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De genocida a mártir, o la manipulación de la izquierda masónica

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De genocida a mártir, o la manipulación de la izquierda masónica

Antonio García

En el artículo anterior hice referencia a la des-Memoria Histérica social-comunista. Y miren por dónde, se me volvió a despertar el gusanillo ese que me impulsa a contar historietas del abuelo Cebolleta, con el loable fin de colaborar en el esfuerzo de la señora Carmen Calvo y sus alrededores en el afán que tiene la izquierda de traer a la “memoria colectiva” la historia reciente de nuestro país. No es que pretenda entrar a formar parte del “Comité de Expertos” del Gobierno, pero un ciudadano responsable también puede aportar, modestamente, su granito de arena ¿verdá ustedes?

Pues vamos allá. Les presento a Lluís Companys i Jover, el que fuera líder de Esquerra Republicana de Cataluña y presidente de la Generalidad desde 1934 hasta 1940. Este angelito de la guarda se exiló tras la Guerra Civil, o sea, huyó como conejo tembloroso en 1939. Pero fue capturado en Francia por la Gestapo y devuelto a España donde fue sometido a un consejo de guerra y posteriormente fusilado en el castillo de Monjuit -Puigdemont está teniendo más suerte. Cosas de la vida-. Actualmente en Cataluña se le venera como mártir y su recuerdo se perpetúa en varios monumentos repartidos por el territorio catalán. De genocida a mártir, el que fuera responsable directo de 8.129 asesinatos de catalanes durante su mandato. Paradojas de la historia.

Terror, torturas, purgas, ejecuciones son el legado que dejó este “honorable” President de la Generalitat, que firmó personalmente montones de sentencias de muerte. Y sin embargo, en mayo de este mismo año 2020, ante la petición de Vox de limpiar el callejero de criminales, el Gobierno de España declaró que no se deben retirar los monumentos y vías públicas en honor a Companys. (Solo se retiran los del bando nacional).

Hasta el actual Frente Popular, prisionero de Esquerra Republicana de Cataluña y otros grupos “patriotas”, pretende llevar al Consejo de Ministros la anulación del Consejo de Guerra que tuvo lugar en 1940 contra el héroe fratricida, como pago al apoyo de sus socios separatistas. No sé si aprovechando la plandemia lo habrán consumado, pero no deja de ser alarmante la servidumbre de este Gobierno corrompido y corruptor a los enemigos de la patria. Y el favor a la memoria de un hombre que no fue condenado a muerte por ser catalán, sino por criminal.

En el sumario de la causa consta su responsabilidad sobre unos 25.000 “caídos”. El mayor asesino de catalanes de la historia.

Durante su mandato se construyeron seis campos de concentración para encerrar a todos aquellos que no comulgaban con el ideal republicano y secesionista, que no encajaban en el perfil de “buen catalán”, que eran religiosos o incluso que pertenecían a alguna familia acomodada. Esos fueron sus delitos, confinados a la espera de ser ejecutados sin previo juicio o pasados por horno en la cementera de Montcada i Reixac.

Pero sus decisiones con respecto a los periodistas no fueron menos angelicales. Hoy los medios de comunicación, en su mayoría, están controlados por las subvenciones del régimen. Pero en la época de Companys había medios más expeditos y baratos para asegurarse la no existencia de periodistas desafectos. Cuarenta y siete profesionales del periodismo pagaron con su vida -durante el mandato del homicida- la osadía de pensar diferente a los mandamases de la Generalitat y sus patrullas callejeras.

Por supuesto que el clero no podía salir mejor parado. Durante dicha etapa, 4 obispos y 2.437 religiosos fueron exterminados. Sin contar los más de 6.000 edificios de la Iglesia destruidos, saqueados o convertidos en almacenes, garajes o sede de las organizaciones del Frente Popular. Cuál sería su odio a todo lo religioso, que hasta mandó fusilar al alcalde de Lérida por organizar la cabalgata de Reyes.

Este hermano de la caridad, ya en 1934 aprovechó la intentona de golpe de Estado del Frente Popular contra la mismísima República, -el conocido como “Revolución de Asturias”-, para proclamar la soberanía de un “Estado Catalán” integrado en la República Federal Española. Cuando el ejército aplastó aquella rebelión, Companys fue detenido, juzgado y condenado a treinta años de cárcel. Pero he aquí que tras ganar el Frente Popular fraudulentamente -está documentado- las elecciones de 1936, el señor Companys fue amnistiado y hasta obtuvo acta de diputado. Recuperada la presidencia de la Generalitat, creó el comité Militar Revolucionario, compuesto por las juventudes de Esquerra Republicana/Estat Catalá, -partido este que hoy es legal y socio del gobierno en curso, a pesar de su pasado criminal-, a los que dotó de 20.000 armas, para ser utilizadas <<contra todo el que juzgasen oportuno>>.

Pero aún nos falta un detalle. Todo republicano que se precie, debe ser práctico y asegurar su futuro. Y así, a lo largo del año 1938, Companys realizó hasta tres viajes a Francia, transportando valijas con abundante contenido en joyas y efectivo, con la finalidad de acomodar su exilio. Hombre precavido vale por dos, aunque a él no le valió.

Hoy, socialistas y comunistas quieren limpiar su nombre y que la des-Memoria olvide su sangriento y criminal pasado. Lo conseguirán. Porque tienen el respaldo de la masonería.

Masones fueron Francesc Maciá, (su predecesor en la Generalitat), el mismo Companys y Carod-Rovira. Incluso algunos autores aseguran que también es Oriol Junqueras. Y es que la masonería es la mano que mece la cuna del secesionismo catalán desde sus inicios. Por algo ERC fue fundada por masones. No de otra manera es posible entender el “procès”. Los masones dicen no meterse en política y religión, pero no han hecho otra cosa desde su fundación en 1717.

En fin amigos, quizá esto último merezca un artículo, pero hoy no cabe más. Sólo espero que la señora Carmen Calvo me tenga en cuenta –aunque no entre en el grupo de su comité de expertos- a la hora de redactar su nueva Ley de la Memoria Histórica y Democrática. Le podemos enseñar muchas cosas que ella ignora y gran parte del pueblo español también, gracias a los fabulosos planes de estudio vigentes.

No es delito ignorar. El delito es mentir y tergiversar. En España sobran expertos en ello.

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