello. Patético. Sin embargo creo que es ahora cuando deberíamos de aplaudirles, y no antes, cuando todos se limitaban a seguir el protocolo político impuesto, guardando la ropa por temor a represalias. Movimiento este que se está dando, por fin, en muchos países de Occidente, en Europa y América, al que cada vez se suman más integrantes. ¿Ahora vamos a creer más a los políticos que a los médicos?

Ya era hora de desenmascarar esta política falsamente sanitaria y ruinosa para todos los países.

Solo se requiere despertar y valentía.

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