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Las tribulaciones de Ramón García (II) Las Higuericas

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Las tribulaciones de Ramón García (II) Las Higuericas

Una de las noticias más interesante llegadas en la pasada semana era la que daba a conocer que la Fiscalía había pedido para los actuales promotores de la urbanización de “Las Higuericas” que desde el año 2007, tras el abandono de la inicial Cleyton Ges S.L. es la sociedad inmobiliaria SOLVIA, dependiente del Banco de Sabadell, por posibles delitos contra la hacienda pública y un presunto fraude que podría superar los 5 millones de euros, diez años de cárcel.

También hay que recordar que recientemente SOLVIA conseguía a través de sus letrados el correspondiente permiso para poder desviar las líneas eléctricas de alta tensión, que como recordaran eran áreas, y significaron uno de los grandes problemas que supuso su realización, por el profundo enfrentamiento que tuvo con los grupos ecologistas, y podría soterrarlas, por lo que según algunas fuentes bien informadas, se podría conseguir de nuevo su `puesta en marcha, aunque ahora la amenaza de la Fiscalía, venga a poner otra piedra en el escabroso camino de este complejo de turismo rural, un camino que debió de iniciarse con el pie izquierdo.

Ahora, para avivar la memoria nuestros lectores y darle un punto de vista a muchos otros que pueden ignorar el meollo de esta historia, que se podría calificar de disparatada, una más de las que generaron “las luminosas” ideas de aquel alcalde socialista llamado Diego García Caro, Como escribíamos en otra ocasión esta historia, un autentico melodrama del que podrían haber sacado partido algunos escritores como Jardiel Poncela o Berlanga, se basa en unos personajes irrepetibles: el alcalde reyezuelo, rodeado de su corte de honor, uno empresarios, como bien los retrató Antonio Callejas: “Aquellos pintas, con mal pelaje, que parecía sacados de las puertas de cualquier discoteca costera, subidos al mercedes último modelo y chicas de alquiler como compañía” y unos ingleses ingenuos, que llegaban atraído por el slogan de sol, montaña y lago, suficientes alicientes, para ellos, para invertir en comprar un cortijo en España.

El comienzo de la historia
Corría el año 2004, concretamente el 24 de noviembre, pronto hará 13 años, cuando en la sesión plenaria ordinaria y urgente, presidida por García Caro, se ratificaba un convenio urbanístico suscrito por la Corporación y la nombrada empresa Cleyton Ges S.L., para la construcción de 668 viviendas en el paraje “ La Herrada de las Higuericas”, situado al sur del término municipal de Hellín, entre las pedanías de Agramón y Las Minas, con una superficie total de 48 hectáreas y unos potenciales 2.233 habitantes.

Unos meses más tarde, el 9 de marzo de 2005, el Pleno aprobaba una modificación del Plan General de Ordenación Urbana, dando vía libre al inicio de las obras.

Pero pronto surgieron los problemas que demostraron la poca profesionalidad de los que la proyectaron, como ejemplo el intento de “saltarse a la torera” la clasificación de este suelo por el PGOU de “Suelo de Especial Protección Ecológica y Paisajística. Zona de Sierras y de Cornisas, donde se prohíbe todo el tipo de edificaciones, excepto aquellas justificadas por la explotación forestal”.

Asimismo el paraje estaba incluido como ZEPA, destacando que se trataba de una zona de campeo de la avifauna amenazada y por lo tanto propuesta por la Comunidad Europea como Lugar de Interés Comunitario (LIC).

Problemas a diestro y siniestro

Así, a diestro y siniestro, aunque los empresarios no escatimaron gastos ni atenciones. La Tesorería del Ayuntamiento recibía un cheque nominativo por valor de 39.000 euros, aunque según otras fuentes, fueron 150.000 los euros que se ingresaron, aunque solo quedó reflejada la primera cantidad, también algunas asociaciones significadas aceptaron talones de 800 euros, sin olvidar un viaje a Londres a gastos pagados que disfrutaron algunas personas.

