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El despertar de un tamborilero

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El despertar de un tamborilero

Por Sol Sánchez

Abrí los ojos en la tarde-noche de Domingo de Resurrección. Pupilas llenas de letargo y tranquilidad. Te vi tambor, frente a mí. En el mismo sitio en el que por la mañana te dejé. Me gusta ese instante, en el que vuelvo de ese lugar profundo llamado “sueño” y te contemplo con ese aire delicado e íntimo. Horas en las que con alegría y tristeza, presiento en el atardecer rojizo, la caricia del adiós de la Semana Santa. Me acalora recordar los días pasados junto a ti. Me conmueven las gotas de sangre en tu piel de mis dedos. Sangre que se funde con la de mi padre y mi abuelo. Que esperará a anexionarse con la de mis hijos y nietos.

Tambor… Tambor hellinero.

Me alegra saber que un día me iré y algo de mí continuará. Que mi tambor es eterno. Me entusiasma comprender que estás hecho de tardes de Miércoles Santo inquietas. De noches con luna llena, cuya luz te colma de una magia imperecedera.

Me siento orgulloso de ser hellinero. Perteneciendo a una tradición única e irrepetible. Tiemblan mis dedos ante los quejidos que te arranqué en las últimas horas. Lamentos de amor y gracia que siempre formaran parte de mi obra. De ese idioma que se crea entre el tamborilero (inventor) y los compases de su tambor (obra) empujados por la fuerza del Universo (inspiración).

Hoy te arropo entre la funda que unas manos de mujer hellinera con mimo, cosieron para ti. Pespuntes del alma al calor de las viejas usanzas, con aromas a panecicos y mojete del alba.

Comienza mi cuenta atrás, en este recorrido de la vida, en ese antes y después que marca cada Semana Santa. Esperaré impaciente a un nuevo reencuentro. Si por alguna razón, en contra de mi voluntad, no vuelvo…, evoca en la eternidad mi sentir más auténtico:

“Si el año que viene no son mis manos y los latidos de mi corazón los que te abrazan. Recuerda que junto a ti he vivido intensamente. Porque soy Hellinero. Abriga por siempre en el interior de tu piel, mis secretos y anhelos del alma de un sencillo y legítimo tamborilero”.

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