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Educar en competencias

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Educar en competencias

Conchi Catalán

Con la llegada del nuevo año escolar estrenamos también nueva Ley de Educación. Será, por tanto, en este curso 2022/2023 cuando se empiecen a aplicar las novedades que pretenden cambiar muchos aspectos del currículo, la organización y los objetivos de todas las etapas educativas, empezando por los cursos impares, para completarse en 2023/2024 con los pares.

Ya en algún artículo anterior expuse mi humilde opinión sobre esta LOMLOE que nos llega, por eso ahora no voy a hablar sobre ella en general, si no sobre un aspecto vital que la vertebra y que resume el alma de esta ley:

LA EDUCACIÓN POR COMPETENCIAS

Imagino que, a partir de ahora, en todos los entornos educativos (padres, alumnos, profesores), estas tres palabras, (Educación-por-Competencias) van a ser “el pan nuestro de cada día” …

La idea de esta nueva manera de enseñar y de aprender no es una innovación de esta Ley Celaá. En absoluto.

Ya en 2003, con la LOE se hablaba de la necesidad de que los escolares “adquieran competencias básicas”; sin embargo, aunque desde hace 19 años esta terminología aparece en los planes educativos, lo cierto es que son muy pocos los centros que se han atrevido a poner en marcha un programa completamente enfocado a la adquisición de dichas competencias, solo algunos colegios e institutos (sin duda los más innovadores, entre los que he tenido la suerte de trabajar) se lanzaron a hacer realidad multitud de proyectos y ya llevan años trabajando en este sentido y formando a los maestros y profesores.

Este enfoque competencial, va a hacer que un chaval que “ha adquirido todas las competencias”, “pase de curso, “aunque tenga materias suspensas” (para entender esto es necesario comprender lo que sigue) y es que nos encontramos ante un nuevo modelo de enseñanza que, a diferencia del tradicional, busca una atención más personalizada hacia el alumno, donde se dejan a un lado los objetivos educativos basados en la memorización de los conceptos. Se trata de que los chicos piensen, reflexionen y comprendan la utilidad de los contenidos que se les enseñan. El aprendizaje y adquisición de valores y destrezas, que le serán útiles para la vida, son objetivos fundamentes, que se lograrán, entre otras metodologías, a través del trabajo en equipo, la resolución de problemas, los proyectos multidisciplinares…etc

El objetivo final es conseguir desarrollar en los chavales una serie de capacidades que les van a ser muy necesarias para poder responder a los diferentes problemas y situaciones que se les van a plantear a lo largo de la vida. Eso es en definitiva formar personas COMPETENTES…

Enseñar de esta manera supone un gran esfuerzo por parte de los docentes, pues no es fácil abordar un cambio de mentalidad tan profundo. Estamos acostumbrados a que el profesor explica, y los alumnos escuchan de forma pasiva, hacen sus deberes, leen sus libros de texto y punto. Precisamente se trata de desterrar esta manera de pensar de nuestro sistema educativo.

Para educar en COMPETENCIAS, una vez que tenemos asumido que el objetivo no es “empollar”, si no comprender, hemos de desechar el papel del maestro como mero expositor de contenidos. Ahora su papel es de GUÍA que acompaña al alumno en la construcción de sus aprendizajes, le apoya, le hace un seguimiento y lo evalúa de forma continua con trabajos, lecturas, debates y casos prácticos. No solo a través de un examen.

El maestro facilitará a los alumnos las herramientas necesarias para su aprendizaje, diseñará y dirigirá las actividades como estrategia para plantear la enseñanza y el aprendizaje como investigación.

Facilitará oportunamente la información que sea necesaria para que los alumnos contrasten la validez de su trabajo y será una pieza fundamental para motivar a sus alumnos.

Por supuesto, educar en competencias no quiere decir que hay que olvidarse de los conocimientos, ni mucho menos. Los conocimientos son necesarios para poder trabajar habilidades y desarrollar capacidades en los chicos, lo que debe cambiar sobre todo son las metodologías que se utilicen para conseguir desarrollar dichas capacidades y habilidades.

Las metodologías, es decir, la forma de trabajar en clase, partirá desde el Trabajo Cooperativo, hacia los Proyectos de Comprensión, la Investigación, el Aprendizaje y Servicio, la Resolución de Problemas, la importancia de las Tecnologías…etc (palabras que seguro a muchos padres ya les suenan).

A la hora de evaluar, tampoco puede ser como hasta ahora: el maestro explica, el niño “aprende-memoriza” y lo vuelca en un examen que solo evalúa contenidos. La evaluación por competencias plantea que no debemos prestar únicamente atención a la adquisición de contenidos teóricos, sino también al aprendizaje y adquisición de valores y destrezas, como su capacidad para trabajar en equipo, su capacidad para comprender lo que lee, su capacidad para sintetizar una información, su respeto por las opiniones de los demás, su interés por aprender, su agilidad para usar diferentes herramientas a la hora de investigar sobre un tema (internet, bibliografía, observación directa …etc)

Trabajar por Competencias implica una atención individualizada para cada alumno y un respeto por su ritmo de trabajo y aprendizaje. El profesor fomentará un ambiente flexible creando estrategias que permitan y apoyen un plan para cada alumno.

La LOMLOE contempla ocho competencias clave que los muchachos deberán adquirir al finalizar sus etapas educativas. Voy a intentar sacarlas en un sencillo resumen tomado de la Ley:

Competencia en comunicación lingüística. Implica saber expresarse oral y por escrito, comunicarse y expresar ideas y comprender lo que lee y escucha.

Competencia plurilingüe. Implica conocer otros idiomas para comunicarse de forma eficaz y respetar la pluralidad lingüística.

Competencia matemática y competencia en ciencia, tecnología e ingeniería. Implica la capacidad de usar el razonamiento matemático para resolver problemas y valorar y respetar los avances tecnológicos y científicos para el progreso de la sociedad.

Competencia digital. Implica conocer y manejar las herramientas digitales, pero fomentando una actitud crítica y un uso ético y seguro de las mismas.

Competencia de aprender a aprender. Implica una actitud personal ante los aprendizajes, ser consciente de lo que se sabe y lo que se ignora, el interés que pone en las tareas y la capacidad de evaluar su propio aprendizaje.

Competencia ciudadana. Implica un conocimiento de la sociedad (histórico y actual) que le lleve a actitudes tolerantes, de respeto, justicia, solidaridad…etc

Competencia emprendedora. Implica actitudes creativas, búsqueda de soluciones a diferentes situaciones, saber organizar y planificar tareas…etc

Competencia en conciencia y expresiones culturales. Implica conocer, comprender, apreciar y valorar las diferentes manifestaciones culturales y artísticas.

Atendiendo a estos principios competenciales, se considerará que un alumno habrá superado con éxito el curso si los ha adquirido de manera satisfactoria.

Considero que esta forma de enseñar y aprender supone todo un reto y un profundo cambio en la enseñanza y que además es necesario dada la transformación experimentada por la sociedad.

Sin embargo, para que esto llegue a buen puerto es necesario que, desde el Estado, se apueste de forma seria y comprometida por una educación de calidad mirando a las generaciones del siglo XXI; formando y aumentando el número de profesores y disminuyendo la ratio alumno-profesor, pero para eso hacen falta mucha voluntad y recursos económicos, por lo tanto, soy bastante escéptica, pero sería extraordinario que, por una vez, no quedara todo en el intento.

 

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