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La apisonadora

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La apisonadora

Antonio García

La noticia aún está calentica: El CGPJ expulsa definitivamente de la carrera judicial al Juez murciano don Fernando Ferrín Calamita. Juez de Menores en un tribunal de dicha Comunidad Autónoma. Ya no podrá volver a ejercer como magistrado.

Es muy posible que ustedes no se acuerden, o hasta que en su día muchos no le dieran la menor importancia a este caso. Pero para eso tengo yo la tarde libre y, a falta de otras obligaciones, les voy a contar la película. Aunque les advierto de antemano que al final no hay besos ni medallas, sino linchamiento puro y duro.

Nos remontamos al año 2006. Una pareja de lesbianas inicia un procedimiento de adopción, para que una de ellas se convierta en madre adoptiva de la hija de la otra, concebida por inseminación artificial. O sea, para que la niña tuviera dos mamás. Nada se dice si se sabe o no de quién eran los espermatozoides, esos bichitos absolutamente imprescindibles para preñar a una dama. Lo que sí se sabe es que las lesbianas estaban “casadas”. Una vez llegado a sus manos y ante lo novedoso del caso, el Juez Ferrín Calamita, velando siempre por el interés de los menores, encarga informe pericial a un equipo de psicólogos infantiles. Quería saber -¡qué cosas tuvo!- las posible repercusiones psicológicas en la menor y si era aconsejable que la chavala, que por entonces contaba con un año de edad, fuese criada por una pareja de hembras.

Pero he aquí que los trámites llevan un tiempo. Y si no que se lo digan a cualquiera que se las haya tenido que ver en un juzgado, o haya pretendido adoptar un niño. Por lo que la pareja de “mamás” se impacientó y ahí fue donde hizo su primera aparición el arma política letal de la “apisonadora”. Ya saben, esa máquina que sirve para aplastar. Apoyadas por distintos lobbys feministas y homosexuales, además de los propios colegas del juez (cosas del compañerismo), este fue recusado por retrasar “maliciosamente” la sentencia para no resolver el asunto. Ni siquiera le dieron tiempo a emitir fallo alguno. Ni falta que hizo.

Bastó con el solo encargo de los informes periciales para que le inhabilitasen. El Tribunal Superior de Justicia de Murcia le tachó de homófobo, y al pijo, albañiles, que se ha acabao el yeso. En Diciembre de 2008 le endiñan dos años, tres meses y un día de inhabilitación para empleo y cargo público, que al parecer no dejó satisfecho a nadie. No tardó en llegar la ampliación. Y así, en Diciembre de 2009, por si no tenía bastante, el Tribunal Supremo eleva la condena a 10 años de inhabilitación –hasta el 2018, con suspensión de empleo y sueldo-, 6.000 euros de indemnización al par de jambas y 720 euros de multa.

Por cierto, y no es que importe, pero para los curiosos: Ferrín Calamita, además de ser un profesional con larga experiencia, cuidadoso y responsable con la situación de los menores, lleva grabado un penoso estigma que en nada le ha favorecido: es cristiano. Y ojo, no prohibió la adopción, solo planteó si la niña debía ser educada por dos lesbianas.

La sentencia condenatoria se despachó a gusto con él: le acusaron de entorpecer la adopción de una niña por una pareja de lesbianas, de utilizar argumentos homófonos, de prevaricador, de imponer trámites “innecesarios”, de despreciar la “orientación sexual”… Ni que decir tiene que tal resolución judicial fue recibida con gran alborozo por los colectivos de feministas y homosexuales.

Al Supremo le pareció descabellada y fuera de lugar la opinión de Ferrín Calamita, que alegaba que la menor tiene derecho a vivir en una familia normal.

Un grupo de abogados, posteriormente suscrito por el juez, pidió el indulto, tras haber cumplido parte de la pena. En Febrero de 2013, el Gobierno lo deniega. A la sazón, Ruiz Gallardón era Ministro de Justicia.

Pues bien, a pesar de haber cumplido ya su injusta condena, la Comisión Permanente del Consejo General del Poder Judicial acordó el jueves 26 de Abril 2018, denegarle la rehabilitación y su regreso como magistrado a este buen juez, mejor padre y católico.

Según parece, según dicen y según se comenta, su caso ha servido de escarmiento progre contra los jueces cristianos. Y no se confundan: a Ferrín Calamita le ha arruinado la vida –víctima propiciatoria- la ideología de género, pero concretada en la derecha pepera, no en la izquierda, porque es esa derecha la que más se ha ensañado con él.

Y yo me pregunto: si la hija ya la aportaba una de las miembras del “matrimonio”, ¿para qué quería la otra aparecer también como madre? En fin, como no entiendo de estas cosas…

Ya saben, amigos. Por mucha estima que tengan a sus propios valores, a sus principios y creencias, si no quieren problemas y que la apisonadora pase por sus vidas, metan la cabeza en un agujero, sean incoherentes consigo mismos, pasen de todo, acomódense a lo políticamente correcto y traicionen sus conciencias.

Solo tendrán un problema: cuando hagan el balance de sus vidas.

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