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Marta Ferreras: Una vida volcada en las personas con discapacidad

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Marta Ferreras: Una vida volcada en las personas con discapacidad

Marta Ferreras, es una vallisoletana, licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca, afincada en Hellín y completamente asentada en nuestra ciudad, donde trabaja dando cursos de pintura en diferentes asociaciones, además de ser la presidenta del AMPA del Colegio de Educación Especial “Cruz de Mayo”, donde acude su único hijo, Gabriel, un chaval afectado por una grave discapacidad, y para completar sus actividades, su última faceta artística como directora, guionista y productora de una serie de cortos cinematográficos con los que ha obtenido numerosos e importantes premios y menciones.

Así, solicitada por los distintos medios de comunicación de la ciudad, mantenía una animada charla en un conocido restaurante:
“Fue precisamente en Salamanca, estudiado la carrera, cuando conocí a Pedro, mi marido, y desde allí, en los primeros años, después de recorrer parte de España, marchamos a Barcelona, donde nos ganábamos la vida en un ambiente bohemio y relajado, pintado retratos y caricaturas en las acogedoras Ramblas de aquellos años”.

Tras 10 años de vida sin muchas complicaciones, y visitar otras ciudades, llegó al mundo su único hijo, Gabriel, con una grave discapacidad, Pedro encontró un trabajo fijo como profesor de dibujo en Tobarra, y sobre todo, por la existencia de un colegio de educación especial, como el Cruz de Mayo, donde poder educarlo convenientemente, la familia se ubicó permanentemente en nuestra ciudad.

“Por mí, siempre he querido que mi hijo fuese a este tipo de colegio, pues yo soy realista y lo que más mi importa es que esté contento y sea feliz. No consideró que por tener una discapacidad valga menos que los demás niños y creo que en este centro se encuentra mejor, pues el colegio es muy bueno y era lo que nosotros queríamos”, significó Marta.

La tardanza de las obras
“Allí, continuaba, está recibiendo, en un ambiente ideal, una educación creativa. Yo, recuerdo que lo pase muy mal en el colegio de Valladolid donde estudie los primeros años. Era la típica empollona y muy tímida y casi no me relacionaba, por eso le tengo un cariño enorme a este colegio, por lo que están haciendo por Gabriel y hasta he llorado por la idea de tener que cambiarnos de edificio, pero también comprendo que es muy grande y es muy difícil de mantener todas sus dependencias algunas con las ventanas enormes, donde en invierno entra frío, y por eso veo lógico que se piense hacer otro más manejable, pero… a ver si empiezan de una vez.”

Más adelante Marta, indicó que, a pesar de todo el cariño que tenía hacía el actual edificio, ahora había trabajado y sigue trabajando mucho para que se inicien esas obras, porque comprende la actual situación, “pero veo, como lo ve todo el mundo, que se está tardando mucho en comenzar “.

Prejuicios hacia los centros de enseñanza especial
“Yo cuando, llegue a Hellín, sabía que existían prejuicios hacía esta clase de centros, porque no hay que engañarse, la gente tiene este tipo de sentimiento, quizás porque no se conozca lo que significa actualmente la educación especial. Al ingresar al niño en el colegio, yo como pintora me ofrecí para llevar a cabo distintos talleres, así conocer cómo eran los otros niños, el colegio y como trabajaban los responsables. La verdad quedé gratamente sorprendida y mi hijo también notó el cambio positivo en muy poco tiempo El tenía tres años y ahora está a punto de cumplir trece, le va de maravilla, tiene amigos, se relaciona y hace actividades, ya que la programación está dirigida a ellos, No es lo mismo que en un colegio ordinaria, que si es verdad que tienen un profesional que se ocupa de ellos, pero la programación no tiene ese destino”.

“A las personas como mi hijo, continuó, hay que mantenerlas activo, sino se quedan parados, sin hacer nada y eso les perjudica mucho. Aún queda gente que tienen prejuicios extraños. Hasta hace poco años se burlaba de ellos, hacían incluso chistes y parodias, es verdad que la mayoría no son así, cada vez menos, también las hay que no lo ven de esta forma, pero pueden caer en la lástima y eso tampoco lo queremos, simplemente que se porten con normalidad”.

Encontrar una forma de vivir
Marta siguió relatando sus vivencias: “Mi hijo ahora es feliz ,nosotros también hemos encontrado una forma de vivir, Pedro dando clases, yo, además de los talleres de pinturas y las exposiciones, también he descubierto otra vía para dar salida a mis inquietudes de ayudar a las personas discapacitados, que han sido la cinematografía, realizando cortometrajes. El primero , lo empecé con muy pocos medios técnicos y sin embargo ha tenido una acogida impresionante y recibido premios y menciones , Ahora me estoy dedicando al cine de manera más profesional, haciendo las cosas bien, realizando con todos los requisitos necesarios para poder distribuir mis películas”.

También nos habló de sus últimas realizaciones como el cortometraje titulado , asimismo premiada en varias ocasiones, que contiene dibujos de todos los niños y después, el reportaje , que este fin de semana se presenta en el Festival de Cullera, que tuvo un importante premio en Indonesia y otros países, y en algunos festivales en España, que le había generado “problemas y quebraderos de cabeza para sacarlo a la luz” indicando que a pesar de que no lo hice con ninguna intención política, simplemente intentaba defender el trabajo que se estaba haciendo en el Colegio y que quizás corría peligro su continuación.

Ella, nos dijo, que sigue con los proyectos de nuevos cortos, donde seguirán como protagonistas los niños con discapacidad, aunque también otros sin ella, por lo beneficioso y positivo que resulta que se traten entre ellos. Asimismo está realizando gestiones para pedir ayudas estatales para poder financiarlos.

Sobre el futuro más o menos lejano de su hijo, Marta si quiso mostrar su preocupación por este devenir, ”no sé si yo falto, que será de su vida, pues quizás no encuentre el cariño que le damos, pero ante eso ni Pedro ni yo podemos hacer nada, simplemente intentar buscar un lugar indicado. Creo que en Hellín hace falta un centro de acogida, pero no sé qué puede pasar en un futuro.

Antes de concluir el encuentro, Marta Ferreras habló de otros temas relacionados como el Autismo, el Síndrome de Down, siempre con criterio y asimismo la prudencia que tan necesaria es en estos asuntos.

Al finalizar la charla nos quedó la impresión que hablar con Marta Ferreras era un acto de provecho, tanto si te relata su infancia difícil, dominada en parte por la timidez, de la que queda poco rastro o que quizás haya derivado en esa dulzura que denota a la hora de opinar de las cosas trascendentales, sus años de libertad y bohemia, ya unida a Pedro, en Las Ramblas de Barcelona, realizando dibujos y caricaturas, y sobre todo el nacimiento de Gabriel que marcó su camino para siempre y nos la trajo a Hellín donde poder realizar una importante labor en pro de las personas menos favorecidas.

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