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Panorama desde el puente… de Agramón

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Panorama desde el puente…  de Agramón

El Espectador

Que me perdone Arthur Miller, allá donde se encuentre, si he tenido el atrevimiento de utilizar el título de una de sus grandes obras teatrales, para tratar de dar una pincelada a los que nos espera a los españolitos este próximo domingo con esta malhadada repetición de las elecciones generales.

Así, nos vemos ante el escepticismo de los unos, la desconfianza de los otros y la prepotencia y demagogia de los de más allá, que, como escribía Manuel Vicent el pasado domingo, en su columna de El País, han llenado a muchos jóvenes de ilusiones y a los mayores de miedo.

Es verdad es que en el título añadía una pequeña variación al nombrar Agramón, tal vez porque creo que en esta pedanía, que da nombre al valle que la rodea, ha estado una de las claves de la corta campaña y puede tener una importante influencia en el resultado de estos comicios en Hellín.

No hay más que repasar el contenido de los poco mítines que se han dado, de las, eso si, abundantes ruedas de prensa, los comunicados, o los panfletos, con el fin primordial de recoger el voto de los indecisos. Esas personas, unas por el aburrimiento y hastío, otras por indiferencia, han tomado la decisión de no aparecer por los colegios electorales, y pasar el día viendo la tele en casa, paseando tranquilamente por la ciudad, o simplemente, haciendo lo que realizan todos los domingos, descansando sin más.

Por eso en estos actos políticos, siempre ha aparecido el asunto del cierre, si es que alguna vez estuvo plenamente abierto, del Tolmo de Minateda, ese parque arqueológico verdadera joya del patrimonio de Hellín, que año tras años, como tantas otras cosas- por ejemplo, el Centro de Salud nº 1, o el Palacio de los Deportes- esos políticos son incapaces de poner en marcha, para que pueda ser visitado y sea un importante referente y polo de atracción de nuestra tierra.

Todos dicen lo mismo, es necesaria su apertura lo antes posibles, alguno, en esta ocasión, se ha comprometido a abrirlo este mismo año, todos les echan la culpa a sus adversarios políticos, pero la realidad es bien palpable.

El aprovechamiento de los terratenientes
Pero no es este tema el único para el que se ha utilizado el Valle de Agramón en esta campaña electoral. También el agua de riego, su uso ha servido para que políticos regionales y provinciales, bien apoyados, hayan llegados a Hellín como salvadores de la patria para “poner en su sitio a aquellos terratenientes que quieren aprovecharse de los humildes regantes de esas tierras”.

Y es con esa agua, que, desde hace más de tres décadas, los mismos o muy parecidos políticos han sido incapaces de aprovecharlas y ahora han vuelto a dejar escapar para que lo hagan en otras tierras, mientras que ellos alimentan la incomprensión y la insolidaridad.

El sur de Hellín, tan cercano a Jumilla, D.O. para su vino, a Calasparra, D.O. para su arroz, o la Sierra del Segura, D.O. para su aceite de oliva, es una comarca, en teoría, rica, pero que necesita el agua, que le pertenece, bien repartida, para que todos puedan utilizarla.

Es muy rentable y muy demagógico venir a Hellín en estos días a hablar de terratenientes, explotadores y justicia social, porque ellos saben que sus palabras van a tener reflejo en las urnas, llegar justo durante la campaña electoral para ir derogando decretos que ya tenían planes de inversión y acuerdos favorables con otras comunidades de regantes necesitadas, para luego dejar pasar los años, tal vez hasta que llegue otra oportunidad como esta, que esperemos que tarde un poco más, para volver a Hellín con el mismo cuento.

Esas aguas concedidas a Hellín, procedentes de las filtraciones del túnel del Talave como compensación a los perjuicios causados por el trasvase Tajo-Segura, siguen el camino trazado por la incompetencia y la dejadez, dejando atrás secanos y algún que otro rencor. Mientras tanto otros cientos de personas ven como se evapora, y nunca más oportuno el verbo, sus puestos de trabajo.

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