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Movimientos comerciales en El Rabal

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Movimientos comerciales en El Rabal

El Rabal

El Rabal será “El Rabal mientras que Hellín sea Hellín…
¡Rabal! De principio al fin porque es entero y cabal!
Nuestro “Rabal” es igual que un bello jardín con flores,
Pues tiene los resplandores de un paraíso encontrado
Cuando uno busca cansado, la paz entre los tambores.

Con estos emotivos y repetidos versos publicados en la hoja informativa “¡Hellinero! La Semana Santa”, del año 1951, el poeta Antonio Andújar Balsalobre, quiso rendir su eterno homenaje a esta calle, calificada en muchas ocasiones de emblemática y que tanto ha significado para el devenir de nuestra ciudad.

Durante muchos años, sin lugar a dudas, fue la calle más importante de Hellín, donde estaba instalado el comercio más pujante y los establecimientos más visitados, junto a él estaba la plaza de la Iglesia, con su bello templo de la Asunción y en su comienzo el edificio de la Casa Consistorial, renovada en su totalidad en 1932.

Fueron pasando los años, y la ciudad fue creciendo, extendiéndose hacía el sur, primero abriéndose paso a través del Huerto de los Naranjos, para llegar a la carretera y después realizar el gran proyecto de su expansión como fue la Gran Vía, el Parque, con su bonita Rosaleda, el Campo de Deportes Santa Ana, que le dieron un aíre diferente y moderno y nuevas zonas comerciales que poco a poco quitaron el protagonismo a nuestra calle.

Así, fueron pasando los años, y en las últimas décadas del siglo pasado se fue despoblando, primero de aquellos comercios tradicionales, que ya muchos hellineros no han llegado a conocer como, por ejemplo, en la orilla derecha la mercería Mondejar, la peluquería de“Pepín”, Casa Marina, con el estudio fotográfico incluido, la Sastrería Ochando, Ferretería Morales, con el orondo Enrique Parras, un dependiente de lujo, la sucursal del Banco Español de Crédito.

La calle continuaba con dos comercios de solera “El Mostrador de Piedra” y Casa Ismael, terminando este bloque con la sastrería de Abelardo Romero, para continuar cruzando el inicio del callejón Cristóbal Lozano, con el bar de La Dora, el café-bar Marfil. Esta orilla de la calle terminaba con una pequeña tienda de la familia Juárez, llamada “La Apolonía”.

En la orilla izquierda también hubo comercios llenos de solera, aunque si nombrásemos todos no tendríamos espacio suficiente. La calle la iniciaba el edificio del Ayuntamiento inaugurado en 1932, y destacaban la Confitería “La Elisa” con sus afamados caramelos, la ferretería Casa Zafrilla y las sombrererías de Hidalgo y la familia Baquero.

La cerraban la tienda Hijos de Abelardo Romero, el Casino Cultural, que aún resiste, pero con un ambiente muy diferente tras una importante remodelación , otro típico bar de aquellos años “El Rincón” y el pequeño kiosco de la prensa que hace unos meses, lastimosamente, también cesaba sus actividades.

Algunos comercio se fueron renovando, otros pocos, llegaron nuevos, pero la calle languidecía a pesar de interesantes movimientos ciudadanos, como el llamado “Los Domingos al Rabal”, cuyos promotores parecían que últimamente, cansados de la poca respuesta que habían conseguida ,iban a “tirar la toalla”, cuando a la hora de escribir estas líneas nos llegan noticias, que hablan de otro intento de recuperación, aunque con otra orientación, y que no se llevará a cabo todos los segundos domingo de mes, sino algunos más señalados y además buscarán que otras zonas de alrededor de la calle principal, como podrían ser las plazas de la Iglesia y Nueva, o las calles Sol y Benito Toboso, cobren más protagonismo.

Confitería / EFDH. Confitería / EFDH.

Movimientos comerciales
También nos llegan noticias de verdadero interés que reflejan que existe cierto movimiento a nivel comercial que podría dar a la calle el empujón que tanto necesita, hay algunos que incluso ya se han instalado, como ha sido la tienda de “Glorias Roche”, que está a punto de abandonar sus actuales instalaciones en la calle Doctor Cerdá Martí ante la próxima ubicación de un supermercado, más concretamente del llamado “Consum” a la que ocupaba en su segunda época Pedro Fernández, cerrada tras la jubilación de los dueños.

Así mismo en la orilla, nos han llegado noticias que Francisco Tomás, promotor de la Terraza La Sal, ubicada en el Parque Municipal, está gestionando instalar una tapería, en el local donde estuvo la boutique “Buendía”.

Otro rumor que ha corrido en estas últimas semanas es que el propietario del Hotel Emilio, también tenía la pretensión de prolongar sus actividades dentro de la restauración a esta calle, en el local que antes fue ocupado por la Caja de Ahorros de Albacete, que últimamente había sido la tienda de antigüedades, promovida con acierto por el joven emprendedor Antonio M. García, que en la actualidad ha trasladado su negocio unos metros más hacía el inicio de la calle, donde antes estuvo un comercio ya nombrado “El Mostrador de Piedra”.

Por último no dejar de hacer referencia algunas de los inmuebles que están siendo rehabilitadas en esta orilla derecha por miembros de la familia Talavera Travesedo, entre ellos Casa Marina y Casa Ismael, donde han instalado, después de muchos años fuera de Hellín, sus viviendas familiares.

Quizás esto sea el comienzo de una nueva época, pero para ello también sería necesario que los responsables municipales dieran más alicientes a los posibles nuevos inquilinos y comerciantes y sobre todo a los emprendedores jóvenes, y estudiar otras medidas de las que algunas veces se han hablado como sería buscar un horario peatonal, para ayudar a animar a los ciudadanos a tomar conciencia de que el Rabal también existe, y que se tenga en cuenta que en la actualidad no hay ninguna calle peatonal, al contrario de otras poblaciones de las características de nuestra querida ciudad.

Positivas modificaciones de las ordenanzas municipales
Por último hacer mención al punto del orden del día de la última sesión ordinaria plenaria llevada a cabo el pasado lunes, donde se aprobó un interesante punto para el tema que estamos tratando con la modificación de las ordenanzas fiscales reguladoras del impuesto sobre Bienes Inmuebles, Construcción e Instalación y Obras, y Tasa de Apertura de Establecimiento, que llevarían como objetivo final, dar facilidades a comerciantes y emprendedores de la zona del Casco Antiguo, donde lógicamente se incluye El Rabal, que gozarían una serie de descuentos que podrían llegar al 95%.

En este punto, que se aprobó por unanimidad de los ediles, Juan A. Moreno Moya, portavoz del Partido Popular, quiso “romper una lanza” por los comerciantes de esta zona que se habían instalado con anterioridad a la presentación de estas normas que se pretendían aprobar, que habían aguantado en El Rabal las crisis y la deslocalización y también eran merecedores que se les aplicara estas bonificaciones.

Rápidamente Ramón García salía al quite para asegurar que era un tema que se había estudiado y que de ninguna manera esos comerciantes quedarían fuera de las modificaciones de las ordenanzas municipales.

Ahora solamente falta que todos aúnen iniciativas y esfuerzos para conseguir lo que la mayoría de los hellineros nos gustaría: que esta calle vuelva a ser el referente más importante de nuestra querida ciudad.

 

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