Pero como decíamos, no tardaron en torcerse las cosas, ante tanta especulación, primero el grupo “Ecologistas en Acción”, que presentaba en el mes de septiembre de 2.007 una demanda en el Juzgado de lo Contencioso Administrativo de Albacete, contra el delegado de Medio Ambiente, por la que eximia al proyecto de urbanización del trámite de evaluación del impacto ambiental a los que los juzgados daban la razón, por lo que la licencia de construcción, de momento quedaba anulada.

Después llegaba la denuncia presentada por ocho concejales del Partido Popular de Hellín, por la licencia concedida por la Junta Local del Gobierno del Ayuntamiento, para realizar estas obras, que el 11 de noviembre del 2.008 se falla a favo,r anulando el acuerdo.

Y aquí ardió Troya, llegaban las primeras declaraciones de todo tipo llamando a los demandantes los peores adjetivos recriminatorios habidos y por haber y acusándoles que “gracias a su actitud” se perderían centenares de puestos de trabajo y dejarían de entrar en Hellín una gran cantidad de millones de euros.

Pero esta otra historia “casi interminable” seguía. El Ayuntamiento de Hellín recurría al Tribunal Superior de Castilla-La Mancha con el fin de anular la sentencia, y este organismo. 14 meses después, les daba la razón, así lo relataba nuestro colaborador, Antonio García, en uno de sus artículos: “Pero lo mejor del gran espectáculo estaba por venir. Y no se hizo esperar. Aún estaba húmeda la tinta de la sentencia cuando del Gran Regidor y su equipo de entrenados y entregados secuaces, invadieron incruentamente los medios de comunicación y comenzaron el concierto de ladridos contra la oposición”.

Las Higuericas Las Higuericas

El atrevimiento de Callejas
Las palabras del alcalde, García Caro, el 4 de marzo, tampoco tenían desperdicio al calificar la actitud de los concejales del PP: “Alocada, irreflexiva, imprudente y dolosa, que además acompañada por la maldad y la mala fe, han causado un daño sin precedentes en Hellín…”
Llegaron más declaraciones, primero las del concejal del PP, Antonio Callejas, que se “atrevía” a acusar al presidente de la Junta, José María Barreda, de haber alterando la ley, actuando de una manera “desvergonzada y irresponsable, ante una aberración urbanística como es “Las Higuericas”.

Enseguida tuvo las respuestas. Primero, Ramón García, como alcalde en funciones que aseguraba que “Las Higuericas” era el mejor ejemplo de la protección del medio-ambiente y de las leyes que lo sustentaban, mientras Fernando Andújar, como responsable del Urbanismo municipal, tras acusar a la oposición del PP de haber manchado el buen nombre de Hellín y buscar la ruina del Ayuntamiento, añadía que la urbanización había cumplido con todos los requisitos legales.

Como elefante en cacharrería
Pero como escribíamos en aquella ocasión, otro elemento, con el que nadie en un principio contaba, entraba como elefante en cacharrería, sin que fueran necesarios ni los juzgados, ni los despachos de promotores, banqueros y políticos para cambiar de arriba abajo toda esta desafortunada historia.

La crisis económica y el reventón de la burbuja inmobiliaria llegaban también hasta “Las Higuericas”, hasta el punto que Cleyton Ges, después que las obras fueran paralizadas por la constructora Dragados y Construcciones, por falta de fondos monetarios para continuar, abandonaba definitivamente el proyecto por considerarlo financieramente inviable, dejando lo construido en manos de la Caja del Mediterráneo, una entidad en crisis, en la actualidad absorbida por el Banco Sabadell.

Después llegaban los daños colaterales a tanta imprudencia y prepotencia de unos personajes que pululaban fuera de su lugar:
Cleyton Ges fue denunciado por medio centenar de compradores ingleses, agrupados con el nombre de “Finca Actión Group”, que llevaron el caso hasta el gobierno de su país y más tarde a los juzgados de Hellín, consiguiendo que les devolvieran 1,5 millones de euros, que habían invertido en las compra de los cortijos.

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