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Irak y Afganistán, misión incumplida

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Irak y Afganistán, misión incumplida

Fructuoso Díaz

Hace apenas unas semanas, nos sobrecogíamos con las imágenes de familias enteras agolpándose en las inmediaciones del aeropuerto de Kabul. Querían salir de Afganistán para huir de los talibanes. Hoy la noticia ha perdido virtualidad, al menos la garra informativa que golpeó a millones de ciudadanos de todo el planeta. Las promesas políticas de dirigentes occidentales para seguir gestionando la salida de personas que ven amenazadas sus vidas en aquel país parece que se diluyen y ya no son primera plana en el devenir informativo.

Son otras cosas las que inundan ahora los telediarios. Mientras, miles de afganos, que no quieren someterse a las exigencias del régimen talibán, implantado por las armas, permanecen en aquellos territorios, muchos escondidos, otros buscando difíciles salidas por fronteras terrestres que también están controladas por los talibanes.

En un país donde no solo no hay medios de comunicación libres, sino que los periodistas de países democráticos también se han visto obligados a retirarse, es imposible conocer cómo se desarrolla la vida en ese país, cómo son tratadas las mujeres y las niñas, qué decisiones han empezado a adoptar los talibanes. Apenas tenemos alguna noticia, en cuentagotas, de la respuesta que están dando a las elementales reivindicaciones de grupos de mujeres para defender sus derechos ciudadanos. La respuesta es el sonido de las metralletas en las calles para dispersar las manifestaciones.

El pasado sábado fue el 11S. El 11 de septiembre no es una fecha para celebrar, pero sí es una fecha para recordar ahora que se cumplen veinte años de aquellos bárbaros atentados terroristas que sobrecogieron a Occidente. Fue el más mortífero ataque sufrido por Estados Unidos durante toda su historia. Tres mil muertos y desaparecidos. Las torres gemelas caían como las fichas de un dominó tras estrellarse dos aviones secuestrados. El Pentágono sufriría, igualmente, otro ataque y en Penssylvania se estrelló un cuarto avión tras amotinarse los pasajeros contra los secuestradores. La respuesta de Occidente fue la guerra de Irak, a la que fueron enviados 2600 soldados españoles.

España ha participado como Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad en Afganistán. La intervención española, en apoyo humanitario al pueblo afgano, se inició en diciembre de 2001 y ha durado 20 años. En este tiempo ha muerto un centenar de soldados españoles. La OTAN lideró la gestión de la Operación Libertad Duradera contra los talibanes desde el año 2003 en colaboración con Naciones Unidas, y el objetivo de la operación era apoyar al gobierno afgano para reconstruir el país para que los propios afganos pudieran estar en condiciones de hacerse cargo de la gobernabilidad de aquel territorio. El resultado es claro: la misión no se ha cumplido, los soldados de Estados Unidos y de las naciones europeas se han retirado y allí mandan los talibanes.

Ahora, una semana después, nos llama más la atención si se sube el salario mínimo y cuánto o si la alcaldesa de Barcelona quita a una calle el nombre que ha tenido hasta ahora: Reyes Católicos, y lo sustituye por el de una profesora o si el obispo de Solsona, monseñor Xavier Novell i Gomá, que así se llama su eminencia, se ha enamorado, al parecer, de una escritora de novelas eróticas o si las inundaciones en México arrastran vehículos y arrancan árboles, lo que nos recuerda las lluvias torrenciales de la semana pasada en Toledo cuando la carretera entre el Polígono y el barrio de Santa Bárbara dejó decenas de vehículos enterrados en el lodo.

Mientras, en Hellín han empezado los alumnos a regresar a sus clases. Es el inicio de un nuevo curso, que ahora será ya presencial, aunque con las lógicas medidas preventinas frente a la pandemia. Deseamos que todo discurra con absoluta normalidad. Y hablando del inicio de las clases es alentador ver emocionada a la directora del colegio aragonés Odón de Buen, en Zuera, cuando recibe a la reina, doña Leticia, que abre el curso escolar precisamente en este pueblo de Aragón. La reina, que también visitaría el IES Gallicum, se reunió con la Comunidad Educativa y felicitó a los cuatrocientos alumnos de primaria que acogieron con cariño, cariño de niño, a la reina de España.

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