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Diego de Valcárcel-Gamarra Fernández (II)

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Diego de Valcárcel-Gamarra Fernández (II)

Fructuoso Díaz

Foto: Las cuevas que se ven sobre el cañón del río Pétrusse, en la ciudad de Luxemburgo, las hicieron los tercios españoles en las Guerras de Flandes para defender el paso del río (foto del autor)

Los Gamarra llegan a Madrid y centro peninsular procedentes del norte. Encontramos a los Gamarra en 1630, a don Agustín de Gamarra y Losada como oficial de la Inquisición, organización creada en 1478 en Castilla y en 1483 en Aragón, tras la aprobación por el papa de la petición de los Reyes Católicos. Su objetivo, velar por la línea ortodoxa del catolicismo y perseguir a quienes se apartaran de aquel sector jerárquico de la ortodoxia más radical.

Un siglo después, hallamos a otros Gamarra en el toledano municipio de Ocaña, a Manuel Gamarra Ortiz del Reino, un caballero de la Orden de Santiago a cuya organización religioso-militar servirían muchos de los Gamarra.

Diego de Valcárcel-Gamarra Fernández recibió las aguas bautismales en Hellín el 27 de abril de 1626. Es la fecha que consta en el libro de Bautismos de la iglesia de la Asunción, libro tercero, folio 381v. No sabemos si coincide exactamente con la del nacimiento, algo usual entonces cuando se registraba a un niño. El acta bautismal es la fuente documental más fiable de la que podemos disponer puesto que no se habían creado todavía en España los Registros civiles. Estos se crearon por ley 2/1870, de 17 de junio, e iniciaron su funcionamiento el 1 de enero de 1871. En el documento antes eclesial citado figura el nombre de la madre: Ana Fernández y el del padre Manuel Valcárcel-Gamarra. En la ceremonia bautismal fue padrino el licenciado Diego López Guevara; el presbítero que administraría las aguas se llamaba Francisco el Royo. Son los datos que se recogen en el acta de su bautismo.

En el volumen V de la Enciclopedia M. Castilla-La Mancha, pág. 1277, Faustino Menéndez Pidal atribuye a don Diego los apellidos Gamarra Fernández, sin advertir que el primero es compuesto: Valcárcel-Gamarra, hecho muy usual entonces en familias de la nobleza. El escritor hellinero Cristóbal Lozano dedicó a su sobrino la colección de novelas Soledades de la vida y desengaños del mundo. Cuando ya había fallecido Cristóbal Lozano (Toledo, 3 octubre de 1667), en una póstuma edición de 1672 de la citada colección que, por tanto, ya no pudo corregir el propio autor, aparece una dedicatoria en portada con el nombre de Diego de Gamarra y Valcárcel, invirtiendo el orden de apellidos, hecho que se repetiría en otra edición de fecha posterior, en 1712. Por nuestra parte, el acta bautismal es el documento al que otorgamos más fiabilidad para designar los apellidos de don Diego.

Caballero de la Orden de Santiago
Nuestro personaje, Diego de Valcárcel-Gamarra Fernández, fue caballero de la Orden de Santiago, una Orden militar con fuerte implantación en la Mancha, junto a la de Calatrava y, aunque en menor medida, la de San Juan si bien esta era de ámbito internacional. Las posesiones de la Orden de Santiago llegaban desde el noroeste provincial albacetense hasta Lisboa. Los reyes, ante la imposibilidad de poder gobernar los territorios conquistados y garantizar las fronteras de nuevas conquistas, iban incorporando a las órdenes militares villas y territorios de Toledo, Ciudad Real, Albacete, Murcia, Jaén… Necesitaban colonos para trabajar las tierras, pastorear el ganado, levantar monasterios y castillos, mientras monjes y caballeros se dedicaban a la oración y a la guerra. Su función militar era defender las fronteras con Al-Ándalus y constituirse en cuerpo de vanguardia en nuevas incursiones y campañas militares.

SOLEDADES DE LA VIDA, de Cristóbal Lozano SOLEDADES DE LA VIDA, de Cristóbal Lozano

Gobernador de Cotabamba, en Perú
Don Diego escribiría con éxitos una amplia hoja de servicios en el Nuevo Mundo. Sus acciones militares como capitán del cuerpo de Caballería lo llevaron a participar en sonadas campañas bélicas en las nuevas tierras descubiertas. Su condición de soldado al servicio de la Corona española se vería rubricada con el ejercicio de relevantes cargos políticos, uno de los más significativos fue el de gobernador de Cotabamba, en tierras de Perú, en el reinado de Felipe IV.

En las guerras de Flandes
Combatió Diego de Valcárcel-Gamarra en las campañas de Flandes, en la llamada Guerra de los 80 años. Diecisiete provincias buscando su independencia lucharon contra el reino de España

en tiempos de Margarita de Parma, hija bastarda del emperador Carlos I y gobernadora de los Países Bajos. Territorios de Bélgica, Alemania y zonas del canal de la Mancha, con ayuda de Francia e Inglaterra, se levantaron contra la Corona española, a la que apoyaban regiones italianas leales, los Países Bajos españoles, las provincias belgas no sublevadas y Luxembugo. La rebelión, que se iniciaría en 1568, finalizó en 1648 con el reconocimiento de la independencia de las provincias septentrionales, las llamadas Siete Provincias Unidas, hoy los Países Bajos. España retendría los Países Bajos meridionales y Bélgica. Las tierras de Luxemburgo se convertirían en uno de los escenarios con mayor beligerancia.

Entre los comandantes españoles destacados en las guerras de Flandes figuran Alejandro Farnesio, Ambrosio Spínola, Sancho Dávila, Fernando Álvarez de Toledo…

Para nuestro país la consecuencia de tan larga confrontación bélica significaría la pérdida de prestigio de la Corona, el descrédito de su posición en Europa y el hundimiento de la economía española durante los siglos XVI y XVII. Los Países Bajos emergen como potencia internacional, mientras Inglaterra ve fortalecida su poderosa escuadra, su dominio en el mar y la expansión de su influencia en el mundo.

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