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De nuevo, Podemos en escena

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De nuevo, Podemos en escena

Antonio García

Voy a tratar dos cuestiones diferentes, aunque ambas manzanas proceden del mismo cesto. Ambas podridas.

En primer lugar, manifestarles a ustedes que hay cosas que no consigo explicarme. Y mucho agradecería que alguien me las aclarase. Vivimos en un Estado de Derecho, tenemos una Constitución como regla máxima de convivencia, y un cuerpo legal cuyas raíces se hunden en los lejanos tiempos de la civilización romana. Y creemos –inocentemente- que todos somos iguales ante la Ley. Pues a ver:

Existe una fórmula de juramento para cargos y funciones públicas, establecida por Real Decreto 707/1979 de 5 de Abril. Todos los ministros, en su toma de posesión deben acogerse a ella. En su artículo primero dice: <<En el acto de toma de posesión de cargos o funciones públicas en la Administración, quien haya de dar posesión formulará al designado la siguiente pregunta: <<¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor cumplir fielmente las obligaciones del cargo …………….. con lealtad al Rey, y guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado?>>.

Esta pregunta será contestada por quien haya de tomar posesión con una simple afirmativa. La fórmula anterior podrá ser sustituida por el juramento o promesa, prestado personalmente por quien va a tomar posesión, de cumplir fielmente las obligaciones del cargo con lealtad al Rey y de guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, así como mantener el secreto de las deliberaciones del Consejo de Ministros.

Pues que alguien me explique cómo es que Pablo Iglesias -y secuaces- se pasan por el forro la lealtad al Rey –que prometió acatar- incitando públicamente a cargarse la Monarquía, queriendo establecer una República por las bravas, meándose en la Constitución a cada paso que da… y todavía no está preso en un penal de alta seguridad, o en una galera turca cargado de grilletes. No consigo entenderlo.

Iñigo Errejón dice que “los españoles quieren República y tarde o temprano habrá que preguntar en referéndum”. El primer patinazo es que no dice cuántos españoles quieren eso, y cómo se ha enterado él de tal cosa, queriéndonos meter a todos. Y el segundo es que quiere ir directamente al referéndum, saltándose a la torera todo el complejo proceso parlamentario previo.

Menos mal que uno está curado en salud, gracias a las series americanas de policías en las que es fácil comprobar cómo hay muchísimos más delincuentes sueltos que en las cárceles.

Por supuesto que cualquiera tiene derecho a desear una República, pero ante todo, y más si ejerce un cargo público, primero debe respetar la Monarquía Constitucional, y segundo, debe seguir civilizada y legalmente los pasos previstos en la Constitución. Lo demás, lo que está haciendo el social-comunismo es de pirómanos, actividad en la que son especialistas, como claramente demuestra la historia.

De todas formas, habrá que preguntarse qué mejora supondría eso para el desarrollo de nuestro país. Porque según tengo entendido, las dos repúblicas habidas en España fueron un desastre. Y si buscamos comparaciones actuales, nos encontramos con que Reino Unido, Noruega, Suecia, Dinamarca, Bélgica, Holanda, Mónaco, Luxemburgo y el principado de Liechtenstein son monarquías, es decir, países atrasadísimos todos ellos, como todo el mundo sabe y donde no hay visos de democracia, libertad…, ni nada que se le parezca.

El otro fogonazo podemita que quería comentarles, casi me da pereza hacerlo, pero vamos a ello. La marroquí-podemita Dina Bousselham (la del famoso “caso Dina”) desprecia el Día de la Hispanidad. Y nos ilustra diciendo que América fue saqueada por España y que, por tanto, no hay nada que celebrar. Algo normal cada 12 de Octubre, en que esta brillante izquierda ultracomunista destructiva aprovecha para acusar a nuestro país de cometer un genocidio en América.

¡Cuánta pobreza intelectual! ¡Cuánta ignorancia! ¡Cuánta bajeza moral!

Señora o señorita Dina, no ha existido en la historia un país más civilizador que España (algo que desgraciadamente ignoran tantísimos españoles).

Es patético ver cómo las ideologías nublan la mente, desprecian la verdad, hacen ignorar, manipular o tergiversar las realidades históricas que no coinciden con sus credos y pudren el entendimiento. Terrorífico.

Muy brevemente, porque no merece la pena molestarse con gente como usted, doña Dina, le explicaré algunas cosas: España más bien lo que hizo fue terminar con los genocidios que se producían en los pueblos precolombinos. España estableció leyes para proteger a los indígenas de América. España propició el mestizaje, cosa que jamás ha hecho ningún otro país colonizador. Fundó 23 universidades abiertas a los indígenas, donde, entre otras cosas, se crearon cátedras de lenguas vernáculas. Se imprimieron libros en idiomas locales como el quechua, el náhualt, el aymara, el puquina… Indígenas ocuparon puestos en la administración, el ejército, el clero… España levantó asentamientos, muchos de los cuales son hoy en día de las ciudades más importantes del continente… Todo esto no ocurrió, ni por asomo, en la América del Norte colonizada por británicos y franceses.

En fin, sería largo de contar, pero como he dicho, no merece usted la pena. Pero mire, antes de terminar le voy a contar una anécdota: España llevó la vacuna de la viruela a Hispanoamérica. En 1800 la vacuna llegó a España –procedente de Gran Bretaña- y, gracias al doctor español –y héroe desconocido- Francisco Balmis, en 1803 el Gobierno de Carlos IV organizó una expedición filantrópica dirigida por el médico, que durante tres años llevó la vacuna a todo el imperio español de América, Filipinas, Macao, China e incluso a la isla de Santa Elena, colonia británica. Se salvaron millones de vidas en todo el mundo. ¿A que no lo sabía? No hubo cojones, en ningún otro país, con las condiciones, limitaciones y peligros de aquellos tiempos, de protagonizar semejante gesta humanitaria.

Sigan ustedes, señores y señoras podemitas dando muestras de la escoria intelectual y moral que son.

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