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El drama de los refugiados, o el de aquellos que dan refugio (I)

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El drama de los refugiados, o el de aquellos que dan refugio  (I)

¿Por qué los refugiados sirios no quieren ir a países musulmanes, ni siquiera a la europeizada Turquía?

José Torres

¿Por qué se dan tantos privilegios a los musulmanes en Europa, cuando el Islam somete al cristianismo a un holocausto de persecuciones y asesinatos?

¿Por qué los medios de comunicación nos saturan hablando de la crisis de los refugiados, y sin embargo no muestran ningún interés por el drama letal que están sufriendo mujeres, homosexuales y cristianos, en Oriente Medio?

¿Qué ocultos intereses hay tras las oleadas de refugiados que están asaltando Europa?

¿Quien se cree a estas alturas, que la invasión de Europa por los refugiados sea un movimiento surgido de manera espontánea, a resultas de la guerra?

¿Cuál es el alcance socio-económico de la ingente marea migratoria de los refugiados, en la más que probable desestabilización de Europa?

Ante tanta hipocresía mediática, he dejado aquí estas sencillas preguntas por si pueden servir de espuela para que sobre este asunto nos forjemos opiniones meditadas, y acordes a la realidad.

Un tema que en España se nos presenta políticamente adulterado, creo, por una izquierda sectaria y una derecha acobardada. Estimando en muy pocos, los que abiertamente abogarían por un férreo control de las oleadas de refugiados, para llegado el caso detener y deportar aquellos individuos que puedan suponer un riesgo para la seguridad nacional.

Desde siempre he leído y escuchado historias sobre la existencia de un movimiento, o teoría, globalista según la cual acabarían por desaparecer los estados y gobiernos. Una maquiavélica conspiración que perseguiría dirigir los destinos de todas las naciones de la Tierra desde un solo poder, empezando el juego por controlar los ámbitos financieros, energéticos y sanitarios.

Unos les han llamado los Amos del Mundo, o el Nuevo Orden Mundial, otros el Club Bilderberg, la Francmasonería, la Orden Rosacruz, o los Illuminati.

Aunque eso da igual, ya que lo relevante es el carácter conspirativo, que conllevaría su existencia, con el único fin de imponer un gobierno mundial dominado por una economía basada en el capitalismo, y por tanto en el consumo.

Diré, que este sistema no es muy distinto ni peor de lo que ahora tenemos, pues para los simples mortales que jamás accederemos a esos olimpos de poder, siempre nos irá mejor viviendo en ambientes capitalistas que bajo doctrinas totalitarias, paridas de los populismos.

Es curioso como ese Nuevo Orden se marcó hace siglos la consecución de algunas metas, que ahora adquieren inquietantes tintes de actualidad, como son:

  • Aniquilación de las monarquías, y de todo gobierno organizado según los antiguos regimenes.
  • Supresión de los derechos de herencia en todos los casos.
  • Destrucción del concepto de patriotismo y sustitución por un gobierno mundial.
  • Desprestigio y eliminación del concepto de familia clásica.
  • -Prohibición de cualquier tipo de religión tradicional.

Esos grupos de poder, que con tendencia mundialista forman ya parte de las elites multinacionales, saben que la única forma de lograr un gobierno único es globalizando las sociedades, y que eso solo se consigue diluyendo la individualidad de cada nación bajo una sola identidad.

¿Que instrumentos tendrían que utilizar para ello? En mi opinión, el principal e imprescindible sería la activación, como disolventes sociales, de mecanismos favorecedores de la expansión y mezcla de los aspectos multiculturales entre pueblos y razas, instrumentalizados en la llamada Alianza de Civilizaciones. ¡Sí! aquella falaz avenencia que parecía invento de Zapatero, aunque creo que dadas sus capacidades se limitó cumplir lo ordenado y prender la mecha.

Recuerdo que esa “idea”, en esencia, propugnaba la alianza entre el mundo cristiano-occidental y el mundo musulmán.

Ese trasiego multiculturalista actúa en las naciones donde se desarrolla como el mecanismo lesional de un virus, y su auge conlleva la desaparición de las fronteras, contaminando y destruyendo las tradiciones y costumbres de los pueblos infectados.

Abundar en esas prácticas propiciaría la consecución de dos objetivos que, a mi juicio, serían suficientes logros para en pocas décadas instaurar la sinarquía de ese Nuevo Orden Mundial.

El primero sería la simbiosis religiosa, la unión de dos o más confesiones de origen distinto para que reviertan en una sola religión universal, adaptada al nuevo orden.

Aquí la religión a diluir sería el cristianismo, en ese guisado islamista que supone la masiva llegada de musulmanes a países de occidente, y en especial a la UE. El efecto de esta alquimia a la inversa no funcionaría, porque el nivel socio-cultural de las naciones cristiano-occidentales impediría aborregar a la gente para luego inducirla a una migración hacia países islámicos, en pos de librar la décima cruzada.

El otro objetivo creo que lleva tiempo desarrollándose, tambien, por medio de la continua afluencia de inmigrantes a Europa, gentes que llegan para incorporarse a los mercados laborales de la UE como mano de obra barata. Con su llegada merman los salarios, los logros y los derechos laborales de muchos trabajadores europeos, en beneficio de unos pocos. Aspectos que a la larga provocan conflictos sociales de tintes xenófobos y/o raciales, entre los emigrados y los nativos de cada nación de acogida.

Encontramos signos premonitorios de este escenario de deterioro social, en un manifiesto escrito en 1923 por Richard Graf Coudenhove-Kalergi, (ideólogo europeo), titulado “La Lucha por Paneuropa”, en el cual se marcan las líneas estratégicas para introducir en Europa a millones de emigrantes, con el fin de que a través de esa multicultural invasión se debiliten las tradiciones, y costumbres de las naciones ocupadas. Todo en aras de un movimiento que dejaría a Europa diluida y abonada para recibir la simiente del nuevo y único gobierno mundial.

Así pues, estoy casi convencido de que hace años que se inició la planeada invasión de esa parte actora de la Alianza de Civilizaciones, que a la postre hará temblar y sucumbir los cimientos de las naciones ante su insaciable geofagia. También considero que esas oleadas de personas que deambulan por las fronteras de europeas pueden ser utilizadas como medio de ocultación de otro tipo de invasión, que podría estar gestionada por el Dáesh o Al Qaeda para la introducción encubierta en Europa de elementos terroristas, disfrazados de “pobres” refugiados.

En lugar de tanto buenísmo mas vale que los europeos tomemos buena nota de a quienes admitimos en nuestros países, para no aceptar sistemáticamente a cualquiera que no presente unos mínimos rasgos de seguridad, y de verdadera necesidad de asilo humanitario, ya que todos los refugiados no tienen la condición de asilados.

Al igual que al comienzo, acabo este artículo preguntando: ¿Por qué esas personas, migrantes con familias cargadas de niños y ancianos, algunos de ellos enfermos, se juegan sus vidas haciendo miles de kilómetros a parajes lejanos y extraños para ellos, en vez de dirigirse a países cercanos a su entorno geográfico, lugares con climatología, cultura y religión idéntica a la suya, tales como Turquía, Jordania, Arabia Saudí, Qatar, Irán, Kuwait, Emiratos Árabes, Abu Dabi, Omán, Bahrein, o Dubai, donde su migración sería mas corta, menos traumática y nada peligrosa, sobre todo para los niños y ancianos?

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