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Emocionante y diverso Pregón de Manuel Torrecillas

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Emocionante y diverso Pregón de Manuel Torrecillas

 

El templo de Ntra. Sra. de la Asunción se llenó para oír el relato del empresario

En la noche del sábado y en un templo de la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción completamente lleno, llegaba el anunciado pregón del músico-industrial Manuel Torrecillas, que tuvo acompañantes políticos destacados, como fueron el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, la consejera de Bienestar Social, Aurelia Sánchez, el presidente de la Diputación de Albacete, Santiago Cabañero, junto al alcalde de la ciudad, Ramón García, entre otros políticos, regionales, provinciales y locales, y también el presidente de las Asociación de Cofradías y Hermandades, Francisco Juárez.

Tras las acertadas palabras del presentador, José Aurelio Martínez, que asimismo ejerció en el acto como presidente de la Archicofradía del Cristo de Medinaceli, llegaba la introducción de Francisco Juárez, que no desperdició la ocasión de la visita del presidente de la región, para recordarle que la ciudad y su Semana Santa necesitaba el apoyo moral, pero sobre todo económico, para llevar a cabo sus proyectos, entre ellos el deseado Museo de Semana Santa.

Manuel Torrecillas, comenzaba reflejando en sus palabras el cariño que llevaba muy dentro a la Semana Santa de su ciudad, acendrado por haber vivido muchos años fuera de ella, aunque pocas veces había fallado en volver en los días de celebración, y el impacto que había comprobado, ya en su dilatada vida, que producía en las personas que llegaban para visitarla.

Tras hablar de los orígenes de la Semana Santa, desde los iniciales pregones de Vicente Ferrer por estas tierras, pasando por la primera cofradía organizada, que no pudo ser otra más que la de la patrona de la ciudad, la Virgen del Rosario, que siempre estuvo acompañada por un grupo de tamborileros, hasta nuestros días, donde en las fechas claves, las calles y plazas se quedan pequeñas para albergar tanto tamborilero.

El empresario también echo mano del baúl de los recuerdos, relatando su marcha a Barcelona para incorporarse al servicio militar, y su osadía para presentarse como voluntario para tocar el tambor, el fue el único y tuvo que ejercer de maestro de tamborileros durante este periodo, justificando esta destreza por ser de un pueblo llamado Hellín donde, dijo, todo el mundo sabía tocar este instrumento.

“Yo no he visto ni he oído unos redobles, y no exagero, tan buenos como los de Hellín, en ninguna parte del mundo” afirmaba.

La Dolorosa y el Cristo Yacente
Hablando de la imaginería, el pregonero, que tuvo que guardar silencio embargado por la emoción al recordar a su madre, quiso dirigir toda su atención a dos en especial,, la Virgen de los Dolores, la popular Dolorosa, y el Cristo Yacente, además de elogiar el conjunto de todas ellas y su origen y historia.

Comenzaba con La Dolorosa y para ello se apoyó en primer lugar en las palabras de Alberto García Soria, que recitó un sentido poema titulado Viernes Santo de Dolores, y la música de la Unión Musical Santa Cecilia, dirigida por pr Francisco Javier García de los Cobos, que interpretó con maestría una pieza clásica de la Semana Santa de Hellín compuesta por el maestro José Faus, titulada “La Dolorosa de Hellín”, que llegaba todos los Viernes Santos a Hellín, con la Banda de Música de Almansa.

Tras estos momentos de solemnidad, Manuel Torrecillas, pasaba a hablar de la genial imagen del Cristo Yacente que salió de las manos de Mariano Benlliure, como una de la más hermosa muestras de la imaginería religiosa Torrecillas relató que tanto se entusiasmo el autor con su obra, que quiso rescatarla y anular la venta hecha al grupo de hellineros, encabezados por Vicente Garaulet, que no lo consistieron, Aquí de nuevo llegó la emoción del protagonista, incapaz por unos momentos de elaborar palabras, sentimiento contagiado a todos los presentes.

Las madres de la posguerra
Manuel, en recuerdo de su madre, quiso en este momento hacer un encendido elogio a las madres de la posguerra, aquellas, dijo. “que cuando no había nada, se lo tenían que inventar para poner comida cada día para su familia” pidiendo que se colocará en la ciudad una placa o se dedicara una calle en nombre de estas mujeres que tanto sacrificio llevaron a cabo para sacar adelante a los suyos.

