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Voy a creer…

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Voy a creer…

Por Sol sánchez

Hay días en los que la imaginación desaparece y los sueños que nos elevan a la fantasía no sirven como compañía. La ficción se convierte en realidad y lo cubre todo de oscuridad.

A lo largo de mi vida, especialmente en la madurez, me he dado a solas buenas regañinas. Estoy segura que tengo una “tara” que no me deja ver la maldad en la gente. Siempre busco algo que me haga creer que no todo es malo, que hay razones que justifiquen los actos de los otros y poder dar otra oportunidad (hablo de cosas pequeñas, claro). Porque hay otro nivel de maldad y crueldad que no se puede justificar con nada y cuando somos espectadores de hechos como el de Gabriel, sentimos que se nos hiela la sangre, que pasa ante nosotros una película que deseas quitar y te cuesta esfuerzos creer que es verdad. No concibes como ser humano que se pueda llegar a esos extremos.

Hoy, mientras escuchaba a la madre hablar de ese cuento que le han enviado por internet, en el que le decían que Gabriel ha ganado porque en su cuento ya no existe la bruja…, me preguntaba quién, o qué podrá apartar a esa “bruja interior del miedo” que ahora permanece en nuestras vidas.

Porque de alguna manera, en el fondo, dejamos de creer en el ser humano. Nos acompaña un miedo que nos empuja a mirar hacia atrás, a los lados…, incluso a las personas que nos siguen en el camino de la vida, que son las que nos quieren y nunca nos deberían fallar.

Y por otra parte, se nos llena de paz el corazón al mirar la cara de esos padres, victimas de tanto dolor, hablándonos de amor. Y es que, si nos paramos a pensar, el amor parece mucho más poderoso que el odio. Ese abrazo a los buenos sentimientos nos hace seguir adelante como sociedad, familia, amigos. Dejando, que más antes que después, nos invadan los sueños y las fantasías, porque quizá Gabriel y todos los niños que han sufrido la violencia y a los que les han arrebatados la vida, sean la esencia que nos acuna para seguir.

Cuando era pequeña y alguien conocido se iba, siempre pensaba: “Nosotros no nos vamos a quedar aquí para siempre. Y si es cierto que hay algún otro lugar, allí nos encontraremos”. Era una manera de entender ese viaje.

Supongo que cada uno de nosotros intentaremos pasar la página de este suceso de la mejor manera que podamos. Yo, me voy a permitir creer que los ángeles existen. Que Gabriel será la primera estrella que brille en el cielo cuando las nubes lo despejen, y él nos quitará la sombra oscura de esa bruja que es el miedo y la desesperanza. Voy a pensar que a sus padres, abuelos y personas cercanas una fuerza los invadirá y les ayudará a seguir creyendo en ese amor del que hablan. Voy a creer con todas mis fuerzas que no volverán a repetirse hechos así. Y voy a creer que la Justicia será justa y nos protegerá.

“Estoy segura que durante mucho tiempo, cada vez que miremos a un niño de tu edad y veamos un pez…, las lágrimas llamarán a la puerta de nuestros ojos, y la emoción nos hará acordarnos de ti GABRIEL y a la vez susurraremos en tu nombre, un canto al amor”.

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