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La paradoja moderna: defender la vida es violencia

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La paradoja moderna: defender la vida es violencia

 

Antonio García

Queridos lectores, tiempo hace que no toco el tema, pero los ataques contra la vida del no nacido se han convertido de tal manera en el pan nuestro de cada día, que sería para mí un terrible problema de conciencia no salir al paso de tan criminales pretensiones, dentro de mis limitaciones y modestia.

Que existe el mal en el mundo es sabido desde tiempos inmemoriales, pero que el mal se consolide, defienda y legalice desde las más altas instituciones de los Estados, y contagie además los corazones y mentes de miles de ciudadanos, incluso de muchos pretendidos creyentes en la religión de Cristo, que me consta los hay, me parece el más desolador triunfo del mal. Y el más evidente signo de decadencia y fracaso de este mundo relativista y materialista. Si, decadente, degenerado, decrépito y frustrado. Y traidor a los más elementales principios de humanidad.

Resolución del Parlamento Europeo de hace un par de semanas: <<La negación de los servicios de salud y de derechos sexuales y reproductivos, incluido el aborto seguro y legal, es una forma de violencia contra las mujeres y las niñas>>.

A nadie medianamente informado se le oculta que la Unión Europea, desde hace ya tiempo defiende el aborto y la imposición de la ideología de género. El primero es ya bien conocido. La segunda se está colando de lleno en el todo el cuerpo social y educativo y sigue siendo una gran desconocida para el común de los ciudadanos. Y ello gracias al sometimiento de la UE a los dictados de la ONU, que a su vez es tributaria de las oligarquías que quieren imponer el masónico Nuevo Orden Mundial, y a fe mía que lo están logrando.

Pero hay algo que me resulta aún más tétrico: la patética y deprimente indiferencia, el culpable silencio y la cobardía de tantos y tantos que, por convicciones religiosas y vocación deberían ser los adalides en la defensa del no nacido. Me duele decirlo, pero lo repito y lo mantengo, porque parecen insensibles al tremendo genocidio mundial que se está produciendo, el más cruento de la historia de la humanidad.

Seguramente muchos le darán la razón a Hillary Clinton, para quien el aborto es sacrosanto, cuando dice que los no nacidos carecen de derechos, o que oponerse al aborto es un crimen. Y así parece que se va a considerar, a tenor de la resolución de la Unión Europea. ¡Hijos de Satanás!

Sería de risa si no fuese tan dramático: <<servicios de salud>>, <<derechos sexuales y reproductivos>>… ¡Cuánto eufemismo rimbombante para aludir al asesinato de un niño indefenso! ¡Cuanta palabrería hueca para adormecer conciencias! ¿Violencia contra las mujeres y las niñas?… Violar a la mujer en un quirófano hasta las entrañas por aparatos quirúrgicos de muerte, y destrozar a la niña en el útero materno para extraer sus despojos sin vida, ¿no es violencia? La defensa a ultranza de la vida de madre e hija, ¿sí es violencia? ¡¡Por Dios!! ¡¿Cuándo vamos a despertar?!

¿Ustedes saben cual es la clave de porqué la Humanidad ha llegado hasta hoy tras millones de años? ¿Saben porqué ustedes mismos viven hoy y pueden leer este artículo? Yo se lo diré: Porque desde el inicio de la vida animal en el Planeta, todos los animales, racionales e irracionales han defendido a sus cachorros. Por que los clanes, las tribus y las naciones han protegido su mejor garantía de permanencia y futuro. Porque la Naturaleza ha dotado a los progenitores, especialmente a las madres, de un instinto que les dispone hasta la muerte, de ser necesario, por amparar a los frutos de sus vientres. Ni una fiera macho se atreve con la hembra, a pesar de su mayor fuerza, cuando ésta ve amenazadas sus crías. Pero claro, la sociedad moderna, la sociedad del progreso, tiene que solucionar sus problemas… matando, eliminado vidas humanas molestas, inocentes e indefensas. Estamos tan ciegos y tan sordos, tan llenos de egoísmo y pusilanimidad, que en vez de reclamar a los gobiernos que los miles de millones de dinero público que se gastan en promocionar el aborto y la ideología de género se destinen a ayudar a las madres embarazadas, que muchos hacen la vista gorda y, mirando para otra parte y silbando, callan atemorizados o se adhieren irresponsablemente al carro de la execrable “modernidad”.

Los niños no nacidos, los bebés, los débiles cachorros de nuestra especie, los ángeles sin culpa desarmados e impotentes, los garantes de nuestra pervivencia… son los que han de pagar el fracaso de una sociedad adulta y sin alma. Extraviada y egoísta. Una sociedad sin valores que ya ni sabe de dónde viene ni a dónde va. Que somete la vida humana a criterios de comodidad, utilidad o productividad. Que trata a sus crías como a objetos desechables. Que no se inmuta antes las cifras genocidas. Que solo busca una sexualidad híper promocionada e infecunda, carente absolutamente de responsabilidad, cuya única finalidad es el placer estéril.

Me dan lástima aquellos –incluso creyentes- que suelen decir (si se atreven): <<Yo estoy en contra del aborto, pero es que… si a una hija mía…>>. ¡Si, señor! Ese es el criterio y la estimulante educación que imparten en sus hogares.

¡Que gran negocio! Industria del aborto, industria farmacéutica, miles de millones de dinero público destinado a su promoción. Centenares, miles de asociaciones y ONG´s que viven de este cuento, con el cuento de la igualdad y la defensa de la mujer…

Ahora bien, si el objetivo es la reducción de la población y la creación de generaciones amorfas y manipulables, este es el camino a seguir. Van en la buena dirección.

Quizá esté cercano el día en que el autor de un artículo como éste, por ser considerado “violencia contra las mujeres y las niñas”, incurra en responsabilidad penal.

Les ruego que recen por mi, porque no me pienso callar.

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