También en esta ocasión las palabras del pregón se interrumpieron para dar paso a los versos de Alberto García y la música de la Unión Musical Santa Cecilia, interpretando en esta ocasión “La Marcha Fúnebre”, de Chopin.

Ya llegando al último tramo del Pregón, Manuel Torrecilla, quiso jugar un poco a las adivinanzas, pidiendo al director de la banda que interpretaran unas partituras inéditas, dedicadas al Cristo de Medinaceli, para luego revelar quien era el autor, aunque ya la mayoría del auditorio imaginará que no era otro que el propio pregonero.

Tras la impresionante audición, llegaba la hora de la entrega de premios y recuerdos, los primeros a su sobrina Rita Castillo y a José Aurelio Martínez, como directivos de esta Archicofradía, junto a toda las partituras de esta marcha.

Nos faltaron también menciones para los responsables de la Unión Musical, y también el pregonero recibía de ellos su recuerdo especial, como de la Archicofradía del Cristo de Medinaceli, mientras que Francisco Juárez le impuso la medalla de la Asociación de Cofradías y Hermandades y el recuerdo de este acto.

Llegan las palabras y promesas de los políticos
Después llegaban las palabras y promesas de los políticos, en primer lugar Ramón García como alcalde de la ciudad, que quiso hacer hincapié en primer lugar, tras el elogio al pregonero, hablando de los momentos irrepetibles que estábamos a punto de vivir en nuestra ciudad, donde todos debían de colaborar para conseguir la mejor Semana Santa del mundo. Asimismo quiso resaltar lo que nos unía a los hellineros: la procesión y la vocación, en una comunión que nos ponía a nivel internacional.

Tras pedir a todos respeto y colaboración para hacerla cada día más grande, afirmaba que la Semana Santa eran tambores y procesiones, que se tenía que defender su unidad que la hacía tan diferente y les había dado el título internacional.

Ramón García terminaba su intervención dando las gracias al presidente de Castilla-La Mancha con estas palabras “Emiliano, gracias no solo por compartir este acto que tanto representa para nosotros, sino por acompañarnos los 365 días del año, esos 365 días, como se denomina la exposición del Museo, en esta nuestra pasión que es la Semana Santa”

Sobre este Museo, el alcalde lanzaba un reto a Emiliano García-Page, al recordarle que este se debería convertir en una muestra al mundo de lo que era Hellín y de lo que era su la Semana Santa, aunque, dijo, tenía claro la dificultades económica que llevaba consigo, por eso había que ir paso a paso, para que algún día pudiera ser una total realidad.

Un presidente creyente
En el turno que cerraba el acto, el presidente de Castilla-La Mancha, tras calificar al pregón como magnífico y original, aseguraba que la Semana en Hellín, se tomaba muy en serio y sus habitantes se volcaban en su fiesta y, como a las grades fiestas, se distinguía porque el pueblo era su protagonista, ya fuera creyente o no.

Apuntó que el respeto a las tradiciones que eran necesarias y dio algunas pinceladas sobre el destino de los hombres, “yo soy creyente, aunque no vengo aquí como presidente creyente, hubieran venido aunque no lo fuera, pienso que hay que respetar acompañar y promocionar todo aquello que quiere la gentes, pero también lo digo a titulo personal, para reafirmarnos no solo como creyentes, sino como persona que incluso puede tener muchas dudas, pero sin embargo la Semana Santa la viven con una pasión tremenda. Aquí es indiscutible porque el tambor refleja esa pasión.

“Yo tenía un compromiso con Hellín, lo tengo para todo, y particularmente lo tengo para la Semana Santa y sobre todo para su Museo, que será una realidad, son muchos años hablando de él para dejarlo más tiempo. Es una magnifica inversión más allá del reconocimiento, para las señas de identidad de Hellín, y lo vamos a llevar adelante.

La Semana Santa para mucha gente es la historia de un tormento. Quiero felicitarles la Semana Santa, pues de todas las creaciones que hace el hombre, es la que más claramente refleja optimismo y esperanza, ya que no acaba en tormento, acaba en la resurrección y alegría.

Para todos, continuó, nos iría muy bien si hiciéramos lo que predicamos y predicáramos lo que hacemos, que es lo que lleva a cabo la ciudad de Hellín en su Semana Santa” concluía.
elfarodehellin.com

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