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La llevas clara, Cristóbal

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La llevas clara, Cristóbal

Por Antonio García

Hace muchísimo tiempo, rondando yo los cinco o seis años (¡puff!, lo que ha llovido) viví un apasionante momento que jamás se me ha borrado de la memoria. En un viaje a Barcelona con mis padres para ver a la familia, visitamos el monumento a Cristóbal Colón acompañados de un tío materno residente en dicha ciudad. Subimos en el ascensor instalado en el interior de la columna hasta la semiesfera hueca o cabina sobre la se asienta la escultura del descubridor de América. Las vistas de la Ciudad Condal son maravillosas. Y para quien padece de vértigo, la cosa es más “maravillosa” todavía. En estas mi tío me coge por la cintura y me saca la mitad del cuerpo por uno de los grandes ventanales, para que viese de cerca la estatua. Les aseguro que aún tengo grabada la emoción –no el miedo- que sentí. ¡Impresionante! Una colosal estatua de siete metros de altura que, desde abajo, parecía del tamaño de Torrebruno. E impresionante el colosal testerazo que me hubiese dado si a mi tío le fallan las fuerzas. Desde luego, si alguien le hace eso a un hijo mío me lo como sin pelar. No recuerdo si hubo gresca con mis padres, pero a mí me resultó divertido.

El broncíneo monumento fue construido en el contexto de las obras de mejora del litoral, efectuadas con motivo de la Exposición Universal de Barcelona e inaugurado en pleno evento el 1 de Junio de 1888. Se convirtió, y así lo sigue siendo, en un importante icono de la ciudad. Obra inscrita como Bien Cultural de Interés Local en el Inventario del Patrimonio Cultural catalán. La idea había surgido tiempo atrás, a mediados del XIX, y fue propuesta y promovida por catalanes. Y todos los intervinientes en su construcción, arquitectos, escultores, decoradores y hasta el chico que barría los escombros, fueron catalanes. Y la financiación, también. Aunque el Gobierno de Madrid –que todavía no “ens robava”- cedió 30 toneladas de bronce.

En 1892 el Monumento a Colón fue el centro de las celebraciones del cuarto centenario del descubrimiento de América en Barcelona, acto que fue registrado en una lápida colocada en el mismo monumento.

Pero hete aquí que con el avance de la democracia llega la CUP o “Candidatura d´Unitat Popular”, esa cosa de extrema izquierda defensora de la independencia de los Países Catalanes. Ese engendro asambleario, <<republicano anticapitalista>>, independentista, ecologista, radical y lleno de gente inculta y con mala folla. Y hete aquí que el martes pasado, los tres tontos-concejales-malafolla del ayuntamiento de Barcelona, registran una moción a debatir en el pleno de ayer, viernes, solicitando que se mande a Colón a tomar por saco. Que se quite de donde está porque, su presencia, ofende a la buena conciencia catalana. Que lo saben ellos de buena tinta. ¿Y por qué? Porque Colón era un fascista de tomo y lomo.

Pues como digo, esta moción se debería someter a votación en el mentado pleno con motivo de la celebración del 12 de Octubre. Conteniendo además en el paquete, como no podía ser de otra manera, la retirada de banderas españolas y otros “símbolos monárquicos” de los edificios municipales. Pero además –y esto es lo más duro- piden que el susodicho 12 de Octubre sea día laborable y que no se autoricen manifestaciones ni “actos fascistas” en la ciudad (joder con el fascismo). La genialidad de estos chicos me sulibeya, me encandila. El saber, el culturón de estos muchachos de la CUP no solo me deslumbra: me hace entrar en un estado de catarsis casi celestial. Pues con razón piden: <<retirar todos los ornamentos de la base de la columna que hacen enaltecimiento de la conquista de América>>. Y en su lugar proponen poner un símbolo de la resistencia americana “contra el imperialismo, la opresión y la segregación indígena (y afroamericana)”. La proposición considera que el 12 de octubre, “fecha de la llegada de Cristóbal Colón a las costas americanas, representa un acto intolerable de enaltecimiento del colonialismo y el imperialismo”, además de referirse al “genocidio de la población indígena americana por parte de los colonizadores-conquistadores, y un acto de nacionalismo español agresivo contra todos los pueblos que oprime y ha oprimido”.

¡Olé sus cojones y su sabiduría histórica! Aunque, seguramente, si América la hubiese descubierto Rusia en tiempos de Stalin… Dice el periódico donde me he informado que el Ayuntamiento de Barcelona no prevé retirar el monumento a Colón, pero lo ve un “debate legítimo”, porque la CUP quiere reflexionar sobre el “genocidio” de América. Desde luego que son tontos e ignorantes. Y tienen la mala leche de hacer el caldo gordo a los tradicionales enemigos de España y la nefasta Leyenda Negra propagada por ellos, sobradamente desmontada por todos los historiadores que se precien. Pero vamos, me parece muy bien que reflexionen, algo tan poco ejercitado en este país y, en especial, en Cataluña.

Lo ideal sería, no obstante, que siguiendo ese ejercicio reflexivo meditaran también sobre el genocidio comunista, que a lo largo de la historia ha hecho desaparecer de la Tierra a casi cien millones de personas, sin dejar un ápice de cultura, civilización, progreso, valores humanos y religión.

Pero yo les pediría que se aclarasen, porque no deben saber que en 2015 se acogía en Montblanc (Tarragona) la II Unuiversitat Nova Historia donde, excelsos “intelectuales” catalanes reivindicaban el origen catalán de Colón (y Cervantes y Santa Tersa de Ávila y etc.) acusando al Estado español de apropiarse de hitos tan grandiosos y universales como el descubrimiento de América, para hacer suyo el dominio colonial, pues todos los viajes de don Cristóbal fueron organizados, financiados y protagonizados por la <<Corona catalana>>.

Pa mearse y no echar gota.

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