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El 8M, relato de una estafa

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El 8M, relato de una estafa

Antonio García

Confieso que antes de comenzar a escribir este artículo, no sabía si tomármelo con la seriedad que merece un acontecimiento planetario o echarle cachondeo a la cosa. Al final no he llegado a tomar ninguna decisión, porque siendo un asunto de la mayor seriedad y trascendencia, como es, a mi me produce la risa de la tía Felisa. Ea, no lo puedo evitar. Así que, allá vamos y que salga el sol por donde quiera.

Evidentemente todos ustedes saben de qué iba el cacareado 8-M, calentico en la memoria de más de medio mundo, que ese fue el ámbito donde se desarrolló. La parte de mundo que queda es de los moros y los chinos, y ahí sí que no. Y África, pero allí quedan cuatro gatos, pues la mayoría de morenos ya están en Europa, o a punto. Y los que quedan no están para mariconadas.

Y yo había pensado que, lo mejor para analizar el intríngulis de ese célebre día, de esa huelga, manifestación o lo que puñetas fuese, lo mejor sería hacer un repaso por los testimonio gráficos que nos ha dejado, impresos en las fachadas de iglesias, conventos, edificios de valor histórico y cultural y algunos otros de carácter civil, que por supuesto, son el mejor lugar para hacerlo, idóneos para los grafitis y demás guarrerías, y que están ahí para solaz y expresión del arte callejero y revolucionario.

Pues entremos en faena, haciendo constar previamente que ni quito ni pongo, y que desde luego, debido al espacio que me concede el periódico, esto es solo una muestra de la ubérrima producción artística que se derrocha en fechas y jornadas tan reivindicativas ellas. Recomendación previa: échenle ustedes estómago.

En la fachada de un templo de Madrid se puede leer: <<Os beberéis la sangre de nuestros abortos>>. No dice si de un trago o poco a poco.

<<Aborto libre>>. Petición repetida en la Concatedral de Santa María de Castellón y en la parroquia de Santa Mónica de Rivas Vaciamadrid, en la que además aparecen estas otras: <<Dios es gay>>. <<Ni putas, ni vírgenes ni santas>>. <<Mi coño, mis normas>>.

Sevilla no se libra, y así, en la fachada de la iglesia de San Roque, el artista exclama: <<Hay niñas con pene y niños con vulva>>. Rematando su inspiración –estaba sembrao ese día- <<Ni Dios, ni amo, ni marío>>.

En la Colegiata de Santa María del Campo (siglo XII), la revolución feminista nos deja un mensaje en gallego, que no les pienso traducir: << Nin sumisas nin devotas>>. Apáñense como puedan.

En Granada, en la parroquia de de la Inmaculada Concepción (y pido perdón, pero he de ponerla para que entiendan ustedes la catadura reivindicativa), aparece esta: <<Nos han engañado, la virgen ha follao>>.

Podríamos seguir citando ejemplos: <<Muerte al Estado>>. <<Dios no sirve pa ná>>. <<8M A la huelga guerrera!>>.

Y los conatos de incendio en algunas iglesias, pues ya saben el dicho: <<la iglesia que mejor ilumina es la que arde>>. O sea, que están justificados.

Todo esto sin contar con agresiones varias a personas y cosas, y los “escraches” a mítines del PP, Cs y Vox. Naturalmente los partidos de izquierdas, casualmente ese día no tenían nada que mitinear.

En fin, amigos, creo que con esta colección de arte literario-subversivo tienen ustedes bastante para comprender un poco las justas demandas feministas, cuyo testimonio es un mensaje claro lanzado a las sociedades civilizadas, capitalistas y heteropatriarcales del mundo desarrollado que, hoy por hoy, es donde mejor viven. El destinatario está clarísimo, pues ni una puñetera mezquita –y en España hay varias miles- ha sufrido en sus puertas y fachadas testimonio gráfico alguno de esta monumental protesta reivindicativa. Lo que no deja de tener su lógica pues, como todo el mundo sabe, en la sociedad moruna las mujeres no tienen ningún problema, ni nada por lo que alborotar y revelarse. Y si tienen coño, como las españolas, no lo usan para reivindicar nada.

Los motivos de la huelga o manifa deben haber sido importantísimos, pues jamás una manifestación de esta índole se convoca desde el poder estatal, bien representado en la cabecera madrileña de las hordas hembrunas por ministras gubernamentales, y hasta por la mismísima señora del Perico Sánchez. La que hoy ocupa el puesto de primera “dama” –me meo- que, a lo visto, se lo ha pasado dabúten bailando y cantando consignas feministas. Con el Gobierno y Podemos politizando las manifestaciones, entre llamamientos a frenar a “las derechas”.

Pues bien, amigos, ¿se han fijado ustedes en el tipo de reivindicaciones que han motivado tan importante celebración? El problema es que siempre pican ingenuos e ingenuas que se creen de verdad los mensajes esos de igualdad y justicia, que solo sirven para disfrazar el izquierdismo revolucionario-marxista -destructor de las Naciones y los Estados-, que nutren y animan en realidad estos movimientos. Ingenuos que, como digo, engrosan las manifestaciones con su cándida credibilidad. Todos los estudios demuestran que España es el país más seguro para las mujeres, a la cola de Europa en cuanto a violencia familiar y a la cabeza en derechos femeninos.

Como me queda poco espacio, y a las cabezas bien amuebladas les sobran los comentarios, termino con dos cosas.

Una: a estas pobres ideologizadas teledirigidas les importan un pijo los derechos de las mujeres. Les mueve mucho más el odio visceral al hombre, la familia y el cristianismo.

Dos: Declaración de un congreso feminista: <<Nuestro feminismo no es sumarse o integrarse a las relaciones sociales de desigualdad y de poder que otros han definido. Nuestra política “no es hacer una lista de demandas”, sino el proceso crítico de repensar el mundo, la realidad y la cultura. Nuestro feminismo es inventar la sociedad que queremos construir>>. (Deconstruir, diría yo).

Así pues, el que tenga entendederas, que entienda.

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