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El Fracking: ¿Ángel o demonio?

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El Fracking: ¿Ángel o demonio?

Corría el mes de marzo del año pasado, cuando las noticias sobre lo que se conoce popularmente como Fracking, es decir la nueva técnica para extraer gas no convencional del subsuelo, mediante fracturación hidráulica, llegaban hasta la comarca de Hellín, sembrando la alarma en grupos ecologistas y la obligación en los grupos de la oposición municipal de levantar la voz de la denuncia, al concretarse, tras un Consejo de Ministros, que se había concedido permiso a la empresa “Oil and Gas Capital S.L.” para llevar a cabo durante seis años y en exclusiva, prospecciones en un área de 40.260 hectáreas, donde se incluían municipios de Albacete y Murcia, entre ellos el de Hellín, con una amplia zona de la pedanía de Cancarix.

Siguiendo con esta información, esta empresa tendría un presupuesto preparado de 12.850.000 euros para llevar a cabo, análisis geoquímicos; estudios geológicos y de mercado, estudios sísmicos, sondeos y todo lo demás necesario para las futuras extracciones de gas.

Los primeros que llegaron a nuestra ciudad para dar las pertinentes voces de alerta fue el grupo de carácter ecologista EQUO, integrado en el 15-J. Según los conferenciantes, un ingeniero Agrónomo, llamado Fernando Llovet, precisamente jefe de la sección de Evaluación del Impacto Ambiental de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, y Luis Arenas, portavoz de la plataforma denominada “No Fracking en Campos de Montiel” comarca donde se había dado el primer permiso de la región para llevar a cabo estas prospecciones.

En aquella ocasión, como ya lo describíamos en nuestro semanario en el ejemplar correspondiente al 9 de marzo de 2013, tanto Llovet como Arenas dieron amplios detalles sobre esta técnica, que calificaron de muy agresiva, y que consistía , en grades trazos, en perforar la tierra a una profundidad entre 300 y 400 metros, buscando la bolsa de gas, para inyectar grandes cantidades de agua mezcladas con arenas y aditivos, que en muchas ocasiones contenían materiales cancerigenos y radioactivo con lo que esto significaba para la contaminación de los acuíferos, aguas subterráneas, como también a ríos y fuentes, en general a las aguas de superficie.

Aguas contaminadas acumuladas en grandes balsas
Más adelante, aseguraban que al salir a la superficie había que separar el gas para transportarlo a plantas especializadas, mientras se acumulaba el agua contaminada en grades balsas en la superficie, sin que se supiera con claridad cual iba a ser su destino.

No faltaron en esta charla videos, entre ellos el documental denominado “Gasland”, ganador del premio especial del jurado en el festival de Sudance, donde se muestran los efectos de los acuíferos de la zona de EE UU plagadas de pozos de fracking, como es Fort Worth (Texas), donde los granjeros pegaban fuego con mecheros al agua que salía de los grifos, añadiendo que mientras en Alemania ya existían moratorias para impedir esta práctica, en Francia estaba en estudio para seguir este camino.

IU no tardó en unirse a este movimiento, presentado una moción en el registro municipal, donde exigían al Ayuntamiento que manifestará públicamente su rechazo y disconformidad a este acuerdo, mientras que el PSOE, en boca de su secretario provincial, Manuel González, en una visita a Hellín, repetía que el fracking podía causar un gran perjuicio a la comarca, si se llevará a cabo el referido proyecto.

El último en mostrar sus desavenencias ha sido el portavoz de Podemos, Suso Millán, recordando algo que desde hacía tiempo estaba como dormido y del que nadie opinaba.

Voces a favor del fracking
Pero no todos estaban en contra de esta técnica de extracción de gas, por ejemplo y recogiendo información de diferentes medios de comunicación a nivel nacional podíamos leer en el diario EL PAÍS del 17 de marzo de 2013, un extenso reportaje que ocupaba una doble página, con titulares tan llamativos como “El Gobierno da alas al fracking” o “Los ingenieros de Minas animan a no dejar perder el tren energético” donde se asegura, según su colegio que en España hay recursos de gas no convencional, también llamado gas pizarra, para 39 años de consumo.

Precisamente en estas mismas páginas se podía leer un artículo firmado por Ángel Cámara, catedrático de Ingeniería Química y Combustibles de la Universidad Politécnica de Madrid, donde debatía los riegos de este tipo de la extracción de gas, asegurando que, por ejemplo, el agua utilizada por los pozo no sería superior a la usada en regar un campo de golf durante un mes; la contaminación de acuíferos se solucionaría con la instalación de tuberías de acero de alta resistencia y cementando los espacios anulares entre sí con el terreno; que la composición típica de un fluido de fracturación suele ser aproximadamente un 95,5 % de agua y arena y un 5 % de productos químicos, familiares en otras ramas de la industria como las de farmacia, cosmética, alimentaria, etc…

Cámara, también señalaba que las aguas de retorno que se ocasionarían pueden mostrar niveles de radioactividad, pero que se trataría de una radioactividad natural, con valores mínimos debida que las pizarras y el carbón suelen contener más elementos radioactivos que otro tipo de roca. Por último sobre los temidos escapes de metano el catedrático afirmaba que en los yacimientos no convencionales, el control de estas fugas es mucho más exhaustivo que, por ejemplo, en la minería tradicional del carbón.

Las dos caras del fracking
Por lo contrario podemos referirnos a un artículo publicado por la revista “Endocrinology” donde escriben que el coctel de sustancia que se inyecta para obtener el gas pizarra contiene 12 que pueden ser consideradas disruptores endocrinos, es decir que alteran el equilibrio hormonal, relacionándolas con enfermedades tales como la infertilidad y el cáncer.

A pesar de todo lo que se ha dicho y escrito, hay países de los que no se suele dudar de su aspecto civilizado en la conservación del medio ambiente, que han dado luz verde al fracking, como Gran Bretaña, que ya en diciembre de 2013, tras recibir un exhaustivo informe sobre el impacto medio-ambiental de una asesoría denominada AMEC, que daba un veredicto sobre el riego que corrían los habitantes de las zonas proyectadas, calificándolo de “asumible”, en contraste con las alegaciones de grupos ecologistas, auque, explicaban, habría que contar con 108 millones de metros cúbicos de agua residual que habría que tratar.

Las últimas noticias nos llegaban hace unas semanas a través del diario EL PAIS con un llamativo titular “Reino Unido ofrece el 64% de su territorio al fracking”, donde se informaba que el gobierno del conservador David Camerón, acérrimo defensor del esta técnica tan denostada de obtener gas no convencional, aseguraba que estos yacimientos abaratarían la factura energética de las familias británicas, aunque los nombrados grupos ecologistas ingleses, niegan este posible beneficio, asegurando que no es verdad pues el combustible extraído del subsuelo británico, se pondrá a la venta en los mercados continentales al mejor postor.

Hasta aquí un resumen de lo que nosotros conocemos de este nuevo enfrentamiento entre gobernantes y empresarios contra los grupos que dicen defender la naturaleza y el medio ambiente, en el centro queda el problema de la energía, tan necesaria como, en algunas ocasiones tan problemática, por sus terribles secuelas.

Es un asunto al que no se vislumbra un final, pues sin solucionar este, ya se ha declarado otro que puede acarrear también serios enfrentamientos como son las autorizaciones de dos sondeos exploratorios de petróleo frente a las costas de Lanzarote y Fuerteventura.

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