Periódico con noticias de última hora, multimedia, álbumes, ocio, sociedad, servicios, opinión, actualidad local, economía, política, deportes…

Los semáforos de la Manuela

Article   0 Comments
Line Spacing+- AFont Size+- Print This Article
Los semáforos de la Manuela

Antonio García

El rey Carlos III, que llegó a Madrid por la mitad del siglo XVIII, sigue siendo considerado el mejor alcalde que ha tenido la ciudad. Hasta hoy, claro está.

Cuando llegó a la capital de España, se encontró con una urbe de aspecto miserable. Limpieza pública casi inexistente, campando a sus anchas los excrementos, el barro, las basuras… Una patética imagen de la ciudad cabecera del Estado. Pero el monarca se arremangó, se puso las pilas y se propuso una transformación de la villa y Corte como nunca se había dado. Así pues, asesorado por el marqués de Esquilache (que más tarde la lió parda) y el marqués de la Ensenada, emprendió el camino de modificar la ciudad y el país.

Se proyectaron y construyeron grandes avenidas, como el Paseo del Prado, plazas monumentales como Cibeles y Neptuno, el Hospital de San Carlos (hoy Museo Reina Sofía), el Jardín Botánico, el edificio del Museo del Prado (originariamente destinado a Museo de la Historia Militar). La Puerta de Alcalá (mírala, mírala). Se estableció el servicio de recogida de basuras, alumbrado público, adoquinado de calzadas, y una red de colectores para recogida de aguas pluviales. El palacio del Buen Retiro… en fin, que puso a la ciudad a la altura que debía de estar. ¡Ah!, se me olvidaba: introdujo la colonia (más suave que el perfume francés) y la Lotería Nacional, que importó de Nápoles. ¡Y encima tuvo trece hijos! Este hombre tenía tiempo para todo. ¡Qué máquina!

Como ven, el muchacho se despachó a gusto, con obras que todavía hoy son orgullo de los madrileños. Sin contar otras en el resto de España, por no alargarnos más.

Más con todo eso lo siento por don Carlos, hasta ayer considerado <<el mejor alcalde de Madrid>>. Porque ya ha perdido el título y tendrá que conformarse con ocupar el segundo puesto en la lista. Lo era… hasta que llegó doña Manuela Carmena. El rey-alcalde estuvo en el poder treinta y un años, y como todo el mundo comprenderá, así bien se puede. Pero el legado que va a dejar doña Carmena –gracias a Carmona- en tan solo dos años de mandato consistorial –y ojo, que le quedan otros dos-, va a superar cualesquiera maravilla que nunca jamás alcalde alguno pudo tan siquiera soñar: ¡Los semáforos de género y génera!

Durante todo el mes de Junio se irán instalando semáforos “gay friendly” ó “simpatizante LGTB”. ¿Y esto por qué? Para celebrar por todo lo alto y como se merece el World Pride 2017. Que traducido así a bote pronto es “Orgullo Mundial”. ¿Pero Orgullo de qué?, se preguntarán los incautos. Pues orgullo de ser lesbiana, gay, bisexual, transexual, etc.

Y doña Carmena –gracias a Carmona-, como es tan acogedora, quiere dejar un legado que permanezca en el tiempo y que sea viva muestra de su generosa bienvenida y su compromiso inquebrantable con un Madrid moderno y LGTB. O sea, que por 22.000 euricos de nada, se va a trasladar a España y al mundo el mensaje de un “Madrid inclusivo y diverso”. Los ciudadanos de la capital lo estaban pidiendo a gritos, oigan. O sea, que este año, desde el 23 de Junio al 2 de Julio se celebra el WorldPride Madrid 2017, la gran fiesta mundial del Orgullo LGBT que se celebrará en el Barrio de Chueca y algunas de las principales calles de Madrid. Y qué menos que cambiar las lentes de los semáforos por otras en las que se podrán ver las imágenes de dos hombres o de dos mujeres ataviadas con falda caminando de la mano o parados, según vayan acompañados de la luz verde o roja. Y una vez ya puestos, se quedarán para siempre. ¿Verdad que lo de don Carlos III fue una minucia?

El problema que ahora se me presenta es: ¿por dónde cruzo yo las calles cuando vaya a Madrid? Y cuando pinten los pasos de cebra con los colores de la bandera gay, que lo harán… No quiero ni pensarlo. Vamos a ver, no es que yo no sea inclusivo, igualitario y paritario (que no se lo que coño significa), sino que acostumbrado a los iconos de toda la vida, lo mismo ahora me hago un lío y cuando se pongan en verde dos jambos cogidos de la mano, igual me creo que no me toca pasar a mí. Ay, leches, esto de ser de pueblo… Y por otro lado Carmena –gracias a Carmona- ha dicho que <<los cambios históricos se ven ayudados en su fijación con imágenes, como las de los semáforos. Madrid tenía que tener ese reconocimiento en sus calles, en esas luces que se abren y cierran, que cuidan a la ciudadanía». Ah, coño, que ella lo que quiere es cuidarnos… ¿Cómo le voy a hacer un feo? Pero…

¿Y si yo fuera “zoófilo? O sea, que voy por la calle con mi amante canino y… ¿por dónde cruzo, si no ponen muñecos de esos pa mi perro y pa mí? Y no digamos si, amparado en los postulados de la ideología de género, me identifico a mí mismo como “gorila en la niebla”. Y no se rían ustedes, que tengo todo el derecho y la protección de las leyes. En cuyo caso ¿va a ser doña Manola inclusiva, igualitaria y paritaria conmigo?

Y otra pregunta: ¿es que para ser todas esas cosas, además de tolerante, antifascista, diversa y todo lo demás, no están bien los semáforos como están?

Manuela Carmena va a fijar con imágenes “grandes cambios históricos” que serán la envidia de la Puerta de Alcalá, el Museo del Prado, el Jardín Botánico… para que si algún día volviera un buen alcalde-rey, se encuentre de nuevo con las calles llenas de basura. Y vuelta a empezar.

Y para terminar. Cuando pase el mentado World Pride 2017, pregúntenle a los madrileños de esos barrios centrales qué tal les ha ido con la fiestecica. Y cómo tienen de hinchados los cojones. Y a continuación, echen una ojeada por Internet para ver las fotos y vídeos ejemplares y educativos que reflejarán, con descarnado realismo, lo de la inclusión y los derechos de género y génera en el día mundial del Orgullo.

No se lo pierdan.

Article   0 Comments
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner

Hemeroteca