Por la presunta comisión de un delito de injurias
El concejal no adscrito del Ayuntamiento de Hellín, Miguel Ángel Vela, con el fin de aclarar lo sucedido en la sesión ordinaria del Pleno correspondiente al mes de noviembre, llevada a cabo el pasado lunes, que, como todos nuestros lectores conocen, tuvo la más larga duración de las sesiones celebradas en los últimos años —más de cuatro horas y media—, donde se debatieron 16 puntos, entre ellos la moción interpuesta por el Grupo Municipal Vox promovida por el Día de las Víctimas de Violencia de Género y Erradicación de la Misma.
Una moción que, según declaración del concejal no adscrito, Miguel Vela Ríos, atentaba contra la dignidad reconocida en la Constitución y contra los derechos fundamentales y humanos.
«La moción en cuestión atenta flagrantemente contra personas pertenecientes al colectivo LGTBIQ+, inmigrantes legales e irregulares, contra las mujeres víctimas de violencia de género, contra personas transexuales, y en definitiva hacía palpable en el salón de plenos de este Ayuntamiento la persistencia de ideologías contrarias a un Estado de Derecho y Democrático en el que se deberían enmarcar estos debates».
Fascismo latente
Más adelante, Vela explicó que, tras la defensa de la moción por parte de la portavoz del GM de Vox, Raquel Tomás, durante el pasado Pleno, tomó el turno de palabra porque «merecía la pena defender y plantar cara al fascismo latente» de este grupo político de extrema derecha, «a la discriminación, a la homofobia, transfobia, machismo y racismo que emanaban de su moción, palabras y tono utilizado».
Crítica al Partido Popular
Y lo merecía asimismo —señaló— el Partido Popular, pese a «venderse en campañas electorales como liberales, democráticos y defensores del Estado de Derecho». Lo cierto —según afirmó— es que «perdieron una oportunidad para desmarcarse de las políticas que pretende implantar Vox».
Con su abstención «dieron la espalda a una defensa a ultranza de los principios democráticos que rigen en España», pero «abrieron los brazos —nuevamente— a la aprobación de unos presupuestos inminentes, que es el motivo de su silencio cómplice, de su condena tácita a colectivos vulnerables».
«Es todo lo que importa al gobierno de Manuel Serena», subrayó.
La intervención del concejal Miguel Ángel Vela siguió subiendo de tono:
«Por primera vez, todos los hellineros fueron testigos presenciales, o a través de medios de comunicación, de las graves acusaciones vertidas por parte de la concejal delegada de Comercio, Raquel Tomás, a mi persona, acusaciones que solo buscan algo: mi dimisión, mi silencio cómplice, el miedo que tienen por objeto implantar partidos totalitaristas. Nunca lo van a conseguir».
Tras asegurar que desde que juró su cargo prometió defender a los hellineros —y así lo había venido cumpliendo—, denunció que Raquel Tomás se dirigió a él manifestando —incluso en cuatro ocasiones— que «se había reído de las víctimas de violencia de género que acudían a su despacho profesional a pedir ayuda o defensa jurídica».
Tras preguntarse por qué, si era verdad todo lo que reiteró en la última sesión plenaria, no lo había expulsado de Vox hasta las pasadas elecciones, afirmó que su afán era «perjudicar su imagen pública y su credibilidad», «atentando contra su vida personal y privada de forma deliberada», sin haber encontrado amparo «por el presidente del Pleno, quien permitió que prosiguiera con esas acusaciones».
Querella criminal
Sus siguientes palabras daban a conocer el principal motivo de esta convocatoria:
«Anuncio que el pasado martes interpuse una querella criminal contra la concejal delegada de Comercio, Raquel Tomás, por la presunta comisión de un delito de injurias agravadas, haciendo uso del atril público conformado por un salón de sesiones de la Casa Consistorial, por instrumentalizar la institución del Ayuntamiento de Hellín para dar voz a unas acusaciones tan graves que afectan a mi honor, dignidad, prestigio, imagen y profesionalidad».
No van a poder conmigo
Miguel Ángel Vela terminaba su larga intervención con estas palabras:
«No van a poder conmigo, lo han intentado en repetidas ocasiones y algunos de los medios de comunicación sois conocedores de estos hechos, sobre todo de los que aún no he declarado. Y pese a todo ello sigo y seguiré dando voz a los que no pueden hablar, a los que no se pueden defender, a quien no se merece ser discriminado desde una tribuna institucional».
«Todos estamos acostumbrados al tono bronco de la representante de Vox, a su educación, cultura y modales —o carencia de estos—, pero ni siquiera el Partido Popular se desmarca: todo por los votos, todo por los presupuestos, todo para el pueblo pero sin el pueblo».
«A mí nunca me podrán silenciar, acobardar, amedrentar o atemorizar: es su mayor y mejor instrumento con la oposición. Conmigo no. Como dije, no necesito esto para vivir, eso es lo que me diferencia, lo que me permite hablar libremente, lo que no condiciona ni el sentido de mi voto ni mi ideología propia, liberal, democrática y hellinera».
«Tan solo puedo decir a todos mis vecinos que la ideología se vende, los programas electorales se subastan, los votos se compran, los intereses generales se intercambian. La democracia hellinera está en jaque desde hace demasiado tiempo y estamos frente al peor equipo de gobierno municipal de toda nuestra democracia, un equipo de gobierno que no tiene líneas rojas, con concejales delegados que atentan contra la integridad moral, personal, familiar y profesional de otros de la oposición».
«Mi compromiso con los hellineros sigue inquebrantable.
Muchas gracias a todos por su atención».
